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La vuelta al mundo en dinosaurio

Joaquín Silva lleva tres décadas coleccionando sellos de diferentes temáticas. // FDV

“Yo empecé a coleccionar sellos cuando encontré las cartas que mi padre le había enviado a mi madre mientras hacía el servicio militar en Ifni, en el Sáhara. Todos los días le escribía una. Y ella las conservó. Recuerdo que las estampas eran muy coloridas, con animales. A medida que fui creciendo, me deshice de las cartas y me quedé solo con lo que por aquel entonces consideraba de valor”, comienza relatando, tremendamente arrepentido, Joaquín Silva.

Pasado el tiempo, un día que caminaba por la ciudad de Vigo cuando tenía 19 años, se tropezó con una filatelia. En aquel lugar se percató de que las estampas suponían un vasto universo de posibilidades. “Lo de los dinosaurios en concreto empezó más tarde, hará unas dos décadas. Descubrí que en Polonia habían sacado una serie, en los setenta, sobre estos animales. Los busqué durante mucho tiempo hasta que los encontré. También me enteré de otros que se publicaron en San Marino y poco a poco fui comprando los que podía”, resume sobre sus inicios en el mundo de la filatelia.

Al principio resultaba complicado conseguirlos –porque no era una de las temáticas principales que se emitían– y Joaquín continuó ampliando su colección con series sobre el espacio y astronautas o fauna como aves. Pero en los noventa llegaron a la gran pantalla las aventuras de Steven Spielberg y el mercado se llenó de estampas con allosaurus, brontosaurus, diplodocus o tyrannosaurus –por poner algunos ejemplos de especies que vivieron en la era del Jurásico–.

Azerbaiyán, Vietnam, Granada, Santo Tomé y Príncipe, Uruguay, Argentina, Estados Federados de Micronesia, Maldivas, Guinea Ecuatorial o Uzbekistán son algunos de los países que emitieron estampas de estos vertebrados y que forman parte de la colección de Joaquín, que se expone por primera vez.

Detalle de algunas de las estampas expuestas. // FERNANDO CASANOVA

"En Bilbao encontré una tienda en la que tenían varios lotes. Por aquel entonces no pude adquirirlos todos porque el precio era elevado"

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“Por mi trabajo siempre viajé mucho. Cuando iba a una ciudad nueva buscaba las filatelias. Así fue como en Bilbao encontré una tienda en la que tenían varios lotes. Por aquel entonces no pude adquirirlos todos porque el precio era elevado. Pero poco a poco fui haciéndome con los que aún le quedaban sin vender”, cuenta este ovetense afincado en Ourense desde hace años.

"Los tengo a la venta porque lo que más me interesa en estos momentos es la historia postal. Actualmente colecciono cartas de la Primera Guerra Mundial"

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La muestra que se puede visitar hasta el 20 de noviembre –de acceso gratuito en el edificio de Correos de la calle Progreso– aúna aproximadamente el 80 % de los sellos que en algún momento se emitieron sobre dinosaurios. “Lo intenté, pero no los conseguí todos. Si alguien los quiere, los tengo a la venta porque lo que más me interesa en estos momentos es la historia postal. Actualmente colecciono cartas de la Primera Guerra Mundial. Y no cuesta lo mismo una serie de sellos que una carta de 1914 contextualizada. Necesito financiar mi nuevo aprendizaje”, afirma Joaquín asumiendo que seguir adelante implica, quizás, desprenderse de sus comienzos para que otros los disfruten.

"En la década de los noventa estaban de moda los dinosaurios, pero también Elvis Presley. Y paso algo similar con los sellos sobre sus iconos de Hollywood"

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Según cuenta, hoy en día ningún país emite estampas sobre esta temática y uno de los últimos en hacerlo fue España, con una serie en tres dimensiones, en 2016. “Es Estados Unidos quien marca la tendencia y la cadencia que después sigue el mercado. En la década de los noventa estaban de moda los dinosaurios, pero también Elvis Presley. Y paso algo similar con los sellos sobre sus iconos de Hollywood. El mercado filatélico de EE UU es el primero del mundo y los demás lo imitan”, explica sobre cómo funciona el negocio.

Sobre los dinosaurios que aparecen en la exposición, aclara que no guardan relación alguna con el país al que pertenece cada emisión. “Hay algunas excepciones, como una serie de Argentina u otra de Angola que sí las cuidaron mucho y solo reflejan especies que se encontraron fosilizadas en dichos países, pero también hay ejemplos de quienes no se molestaron siquiera en escribir bien los nombres de las especies”, advierte tras décadas aprendiendo sobre filatelia y los saurópsidos que aparecieron hace más de 200 millones de años.

Las películas de Steven Spielberg supusieron un auge. | // FDV

“Internet supuso un giro de guion increíble para los aficionados a la filatelia”

Infinitas llamadas de teléfono y visitas a tiendas para conseguir contactos era el único proceder para obtener las piezas antes de que apareciese internet. “Esto supuso un giro de guion descomunal para los que coleccionamos. Podías comprarlos de Asia, América o África y los encontrabas en dos minutos”, relata sobre la paradoja de que, por un lado, se redujese notablemente el envío de cartas pero, por otro, resultase más sencillo comprar el material para los aficionados.

“Pasamos de estar siguiendo la pista a una estampa durante meses o años a tenerla al alcance de un solo clic. Y a precios mucho más asequibles. Pudiendo consultar y observar el producto antes de que te lo envíen desde el otro lado del mundo. Si no supiésemos que no es así en realidad, podríamos pensar que internet fue inventado para desarrollar la filatelia”, remata analizando con la perspectiva que da media vida viajando a través de los sellos.

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