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20 años formando maestros en el corazón del campus

Los tres decanos desde 2001, Xosé Manuel Cid, Mercedes Suárez y Mar García. | // IÑAKI OSORIO

Desde que la antigua Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de EGB de A Ponte se integró en el campus de Ourense han pasado 20 años, tres decanos y dos nombres. Dos décadas en las que el centro asumió también los dos grandes desafíos que la han convertido, hoy, en el centro más grande en matrícula y titulaciones de As Burgas y uno de los mayores de la Universidad de Vigo. Echar la vista atrás, reflexionan las dos decanas y el decano que han liderado todo este proceso, es regresar a años de mucho trabajo y gran responsabilidad, pero también de enorme ilusión.

2001 fue un año clave para la actual Facultad de Educación y Trabajo Social. Ese año, el centro heredero de la Escuela Normal en el que se habían formado los maestros ourensanos desde 1841, inició su transformación más radical: la integración de los estudios de Magisterio en una facultad de nueva creación a la que seguiría años más tarde el proceso de Bolonia, que supuso la integración en el Espacio Europeo de Educación Superior. Todo un desafío, recuerda el actual decano del centro y vicerrector de la Universidad de Vigo hace 20 años, Xosé Manuel Cid, porque supuso un “salto cualitativo” en la formación de los futuros maestros.

Para conmemorar aquel hito que se produjo con el traslado de la antigua Escuela de Formación del Profesorado de EGB de A Ponte al campus de Ourense, el centro prepara una serie de actividades que se presentarán en los próximos días, y que incluyen la publicación de un libro. Todo el centro se ha involucrado en esta celebración que supone echar la mirada atrás para volver a andar el camino que la facultad ha trazado en los últimos 20 años.

“El primer desafío fue vertebrar siete titulaciones y lograr equipamientos”

Xosé Manuel Cid - Decano entre 2001 y 2008, y en la actualidad

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De ese recorrido han sido protagonistas Xosé Manuel Cid, Mercedes Suárez Pazos y Mar García Señorán, los tres decanos que lideraron esta transformación desde su inicio hasta la fecha actual. Equipos siempre continuistas en una gestión que pasó de administrar una escuela de Magisterio en A Ponte al mayor centro en matrícula y titulaciones del campus de Ourense. “Creamos una facultad muy grande pero conservamos el contacto directo y un trato muy familiar”, recuerda Mercedes Suárez, que fue decana entre 2008 y 2014.

Xosé Manuel Cid era vicerrector cuando recibió el mandato de Domingo Docampo para ponerse al frente del traslado y la creación de la nueva Facultad de Ciencias de la Educación. “El primer desafío fue vertebrar siete titulaciones y lograr equipamientos”, apunta. Las cuatro diplomaturas de Magisterio (Infantil, Primaria, Especial y Lenguas Extranjeras) que se impartían en A Ponte se unieron a Psicopedagogía, Educación y Trabajo Social que entonces configuraban, junto con Historia, la Facultad de Humanidades.

“Creamos una facultad muy grande pero conservamos el contacto directo y un trato muy familiar”

Mercedes Suárez Pazos - Decana de 2008 a 2014

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Continuidad

“La propuesta de poner en marcha una nueva facultad me pareció interesante y durante unos meses fui decano comisario, pero enseguida convoqué elecciones y salí elegido”, rememora Cid. Fue decano dos períodos consecutivos entre 2001 y 2008, y que este año inició su tercer mandato. “En dos décadas hubo tres decanos diferentes, pero hay cierto porcentaje de personas que hemos estado siempre en el equipo”, apunta.

El docente Chema Faílde y Cid con alumnos del doctorado. | // I. OSORIO

La continuidad fue clave para la consolidación del centro en una etapa en la que los sucesivos cambios, apunta Cid, “nunca nos daban tregua”. La mudanza de A Ponte al campus fue el primero. “Trasladarnos implicaba una serie de equipamientos que aquí no había. Laboratorios de expresión artística, de música, de expresión corporal, de las distintas ciencias... Toda una serie de necesidades que se fueron habilitando en los edificios de Ferro y del antiguo hospital que ocupamos. Porque aunque éramos todos de educación, había necesidades muy diferentes por las didácticas específicas de cada magisterio”, señala.

