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Tribuna libre

¿Vacunas? Sí, gracias

La COVID no es ninguna broma. Mata a gente. Otros lo pasan muy mal durante tiempo. Algunos quedan con secuelas permanentes disminuyendo considerablemente su calidad de vida. No respeta las edades, afecta a jóvenes, adultos y mayores. Hay personas que tienen mucha suerte y presentan pocos síntomas o permanecen asintomáticos, pero aún no se sabe el por qué.

La angustia que genera permanecer aislado en una habitación, en casa o en el hospital, es indescriptible. Los síntomas se toleran muy mal. No se sabe cómo se va a evolucionar, ni cuánto va a durar la enfermedad. Si va a ver complicaciones y si éstas van a ser fatales.

Por otro lado, es muy duro para el personal sanitario trabajar con los pacientes positivos o sospechosos de serlo con los EPIs. Son incómodos, no te dejan mover con agilidad, se empañan las lentes, se suda muchísimo, el calor es insoportable, … agobia. Y se tiene que aguantar horas y horas.

Esta enfermedad está afectando a la vida y a la economía de todo el mundo. Las cifras de afectados y de muertos son escandalosas. Similares a las de una guerra mundial. Las vacunas contra ella están apareciendo con muy buena eficacia prevista.

Sin embargo, estamos mirando con lupa a unas vacunas que nos pueden librar de esta pandemia mundial que sigue segando vidas de tantas personas y provocando la mayor crisis económica de la historia. Sus efectos secundarios son similares a los de cualquier otra vacuna que se pone cuando se realiza un viaje de placer a determinados países del mundo o dentro del calendario vacunal de los niños. Estas vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2, se han desarrollado tan rápidamente porque se han invertido cantidades ingentes de dinero en investigación y tecnología y se han reducido los trámites burocráticos que normalmente (en la vida anterior) llevaban años para conseguir el visto bueno de las agencias de evaluación de medicamentos para una vacuna (sarampión, hepatitis, meningitis, etc).

Todos los medicamentos tienen efectos secundarios. El paracetamol o el ibuprofeno que se toma tan alegremente (incluso para las agujetas), los antibióticos (que cada vez generan más resistencias), el alprazolam (que produce dependencia), y un largo etcétera de fármacos de los que no nos preocupan reacciones alérgicas, hemorragias digestivas, diarreas persistentes, hepatitis tóxica, por poner algunos ejemplos.

Seamos responsables, por favor. No nos dejemos llevar por los charlatanes. Esos tiempos ya pasaron. Cuidémonos a nosotros y a los que nos rodean. Es la única forma de sobrevivir.

Por todo ello, cuando llegue el momento y me pregunten: “te vacunas?”, responderé sin lugar a dudas: “Sí, gracias”.

Gracias a todo el personal sanitario que está luchando contra el COVID, en Atención Primaria y en Especializada, a los investigadores. Mencionar especialmente a los de los Servicios de Urgencias, Microbiología y TELEA de Pontevedra, al Centro de Salud de Teis, al 061 y al Servicio de Urgencias y a todo el personal de la planta COVID D-3 del Hospital Álvaro Cunqueiro. Gracias a ellos se pueden escribir estas líneas.

*Coordinador del Servicio de Urgencias de Pontevedra

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