La teleasistencia que atiende a 2.500 mayores resuelve dos mil llamadas de alarma al mes

El servicio que presta la Diputación en toda la provincia, excepto en la capital, alcanza su cifra récord de beneficiarios | El 80% son mujeres y 550 superan los 90 años | Más de la mitad de los usuarios viven solos

Dos personas mayores caminan por el casco histórico de Ourense.   | // IÑAKI OSORIO

Dos personas mayores caminan por el casco histórico de Ourense. | // IÑAKI OSORIO / S. DE LA FUENTE

El medallón con el pulsador rojo que permite a las personas mayores pedir ayuda ante cualquier situación de urgencia cuando están en su domicilio cuelga del cuello de 2.473 personas en la provincia de Ourense. Es la cifra de beneficiarios más alta que alcanza la el servicio de teleasistencia que presta la Diputación Provincial en todos los municipios de menos de 20.000 habitantes, lo que supone la totalidad del territorio, excepto la capital. El área de Benestar espera cerrar este 2023 superando por primera vez los 2.500 usuarios.

A fecha de 1 de diciembre, el servicio contabilizaba 2.473 dispositivos en activo, de las cuales 183 se encontraban en “ausencia domiciliaria temporal”, una situación que se produce cuando la persona no reside en la vivienda durante un período corto de tiempo, ya sea porque pasa unos días, en casa de algún familiar, por un viaje o un ingreso en un centro sanitario, por ejemplo. En estos casos, el servicio se mantiene en alta, pero en suspensión temporal.

Sin lista de espera

Desde la Diputación destacan que en este servicio, que es gratuito y se dirige a personas no dependientes, no hay lista de espera. Con el pulsador siempre a mano, los beneficiarios se sienten acompañados y seguros, porque saben que al apretar ese botón siempre hay una persona al otro lado, 24 horas al día de lunes a domingo, que atiene cualquier imprevisto o situación de emergencia que se presente y que de inmediato se activarán los mecanismos necesarios para resolver cualquier incidencia.

De media, este servicio provincial de teleasistencia recibe 2.000 llamadas de alarma al mes, unas 70 cada día. Estas situaciones se producen tanto de día como de noche y desde el otro lado responde un técnico operador sociosanitario que gestiona la urgencia que se haya producido, una caída o cualquier problema de saludo o de otra naturaleza.

Además de dar respuesta a este tipo de situaciones, los técnicos realizan una atención individualizada y continuada a través de llamadas periódicas que sirven para comprobar que todo va bien e incluso detectar posibles situaciones de riesgo desde un punto de vista psicológico que necesiten otro tipo de actuaciones o procedimientos. En este caso, la media de atenciones está en torno a las 12.000 mensuales. Esta atención diaria y continuada, señalan desde el servicio provincial, se realiza de manera planificada y a instancias de los técnicos operadores sociosanitarios. El objetivo fundamental es comprobar que todo va bien, acompañar y controlar la salud emocional, a demás de apoyar en tareas diarias que pueden ir desde el recuerdo de citas médicas y tomar la medicación hasta la comprobación de rutinas.

Son muchas las personas que disponen de este dispositivo que agradecen la compañía que ofrece el pulsador, dado que más de la mitad de los usuarios son personas que viven solas y, a veces, el técnico al otro lado del pulsador es la única persona con la que hablan.

1.318 viven solas

De las 2.473 personas beneficarias actualmente de la teleasistencia provincial, 1.318 viven solas –el 53,2%– y una alta proporción, señalan desde la Diputación, “sufren soledad no deseada”, uno de los mayores riesgos para el deterioro de la salud de las personas mayores, según la Organización Mundial de la Salud. De hecho, esta realidad social ya es considerada como un problema de salud pública. Es por ello que este grupo de personas usuarias del programa tiene preferencia en el acceso a diferentes actuaciones impulsadas por la Diputación, como el Programa de Termalismo contra la soledad no deseada que se puso en marcha este año.

En cuanto al perfil de los usuarios de la teleasistencia, el 78,3% de los usuarios actuales son mujeres y el 21,7% hombres. La media está en 83 años y más de 550 superan los 90 años.

El servicio llega a toda la provincia, si bien en la distribución territorial de las personas beneficiarias, los 10 municipios con más usuarios son, por orden, O Carballiño, Verín, Ribadavia, Xinzo da Limia, A Rúa, Barbadás, Viana do Bolo, O Barco de Valdeorras, Celanova y Pereiro de Aguiar. Los diez suman 1.026 usuarios, concentrando más del 40% del total.

Dispositivo del servicio provincial de teleasistencia.   | // BRAIS LORENZO

Dispositivo del servicio provincial de teleasistencia. | // BRAIS LORENZO / S. DE LA FUENTE

[object Object]

A María Josefa le sorprende tanto que las operadoras con las que habla regularmente a través del dispositivo de teleasistencia provincial le llamen Fina y la traten con tanto cariño que la pasada semana, cuando acudió a la ciudad de Ourense para pasar unos días con su hermana, quiso conocerlas y se acercó al Pazo Provincial creyendo que allí se encontraba la central de llamadas. “Quería darles las gracias porque son muy amables conmigo, siempre están pendientes de mí y yo sé que están ahí para lo que me haga falta”, señala.

Hace años que Josefa hace uso de este medallón y ya ha pulsado el botón alguna vez porque su problema de huesos le ha dado algún que otro susto. “Estoy mal de las piernas y no puedo caminar bien, me caigo, y después no me puedo levantar”, lamenta.

El sistema solo funciona en el interior de la vivienda y cuando sale se siente más vulnerable. “Me gustaría que sonara fuera porque ya me caí por dos veces y me tuvieron que levantar los vecinos ¿y si no pasa nadie?”, se pregunta. Hasta ahora se ha sentido muy segura con este pulsador, pero sus hijos han empezado a insistir para que se vaya a vivir con ellos. “Yo estoy muy contenta con esto porque si me hace falta algo ellas se preocupan, y yo se que están ahí, a veces las llamo para preguntar alguna cosa que no entiendo”.

También celebra que otras personas como ella puedan disponer de este dispositivo porque, dice, “en esta situación hay mucha gente”.