La reconversión de los títulos

Para Mar García, decana entre 2014 y 2020, aquella integración configuró el mayor centro del campus de Ourense, con más de 1.300 alumnos en la actualidad, y “supuso una mejora en las infraestructuras docentes, ya que permitió compartir proyectos de innovación comunes a diferentes titulaciones e impulsó un proyecto formativo de estudios universitarios superiores en el marco europeo”. El proceso de Bolonia que la entonces Facultad de Ciencias de la Educación afrontó con seis diplomaturas y una licenciatura. “Hicimos una reconversión importante”, incide Xosé Manuel Cid, de la que salieron cuatro grados: Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Social y Trabajo Social.

La evolución, apunta García Señorán, fue muy positiva: “Conseguimos la equiparación con el resto de estudios universitarios y alcanzamos el prestigio y rango merecido dentro del panorama educativo”, afirma.

“Conseguimos la equiparación con el resto de estudios universitarios y alcanzamos el prestigio y rango merecido dentro del panorama educativo”

Mar García Señorán - Decana entre 2014 y 2020

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“Fue un salto cualitativo en la historia muy importante porque por fin el magisterio tenía promoción universitaria igual que el resto de títulos”, destaca Xosé Manuel Cid. “No tenía sentido que quien iba a trabajar con personas tuviese menos estudios que otras profesiones como Veterinaria, por ejemplo. Esa equiparación en 4 años fue un salto importantísimo. Todas las diplomaturas pasaban a grado, con acceso a posgrado y doctorado, frente al camino anterior que suponía pasar de Magisterio a Psicopedagoxía y de ahí al doctorado. De repente podías llegar al techo máximo que era ser doctor sin hacer otros títulos”, destaca.

“Fue un salto cualitativo en la historia muy importante porque por fin el magisterio tenía promoción universitaria igual que el resto de títulos”

Xosé Manuel Cid - Decano

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Para cerrar ese ciclo, el centro incorporó tres másteres (Intervención multidisciplinar en la diversidad en contextos educativos, Dificultades de aprendizaje y procesos cognitivos y Profesorado, además del doctorado en Ciencias de la educación y del comportamiento.

A partir de ese momento, prosigue Cid, muchos de los titulados formados “en la casa” se incorporaron al centro como profesores. “Puede ser que todo aquello no se valorase lo suficiente, pero fue muy importante porque centraliza mucho más los estudios universitarios”. En los últimos siete años se formaron más de 20 doctores en esta facultad, “más que en los 30 años anteriores”, destaca el actual decano, que pone en valor la alta calidad investigadora del centro, con grupos “punteros en Galicia y fuera de Galicia” en temáticas como las de género o en tecnologías.

Mercedes Suárez, Mar García y Xosé Manuel Cid charlan mientras pasean por el campus. Iñaki Osorio

El Trabajo Fin de Grado

Mercedes Suárez jugó un papel importante en aquel proceso porque lideraba el equipo cuando llegó el momento de adaptar los títulos al espacio europeo. “Me tocó trabajar en los diseños de los nuevos títulos, el proceso de implantación y la salida de la primera promoción”, recuerda la exdecana, ya jubilada. “Fue un gran reto para la facultad porque hicimos un esfuerzo para, además de adaptarnos, introducir cambios que fuesen importantes, como la organización de nuevos grupos”. El proceso de Bolonia incorporó el Trabajo Fin de Grado y con eso novedades en la formación del alumnado que, apunta Suárez, “hasta ese momento se licenciaba sin pasar por experiencias investigadoras. Eso supuso un cambio organizativo y de concepción pedagógica, porque requería un tratamiento más individualizado. Fue un gran reto que la facultad resolvió con calidad”, afirma.

Para Mar García, el nuevo modelo de competencias “que valora especialmente que el estudiante aprenda a aprender para adaptarse a los cambios que se producen en el ámbito profesional” supuso un cambio significativo en la formación de los futuros educadores.

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