“Asumo el nuevo encargo del papa con el mismo entusiasmo que cuando empecé”

José R.Carballo (Ourense, 1953), nombrado arzobispo coadjutor de Mérida-Badajoz | Desde hace 10 años se ocupa del millón de religiosos de todas las congregaciones en el mundo

El sacerdote ourensano José Rodríguez Carballo. |   // EUROPA PRESS

El sacerdote ourensano José Rodríguez Carballo. | // EUROPA PRESS / REDACCIÓN

M.J.A.

El papa Francisco ha nombrado al ourensano monseñor José Rodríguez Carballo arzobispo coadjutor de Mérida-Badajoz, un nuevo cargo en la imparable carrera eclesiástica de este sacerdote, nacido hace 70 años en el pueblo de Lodoselo (Sarreaus, Ourense) y que asume “con el máximo entusiasmo y pasión que cuando empecé en mi labor como sacerdote y franciscano”, explica.

El 25 de noviembre será su entrada oficial como coadjutor al frente de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, que compartirá por ahora con el arzobispo actual “que ha cumplido 75 años y al que, con el tiempo, hay que renovar”. Afirma que llega “con toda la ilusión, eso no me ha faltado en ninguno de mis cometidos, y ganas de escuchar ver y conocer, porque voy a una tierra que no conozco y no llevo receta ninguna en concreto. Primero es escuchar al pueblo, escuchar a las ovejas como dice el papa Francisco”.

Será un nuevo encargo en su impresionante carrera religiosa y una prueba más “de la confianza plena que tiene el papa Francisco en mí, pero yo también en él; nos conocemos desde hace muchos años y es para mí además padre, hermano y amigo”.

Su nuevo cargo le permitirá al fin mantener un punto estable de trabajo, después de años rotando por el mundo, aunque el padre José Rodríguez Carballo no quiere verlo así, porque “para mí nada es como un tranquilo viaje en barco, hago todo con la misma responsabilidad y entrega”, afirma.

Sin embargo, a partir del 25 de noviembre, cuando asuma su cargo en el Arzobispado de Mérida-Badajoz, “podré bajar del avión, pues en estos últimos diez años y medio he estado más tiempo volando, que en tierra”, señala. Se refiere a su condición de secretario general del Dicasterio de Vida Consagrada y Sociedad Apostólica, uno de los ministerios de la Iglesia, del que se encargará hasta el 31 de septiembre, y que tiene bajo su cargo los religiosos y religiosas de todas las congregaciones, más de un millón en el mundo, lo que le obligó a viajar por los cinco continentes.

“El papa está muy bien”

Como “amigo y hermano” del papa Francisco responde a la pregunta del “millón” , la referida a la salud del pontífice, y lo hace con sinceridad. “Físicamente está como se ve, le fallan las piernas, pero por lo demás su salud es muy buena. Además, como dice el propio papa Francisco, para gobernar la Iglesia no hacen falta piernas, hace falta cabeza y la cabeza del papa está muy muy bien”.

Para el padre José Rodríguez Carballo lo más complicado, en el contexto actual, no es ni la desafección religiosa creciente en la sociedad occidental, ni lidiar con el contexto político, sino que “la labor más importante y difícil es llevar el Evangelio a las periferias, lo que exige viajes de pobreza, también en España, porque hay mucho desconocimiento de Dios actualmente. Hay que salir al paso de las ovejas perdidas y debemos guiar a los de cerca y a los de lejos”, señala.

Según indica el Código de Derecho Canónico, el obispo coadjutor pasa inmediatamente a ser obispo de la diócesis para la que fue nombrado cuando esta quede vacante. También determina que ha de ser nombrado vicario general por el obispo diocesano.

La imparable carrera de aquel niño del rural limiano

José Carballo nació en 1953 en Lodoselo, donde había llegado ayer, en visita relámpago, para hablar con amigos y familia en este pequeño pueblo limiano del que partió un día para seguir una vocación religiosa que le ha llevado a ostentar una de las carreras más imparables dentro de la iglesia. Según el currículum que difundía ayer la Conferencia Episcopal Española, monseñor entró en la Orden de Frailes Menores, iniciando el noviciado en 1970. Hizo sus primeros votos en 1971 y la profesión solemne en 1976, en Jerusalén, donde también recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1977. Es licenciado en Sagrada Escritura por el Instituto Bíblico de Roma y en Teología Bíblica por el Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén. Fue profesor en el Seminario Mayor de Vigo y en la Facultad de Teología de Santiago. Dentro de la orden ha desempeñado distintos cargos, entre ellos, maestro de novicios en el convento de San Diego de Canedo (Pontevedra); superior del convento de Santiago de Compostela; definidor provincial; secretario provincial de formación y estudios; ministro provincial de la provincia franciscana de Santiago; y presidente de la Unión de Ministros provinciales franciscanos de Europa (UFME). Además, fue presidente de la Conferencia de Religiosos de Galicia de 1989 a 1997. También ha ocupado los cargos de definidor general de la orden; secretario general de Formación y Estudios y delegado del gran canciller para el Pontificio Ateneo Antonianum (Roma). Fue visitador general de la Custodia de los Santos Mártires de Marruecos; de la provincia franciscana de San Salvador de Horta de Cataluña; de las casas de formación de la provincia de Asunción y de San Francesco en Polonia.

El 5 de junio de 2003 fue elegido ministro general de la Orden de los Frailes Menores y reelegido el 4 de junio de 2009. El 23 de noviembre de 2012 fue elegido presidente de la Unión de Superiores Generales (USG). El 6 de abril de 2013 es nombrado, por el papa Francisco, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y arzobispo titular de Belcastro. Fue consagrado obispo el 18 de mayo por el cardenal Tarcisio Bertone en la catedral de Santiago.