Acusado de temeridad al volante en una verbena: “Casi mete el coche en el bar, la gente tuvo que apartarse”

Varios testigos afirman que un joven al que habían echado de un local de Parada de Sil por fumar dirigió el vehículo a una velocidad excesiva hasta la terraza

El acusado, durante el juicio en el Penal 2 de Ourense. |   // F. CASANOVA

El acusado, durante el juicio en el Penal 2 de Ourense. | // F. CASANOVA / J. Fraiz

Javier Fraiz

Javier Fraiz

La madrugada del 28 de agosto de 2022 se celebraba la verbena de las fiestas de San Ramón, en Parada de Sil. A las 5.30 horas aún había afluencia en la plaza del Barquillero. Un pinchadiscos amenizaba la parte final de la celebración. Tras ser expulsado de un bar, un joven subió a su coche, condujo presuntamente a una velocidad excesiva y acabó sobre la acera. Es lo que afirmaron varios testigos este jueves, en el Penal 2 de Ourense.

A uno de ellos, el hijo del dueño del local, le pasó por encima del pie izquierdo al dar marcha atrás. El encausado niega haber invadido la acera ni haber alcanzado a nadie. Asegura que fueron los otros los que se dirigieron con agresividad, golpes y con el lanzamiento de vasos hacia su automóvil, además de proferir insultos y amenazas. La defensa pide la absolución. El fiscal solicita 6 meses de prisión más 3 años de privación del derecho a conducir.

Antes de la presunta conducción temeraria, el hijo del hostelero subraya que “le llamé la atención un par de veces”. En un primer momento porque supuestamente estaba golpeando unas papeleras, “y después le dije que no podía fumar dentro”. El testigo asegura que, tras echarlo del local, el encausado hizo el ademán de coger una silla de la terraza para golpearlo, pero varias personas presentes lo disuadieron y lo instaron a que se fuese.

"La gente se tuvo que apartar como podía y saltar hacia los lados. Si no, los hubiera atropellado"

A continuación, según este perjudicado, el encausado acudió a por su vehículo y condujo en dirección al establecimiento, a una velocidad excesiva y con brusquedad. “Casi mete el coche en el bar. La gente se tuvo que apartar como podía y saltar hacia los lados. Frenó justo sobre la acera. Si la gente no se aparta, los hubiera atropellado”, manifestó este testigo.

"Quería aclarar la situación, pero no me dieron tiempo. Paré delante de la puerta, salieron del bar y empezaron a tirar vasos y a dar puñetazos y patadas al coche. Mi escapatoria fue dar marcha atrás"

“Salí del bar, intenté abrir la puerta para detenerlo, pero dio marcha atrás, giró el coche y me pisó la pierna”, añadió a continuación. El encausado aduce que tuvo que dar marcha atrás porque se abalanzaron sobre él, pero no supo explicar el porqué. El joven alega que condujo con normalidad hacia el local, con la única intención de pedir explicaciones tras ser expulsado “de malas maneras”, según su punto de vista.

Niega que hubiera subido a la acera el automóvil, excepto, “quizá”, parte de una rueda. “Quería aclarar la situación, pero no me dieron tiempo. Paré delante de la puerta, salieron del bar y empezaron a tirar vasos y a dar puñetazos y patadas al coche. Mi escapatoria fue dar marcha atrás”, relató.

Descartó que estuviera afectado por el alcohol o las drogas. “Sin la prudencia que tuve habría problemas”, afirmó. Según su versión, “varios se abalanzaron”. El perjudicado “abrió la puerta de mi coche; entiendo que no era para hablar conmigo”, añadió el acusado. Tuvo miedo –dijo ayer en la vista– de ser agredido.

El encausado, durante su interrogatorio.

El encausado, durante su interrogatorio. / F. CASANOVA

"Escuché gritos, me giré y vi el coche sobre la acera"

Todos los testigos rebaten su versión. “Estaba de espaldas, junto a la barra, empecé a escuchar gritos, me giré y vi el coche con las ruedas encima de la acera”, declaró el hermano del perjudicado. Momentos antes, el encausado estuvo “faltando al respeto” y fumando en el local, el motivo de su expulsión. Tras ver el presunto acometimiento con el vehículo, el testigo observó que “dio marcha atrás en zigzag y pisó a mi hermano; yo estaba al lado. Fui detrás corriendo, para que se detuviera, porque soy el organizador de las fiestas”, continuó. “Paró en seco, metió la marcha adelante y me tuve que abalanzar a un lado”, indicó.

Una testigo: "De milagro no atropelló a alguien"

Según este joven, en la zona en la que terminó el coche, había varias personas en ese momento. “La gente entró en pánico porque casi se la lleva por delante”. Otro testigo declaró que vio cómo los presentes en las inmediaciones del bar se apartaban “en avalancha” al paso del vehículo. “Quería meter el coche hacia la gente”.

“Casi entra en el bar. De milagro no atropelló a alguien. Había gente llorando que decía que pensaba que el coche los llevaba”, declaró la novia del perjudicado. Antes del incidente –añadió este jueves en la vista–, el joven se mostró agresivo tras ser invitado a irse del bar por fumar en el local.

El fiscal: “Condujo de forma brusca y agresiva, puso en peligro la integridad física de la gente”

“Le dije: ¿Pero otra vez un follón? Ya te perdonamos una vez. De ahí en un rato pasó lo del coche”, declaró un familiar, que aquella noche echaba una mano en el negocio. Según este testigo, días antes el acusado recibió una reprimenda por meter su coche en la terraza. “Pidió perdón y se le perdonó”, afirma este hombre.

“Desde la barra vi que venía a toda velocidad hacia la terraza, había gente en la acera y tuvo que apartarse”, corroboró en relación a los hechos. La conducción del acusado era “muy agresiva”. A una joven, que estaba en la terraza, el coche le quedó muy cerca de su posición. Vio las sillas moverse. Después observó cómo un grupo intentó sacar del coche al acusado, sin éxito, más el posterior atropello marcha atrás.

“Condujo de forma brusca y agresiva, puso en peligro la integridad física de la gente”, concluye el fiscal. “Lo único que puede hacer mi cliente es dar marcha atrás y escapar de allí, porque si hubieran conseguido abrir la puerta del coche hubiera recibido un severo correctivo”, indicó la defensa, que ve “enormes contradicciones” de los testigos.

La defensa: "La lesión del denunciante es consecuencia de su acometimiento al coche para reducir al acusado"

“Su interpretación es interesada, para apoyar a un amigo que denuncia”. Cree que las declaraciones deben analizarse desde el “prisma” de que a las 5.30 de la madrugada “todo el mundo estaba bebiendo. Un indicio es el valor etílico de abalanzarse sobre un coche, intentando sacar a mi cliente no con intenciones amistosas, sino a golpes e insultos”. Según el letrado, “la lesión del denunciante es consecuencia de su acometimiento al coche para reducir al acusado, sin tener competencias para ello”.