Eran las cinco de la mañana, del 4 de junio de 2018, cuando un hombre que se encontraba en el karaoke Rías Baixas comenzó a tener un comportamiento inadecuado con el resto de clientes del local.

Tras recibir una aviso telefónico, varios agentes se personaron en el lugar hasta en dos coasiones diferentes –por no encontrar al denunciado en su primera visita al establecimiento–. Al requerirle su identificación personal, el varón –que tenía 43 años por aquel entonces– comenzó a gritar y a “dirigir toda clase de improperios, al tiempo que se quitaba la ropa y la arrojaba contra los agentes y el vehículo policial”, según recogía la Fiscalía.

También ocasionó lesiones a los policías al propinarles varios manotazos y patadas, por lo que le ha sido impuesto someterse a tratamiento ambulatorio durante un año al padecer bipolaridad.