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El sector forestal gallego sufrió una caída del 17% en su facturación por la pandemia

El dato se extrae de una encuesta realizada por la Escuela de Ingeniería Forestal en la que se destaca la “resiliencia” de un sector que preveía un descenso de hasta el 26%

Máquinas trabajando con madera en el recinto de Ence en Pontevedra. |   // RAFA VÁZQUEZ

Máquinas trabajando con madera en el recinto de Ence en Pontevedra. | // RAFA VÁZQUEZ

La Escuela de Ingeniería Forestal del campus de Pontevedra de la Universidade de Vigo volvió a tomar el pulso de la situación en la que se encuentra el sector forestal gallego como consecuencia de la situación de crisis sanitaria generada por el COVID-19. Lo hizo con una segunda macroencuesta a un total de 127 empresas del sector, (diez más que en el primer estudio) quienes aseguran que su facturación cayó en torno a un 17% de media en 2020 como consecuencia de la pandemia.

Una de las principales conclusiones del informe es la “resiliencia” que mostró el sector ante esta crisis, dado que tras el desplome de actividad durante la primera mitad del año por el confinamiento, logró “recuperar el ritmo” en los dos últimos trimestres del año. Así lo explicó Juan Picos, director de la EE Forestal del campus pontevedrés, en el transcurso del seminario web “Retos e expectativas da industria forestal galega” en el que presentó los resultados de esta segunda consulta al sector.

Y es que esta caída de la facturación que manifiestan haber sufrido las empresas forestales gallegas de un 17%, es sensiblemente inferior al 26% que pronosticaban a mediados del pasado ejercicio.

Picos subrayó que, aún siendo la situación “mayoritariamente negativa, la situación mejoró algo, sin olvidar que hay una serie de empresas que a día de hoy siguen estando muy afectadas”.

Si bien en mayo el 48% de las empresas forestales señalaban que la crisis les estaba afectando “muy negativamente”, este porcentaje baja ahora a un 22%

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Esta mejoría se detecta, por ejemplo, en que si bien en mayo el 48% de las empresas forestales señalaban que la crisis les estaba afectando “muy negativamente”, este porcentaje baja ahora a un 22%. Un 60% insiste en que sí le afecta “algo negativamente” y un 15% reconoce que no están sintiendo los efectos de la pandemia.

En lo referido a la facturación, esta caída de 17% el pasado año es un término medio con más o menos afectación según sectores: Así, Picos reconoce que muchas empresas, “por su dependencia de algunos de los mercados más afectados por la crisis, tuvieron problemas sensibles” como es el caso de los subsectores del contract (en el que se integran empresas de mobiliario e interiorismo especializadas en el abastecimiento a cadenas de tiendas y hoteles, dos ámbitos muy perjudicados por las restricciones), la carpintería o el mobiliario. De las 127 empresas participantes, un total de 24 llegaron a descensos en la facturación de hasta un 40% el pasado ejercicio.

Interiorismo, carpintería y mobiliario, las ramas de la actividad más afectadas

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¿Y qué provocó este descenso en el volumen de negocio? Evidentemente, el principal problema para el sector fue la caída de la demanda, pero las empresas también se vieron resentidas por problemas en la suministración, transporte, logística, cobros y tesorería. En este sentido, cabe reseñar que las firmas también comienzan a echar mano a hora de los resortes puestos a su alcance por la administración para intentar sortear la crisis: Un 43% solicitó préstamos al ICO y al Igape, “lo que indica una cierta voluntad de permanencia y mantenimiento dela actividad”, señala el director de la EE Forestal. Un 14% se vieron obligados a realizar ERTEs. En cuanto al personal, en términos generales el sector logró mantener empleo, aunque un 20% sí reconoce haber reducido su número de empleados.

Con todo, Picos resalta que “en lo global, el sector está sobreviviendo razonablemente” y señala que con respecto a 2021 se prevé una “ligera mejoría” ya que cerca de un 50% de las firmas de este estudio aguardan cerrar el año con un incremento en la facturación de hasta un 10% “lo que transmite un cierto optimismo de cara a la recuperación”.

El principal problema sigue siendo la “incertidumbre” acerca de la evolución de la pandemia, pero en el lado positivo se sitúa la expectativa “de un retorno al ámbito rural” y un posible incremento de la demanda de un mayor confort en las viviendas y de espacios naturales y saludables.

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