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Una gallega en el control de los satélites meteorológicos de la Agencia Espacial Europea

Sara Rodríguez, en la sala de control de la Eumetsat, en Darmstadt, Alemania. | // FDV

A Sara Rodríguez Ferreiro (Pontedeume, 1998) le sobraba la nota para estudiar Ingeniería Aeroespacial en cualquiera de las universidades españolas que imparten la titulación, pero en 2016, cuando finalizó el Bachillerato, se estrenaba el grado en Ourense, y decidió quedarse. Una “decisión difícil y muy meditada”, recuerda, porque había planeado que su etapa universitaria sería fuera de Galicia. Valoró la oportunidad que suponía formar parte de la primera promoción de un título que arrancaba con 50 plazas y aseguraba un trato personal y nuevos equipamientos. No se arrepintió.

Cinco años después, y con tan solo 23 años, es controladora de satélites en la Organización Europea de Satélites Meteorológicos, Eumetsat, en Darmstadt, Alemania, a la que accedió a través de un contrato con la multinacional británica Serco. Tras cuatro meses en período de formación, el pasado mes de octubre obtuvo el certificado que la habilita para operar como ‘Spacecraft and Ground Segment Controller’ en la misión MSG (Meteosat Second Generation) formada por cuatro satélites meteorológicos geoestacionarios construidos y lanzados por la Agencia Espacial Europea, ESA.

En la mesa de control en la que ella trabaja a diario se procesan las imágenes de la Tierra que los meteorólogos utilizan para predecir la trayectoria del viento y realizar predicciones cada vez más exactas y fiables. Cada satélite, explica, “genera imágenes de la Tierra con una frecuencia de 15 minutos. Nosotros recibimos esos datos en tiempo real, los procesamos y se los enviamos a los usuarios finales, como agencias estatales de meteorología, investigación y organizaciones europeas; muchos productos también son accesibles mediante internet”.

Operaciones en tiempo real

Para Sara este trabajo es un “sueño hecho realidad”, ya que le permite trabajar en operaciones a tiempo real. “Es increíble, todos los días aprendes algo nuevo, y desde la sala de control monitoreamos y observamos el satélite las 24 horas del día”. Una de las partes que más le gustan, apunta, es la visión general de todo el proceso. “Desde controlar que los instrumentos funcionan correctamente, que la posición en órbita es la adecuada y que los parámetros de cada subsistema (electricidad, temperatura, voltaje...) son los adecuados y están dentro de sus límites, hasta recibir las imágenes, ver la imagen de la Tierra en tiempo real y finalmente, comprobar que todo el proceso de distribución a los usuarios se ejecuta de manera correcta”, explica.

“Todos los días aprendes algo nuevo, y desde la sala de control monitoreamos y observamos el satélite las 24 horas del día”

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Con esas imágenes que recogen los satélites, la Eumetsat crea los denominados productos meteorológicos que aportan datos fundamentales para la predicciones climáticas. “Son imágenes o imágenes en movimiento que nos muestran las nubes, la superficie del océano, y la superficie de la Tierra. Por ejemplo, los vectores de movimiento atmosférico son un producto meteorológico que nos proporciona informaciones sobre los vientos. También generamos otro producto meteorológico que detecta la ceniza volcánica en la superficie terrestre”, explica. En el caso del volcán de la Palma, el Meteosat-11 Ash RGB mostró los días 19 y 20 de septiembre una mayor concentración de SO2 en las horas posteriores a la erupción. No obstante, precisa que en este estudio han tenido influencia otros satélites de la ESA y de otras misiones del Eumetsat fuera de su ámbito.

Sara Rodríguez, en su centro de trabajo en Alemania. FdV

Con todo, el día a día en la sala de control, apunta la joven, “es realmente fascinante”. Porque además de monitorear la correcta ejecución de la misión, explica, “enviamos comandos a un satélite que se encuentra a 36.000 kilómetros de distancia, y podemos ver cómo se ejecutan”.

"Es realmente fascinante enviar comandos a un satélite que se encuentra a 36.000 kilómetros de distancia, y ver cómo se ejecutan”

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El trabajo incluye el control de las estaciones de tierra que reciben los datos que envía el satélite. “Nos ocupamos de que funcionan correctamente. Son operaciones comunes como orientar la antena hacia el satélite o enviar ciertos comandos para saber con más exactitud la posición concreta en órbita del satélite”. Al controlador en tierra también le corresponde asegurarse de que todo el procesamiento de imágenes, generación de los productos meteorológicos y distribución a los usuarios se realiza de la manera adecuada.

Meses de búsqueda de empleo

Un trabajo así era inimaginable para Sara a principios de 2021, cuando después de un trabajo temporal en una pequeña fábrica gallega de aviones ultraligeros que no le proporcionó independencia económica tuvo que regresar a casa con sus padres y hacer de la búsqueda de empleo “un trabajo más”. Una etapa “horrible” que supuso un baño de realidad: todas las empresas exigían una experiencia que no podía adquirir porque la rechazaban por ser muy joven y no tener experiencia.

He vivido lo que es trabajar de 8 a 10 horas diarias por 600 euros, y eso no se lo merece nadie que haya estudiado un grado"

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Tras un trabajo precario en una empresa multinacional llegó el contrato con Serco. “Tengo que admitir con tristeza que, a día de hoy, el mercado laboral en España está difícil. He vivido lo que es trabajar de 8 a 10 horas diarias por 600 euros, y eso no se lo merece nadie que haya estudiado un grado. Trabajas duro durante toda la carrera y cuando sales, lo que más quieres es aprender y aportar. En mi trabajo actual, sin embargo, me han formado durante 4 meses, han invertido en mí. Y ahora trabajando cada día en la ‘control room’, aplico toda esa formación que he adquirido y ayudo a la misión. Esto es, sin duda, la clave de un buen profesional y de una buena empresa”.’

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