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Historia en peligro: seis bienes en abandono se unen en dos años a la lista roja del patrimonio

En Ourense hay 9 construcciones de otra época en el olvido, en riesgo de desaparición: torres, monasterios, conventos y rectorales de entre los siglos IX y XVIII | Varios tienen catalogación de monumento histórico o BIC

Un vecino señala la torre en ruinas de Torán, en Taboadela, uno de los monumentos en abandono. // IÑAKI OSORIO

En Ourense, una de las provincias con mayor riqueza monumental y natural de España –parques protegidos, joyas del arte románica, infraestructuras romanas y medievales, monasterios majestuosos–, hay vestigios del pasado a los que el paso del tiempo, y el olvido, han abierto cicatrices: bienes de hace siglos que están en riesgo de desaparición debido a su estado de abandono. La lista roja del patrimonio es una iniciativa de la Asociación Hispania Nostra, nacida en noviembre de 2007, que tiene la finalidad de dar a conocer y proteger los elementos en peligro de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.

Desde 2007, han sido retirados e incorporados a la lista verde más de 150. En los últimos dos años, desde mayo de 2019, seis bienes históricos de la provincia de Ourense han sido incluidos en el listado. Hay nueve en total, entre torres, monasterios, conventos y rectorales. Sus orígenes se sitúan entre los siglos IX y XVIII.

Los criterios de inclusión en la lista roja, bajo supervisión de una comisión científica integrada por especialistas, se basan en la importancia histórica y arquitectónica del bien, su estado y el riesgo que presenta.

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Un proyecto de consolidación encargado por la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural al arquitecto Manuel Seoane ha permitido retirar del listado el primer bien que fue incorporado, en abril de 2007. Se trata de la basílica de la Ascensión de Santa Mariña de Augas Santas (Allariz), una iglesia inacabada, del siglo XIV pero con posible origen en el X, declarada Monumento Histórico Artístico en 1963. Entró en la lista roja por el deterioro progresivo, los daños de la vegetación y el riesgo de expolio. Sale gracias a un proyecto que busca la consolidación del conjunto monumental y la adecuación del entorno.

Los criterios de inclusión en la lista roja, bajo supervisión de una comisión científica integrada por especialistas, se basan en la importancia histórica y arquitectónica del bien, su estado y el riesgo que presenta.

En diciembre de 2007 fue incluido el monasterio de San Paio –después abadía–, ubicado en Abeleda, un elemento del patrimonio religioso de los siglos XII al XIV. Después de la desamortización de Mendizábal (1836) pasó a ser propiedad de la Casa de Alba. Está en ruinas y sufrió el expolio de 6 retablos barrocos y neoclásicos, y alguna columna del antiguo claustro conventual.

En marzo de 2008 se incorporó a la lista roja el convento del Bon Xesús de Trandeiras (Xinzo), fundado en 1520 y hogar de los franciscanos desde 1523. En tiempos de la Revolución Francesa fue refugio de muchos curas y obispos franceses. En 1809, durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas destruyeron la iglesia y sus imágenes, matando a sacerdotes, frailes y paisanos. En la iglesia aún hay culto; el monasterio, abandonado.

La maleza invade el monasterio en ruinas de Santa Comba de Naves, en Palmés. // IÑAKI OSORIO

Una década lleva en este listado el monasterio de Santa Comba de Naves, de la parroquia ourensana de Palmés, cuya existencia se extiende entre los siglos IX y XVIII. Catalogado por la Xunta, las ruinas están a expensas de la vegetación, con un deterioro progresivo. El confinamiento perimetral hizo a muchos ourensanos volver a mirar esta joya abandonada del patrimonio.

Las incorporaciones a la lista roja se suceden desde mayo de 2019, seis desde entonces. En aquel mes se incluyó la casa rectoral de San Xoán de Barrán (Piñor), del siglo XVIII. La Iglesia, propietaria del bien, lo tiene en desuso. El techo está derrumbado en parte y la maleza invade el conjunto.

En marzo de 2020, cuando el mundo empezaba a temblar por el COVID, se incluían en el listado los monasterios de Lobás (O Carballiño) y Melón, de los siglos XI y XII, respectivamente.

El primero, un bien inventariado por la Xunta que albergó una comunidad de monjas benedictinas hasta el XIII, se encuentra en mal estado, pendiente de restauración. El de Melón, en abandono, invadido por la maleza y con piezas diseminadas o amontonadas, es un BIC.

La torre del Olivar, en Puga, Toén, con el Miño al fondo. // IÑAKI OSORIO

Entre mayo de 2020 y junio de 2021 se han incluido las torres de Sande (Cartelle, siglos XII y XV), Olivar (Puga, Toén, XV y XVI) y Torán (Taboadela, siglo XV), elementos defensivos. La de Sande, BIC y Monumento de Interés Turístico Nacional, parte de un antiguo castillo, mantiene en pie parte de sus muros aunque con importantes grietas que hacen peligrar su estabilidad.

La torre de Olivar, en las rutas que conectaban Ourense con la costa y con el norte de la provincia, era una atalaya. Datada en los siglos XV-XVI, estuvo habitada hasta mediados del XX. Está en ruinas y quedan pocos restos de la primitiva construcción.

Entrada a la torre del Olivar, en Toén. // IÑAKI OSORIO

En la colina de la aldea de A Seara de Torán (Taboadela) hay una torre con un deterioro evidente, pese a ser Monumento Histórico Artístico y BIC. Era un elemento defensivo y de vigilancia, situado cerca del antiguo camino medieval hacia Castilla. Fue objeto de la sustracción de piedras y los muros están cubiertos por la maleza, que es la marca del olvido que caracteriza a todos estos bienes en estado de abandono.

Un hombre pasea junto a la torre de Torán, en Taboadela, que la maleza invade. // IÑAKI OSORIO

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