Dos testigos ratifican que el investigado por la muerte de Nerea la había maltratado antes

El fiscal solicitó una ampliación del informe forense que certifica la muerte violenta

Reconstrucción de los hechos en el entorno del motel. |   // F. CASANOVA

Reconstrucción de los hechos en el entorno del motel. | // F. CASANOVA / S.F.

S.F.

Dos amigos de Nerea Añel, la mujer de 26 años hallada muerta en septiembre de 2020 tras ocho meses desaparecida, ratificaron ayer ante la titular del Juzgado de Instrucción 3 de Ourense que la relación entre la joven y su novio, Julio G.S., no era sana. De hecho, ambos describieron un contexto de maltrato en el que el hombre, investigado por los presuntos delitos de homicidio y de maltrato habitual, habría agredido a Nerea.

Uno de ellos declaró que vio como Julio le propinaba un cabezazo, y el otro presenció una discusión entre ambos en Covadonga que acabó en forcejo. De sendos episodios fueron testigos directos, pero ambos declararon que el supuesto maltrato que Julio ejercía sobre la joven era ‘vox populi’. No obstante, indicaron que en sus conversaciones con ella, Nerea no mencionó esta situación.

La declaración de ambos testigos se celebró ayer tras quedar aplazada la comparecencia en la que estaba previsto que la jueza, en presencia de las partes implicadas (ministerio fiscal, acusación particular y defensa) diese traslado formalmente al investigado de los hechos que le atribuye. No llegó a personarse el sospechoso en el juzgado porque la Fiscalía pidió previamente el aplazamiento para solicitar una ampliación del informe de autopsia.

El examen forense concluyó que la muerte violenta de Nerea Añel se produjo el 15 de enero de 2020 “por precipitación de cabeza de media o baja energía” . Ocho meses después, los restos fueron localizados en el cauce casi seco del riachuelo Muíños, en Barbadás, que fluye encajonado entre paredes graníticas de unos dos o tres metros de altura.

En un auto reciente en el que acuerda la incoación del procedimiento para la celebración de juicio ante el tribunal del jurado, la magistrada enumera diez indicios contra Julio G. S., según los que “resulta verosímil la atribución” de una responsabilidad criminal por la muerte de Nerea. Descarta que la joven hubiese llegado voluntariamente al lugar en el que fue hallado su cadáver. Incide en que el novio fue la última persona que la vio con vida el 15 de enero tras estar juntos en un motel de Barbadás, y en el hecho de que ya existía “una situación de violencia de género”. De hecho, las siguientes diligencias solicitadas por la acusación particular son testificales que tratarán de corroborar que había maltrato previo.

La defensa mantiene que al salir del motel ambos siguieron caminos diferentes y que el novio no tuvo nada que ver.

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