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María José Sotelo nnficha personal | Superiora general del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora

“Tenemos 15.000 alumnos en colegios de diez países; así que me va a tocar viajar”

Licenciada en Químicas y natural de O Couto, acaba de asumir el más alto cargo de esta congregación, fundada en el XIX por otro ourensano, Faustino Míguez, para promocionar a la mujer

María José Sotelo (Ourense, 1959), la niña que nació y jugó por las calles del barrio de O Couto, en cuyo colegio Santo Ángel culminó el Bachillerato y a la que, tras estudiar Magisterio, le picó el gusanillo de la vocación y se ordenó religiosa, acaba de ser nombrada superiora general del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora. Ahora, esta ourensana inquieta y erudita, que se licenció en Químicas tras tomar los hábitos, tendrá que dejar la docencia, para ocuparse, junto con su nuevo equipo directivo, de coordinar y atender las necesidades de 15.000 alumnas y alumnos, repartidos en colegios de 10 países, desde España, a la India y África. Esta congregación, sigue trabajando además por la promoción de la mujer pues, fue fundada por otro ourensano, Faustino Míguez, allá por el siglo XIX, con el objetivo de que las mujeres tuvieran acceso la educación.

–¿Cuál va a ser su cometido, como superiora de todos los colegios mundiales del Instituto Calasancio Divino Maestro?

En algunos países tenemos que realizar proyectos específicos para poder sacar adelante ese colegio

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– Pues me va a tocar viajar, a mí y a mi equipo directivo, pues tenemos que ocuparnos y atender las necesidades de nuestros colegios en 10 países. Son unos 15.000 alumnos en total, de los cuales unos 7.500 están en los centros de Divina Pastora en España y otros 7.500 en Guinea Ecuatorial, Camerún, Colombia, Argentina, Chile, Ecuador, Nicaragua, Uruguay o India.

–Parece complejo pues no es lo mismo un alumno de la sociedad del bienestar que otro en zonas depauperadas.

– Es muy diferente. No es lo mismo atender las necesidades y organizar un colegio de los nuevos subvencionado en España, que hacerlo en países donde tenemos que realizar proyectos específicos, para que sacar adelante ese colegio y que tengan derecho a la educación.

–¿Qué asignaturas impartía hasta ahora en su labor docente en los diferentes centros de la congregación en los que ha dado clases?

–Daba en varios ciclos porque aunque estudié primero Magisterio en Ourense, luego estudié la licenciatura de Químicas, ahora impartía ciencias en los distintos ciclos, desde Primaria, Secundaria y Bachillerato. De hecho, he impartido clases en Santo Ángel de Ourense, en el Calasancio de Pontevedra, Divina Pastora de Monforte y ahora estaba trabajando en Madrid.

–¿Se ve capaz de seguir compartiendo la labor docente con este nuevo cometido de superiora de una congregación con centros tan dispersos por el mundo?

–Es imposible. La docencia tengo que dejarla para gestionar con mi equipo directivo, todo el trabajo de organización. Es un trabajo que requiere mucho esfuerzo y entrega, porque nuestra labor incluye proyectos de promoción de la mujer. Habrá que viajar y quiero hacer todo con el cariño y responsabilidad que se necesita.

–Trabajar con niños de todas las edades, a través de la docencia ¿le ha permitido, pese a ser religiosa, estar más en contacto con la realidad?

–Desde luego, es un cambio constante al que nos enfrentamos. Esos alumnos nos enseñan mucho cada día y sobre todo nos obligan a estar actualizados y a estar en contacto permanente con la realidad.

–Los niños siempre enseñan pero ¿son tiempos difíciles para la enseñanza?

–Hay alumnos de todo tipo pero nosotros tenemos que acogerlos y quererlos a todos.

–Es curioso que la elijan como superiora de una congregación, fundada por otro ourensano, Faustino Míguez, en el siglo XIX, para dar acceso a las mujeres a la educación.

–Así es, y nosotros, como dijo nuestro fundador, tenemos que trabajar para que tengan acceso a la educación y porque esa es la vía para que tengan oportunidades en la vida, pues les va a facilitar su desarrollo como personas.

–¿Le sorprende que un religioso de hace casi dos siglos, definiera a las mujeres como “la parte más interesante de la sociedad”?

Faustino Míguez fue un precursos y nosotros tratamos de seguir con su legado educativo y con los proyectos de promoción de la mujer

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–Fue un precursor y nosotras tratamos de ser las continuadoras de su legado educativo, y también de esa promoción de la mujer allí donde lo necesiten.

¿Sigue manteniendo vinculación con Ourense?

–Claro. Somos cinco hermanos, ellos siguen viviendo en la ciudad. En O Couto, también reside aún mi madre. Estoy muy orgullosa de ser de Ourense y de mi barrio. y lo digo allá donde voy.

–¿Qué hace que una niña más, con inquietudes y dos titulaciones universitarias, decida consagrarse a la vida religiosa ?

–Desde pequeña tuve sensibilidad para la vida religiosa. Ya en la adolescencia, una pierde esas vinculaciones, pero cuando estudiaba Magisterio volvió con fuerza esa llamada a una vocación que siempre había intuido.

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