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El Camino impulsa a los pueblos con albergues: “El peregrino da vida”

En su primera semana de reapertura, los alojamientos públicos ya han recibido viajeros de otras comunidades y países

Un grupo de peregrinos, ayer en el albergue de Cea, cuyo encargado es Orlando Torres (i.) // F. CASANOVA

Un grupo de peregrinos, ayer en el albergue de Cea, cuyo encargado es Orlando Torres (i.) // F. CASANOVA

Grupos como el de Adrián y José Antonio, granadinos que partieron de Mérida, o peregrinos experimentados que regresan al Camino en soledad después del parón de la pandemia, como el arousano Roberto; o visitantes de otras países, La red de albergues públicos para quienes hacen la ruta jacobea reabrió el 15 de junio, para completar la oferta de camas que hasta esa fecha cubrían solo los alojamientos privados. Con el verano y la celebración del bienio Xacobeo, con el avance de la desescalada gracias a la vacunación, el viaje a Santiago de Compostela va ganando participantes, aunque la afluencia diste mucho de la que solía ser habitual a estas alturas antes del COVID.

"El peregrino es la base y el alma de muchos pueblos, cuya economía depende del Camino. Hay muchos que, sin él, estarían prácticamente vacíos"

Roberto Neira - Peregrino de Vilagarcía de Arousa. 68 años

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“La gente tiene muchas ganas e ilusión de hacer el Camino”, asegura Roberto Neira, de Vilagarcía de Arousa y 68 años. Él esperó a estar inmunizado para regresar a una ruta que recorrió por primera vez en los años noventa. Cuando alcance la Plaza del Obradoiro dentro de unas etapas, la vista de la catedral estará aún muy reciente. “He hecho el Camino varias veces y por partes. Empecé yendo a Fisterra desde Santiago; desde ahí a Betanzos y luego a León, y desde León hasta Santiago por el camino francés. Cogí un autobús a Ourense y ahora estoy yendo de nuevo a Santiago. Llevo más de un mes”, explicaba ayer durante el descanso en el albergue de San Cristovo de Cea, una de las paradas de la Vía de la Plata.

“Este lunes tuvimos 8 peregrinos y en esta primera semana, unos 25. El Camino supone una dinamización económica del entorno, se benefician bares y negocios. A la hostelería, sobre todo, se le nota la falta de peregrinos. Dan mucho ambiente y mucha vida”, subraya José Dalama, concejal de Turismo, Promoción Económica y Nuevas Tecnologías de Cea.

Dos peregrinos, a su llegada ayer al albergue de Cea. // F. CASANOVA

En este albergue hay diez camas disponibles, con un tercio del aforo, distancias y limitación del uso de zonas comunes, medidas sanitarias como las del verano de 2020. Roberto critica que, en algunos puntos de la ruta, todavía no se hayan puesto en marcha los albergues. “Las autoridades competentes deberían hacer más por los peregrinos en algunos lugares. Por ejemplo, mañana en Dozón estará cerrado, con lo cual tocará hacer dos etapas en un día. El peregrino es la base y el alma de muchos pueblos, cuya economía depende del Camino. Hay muchos que, sin él, estarían prácticamente vacíos”.

Durante la presentación de un libro sobre la Vía de la Plata, el delegado territorial de la Xunta en Ourense, Gabriel Alén, afirmaba ayer que “o Camiño é un gran axente dinamizador das zonas rurais”. La Vía de la Plata, de la que Cea es una de las paradas, “é unha ruta que vertebra España desde a época romana e o seu impulso podería contribuír á desestacionalización do Camiño e, polo tanto, do turismo en todas as comunidades polas que pasa”.

En los últimos “diez o quince días”, Roberto ha notado mucha más presencia en la ruta de caminantes “franceses, alemanes, portugueses y americanos. Ya se nota un mayor interés en venir desde el extranjero a hacer el Camino”, señala.

En los albergues hay un tercio de aforo, con distancias y camas inhabilitadas para prevenir. // F. CASANOVA

El granadino Adrián Martín partió hace una semana de Mérida junto a su amigo José Antonio, y a Cea llegaron ayer dando pedal. Hoy llegarán a Santiago de Compostela en bicicleta, en su última etapa de la ruta.

“Este es mi sexto Camino, aunque hacía ya cuatro o cinco años que no lo hacía, y es el primero que recorro en bici. La sensación es que hay muy poca gente. La diferencia con respecto a un verano de antes de la pandemia es abismal”, afirma Adrián. En su trayecto a Galicia, con todo, han coincidido con viajeros de otras partes de España y de otros países, como Corea o Brasil.

Desde españoles a polacos han pasado esta semana por el albergue de Xunqueira de Ambía, también la Vía de la Plata. “De momento no hay mucha afluencia, uno o dos al día, pero creo que también influye que muchos, cuando programaron el viaje, lo hicieron con alojamientos privados”, dice Ana Quintas, encargada de un recinto con 7 camas, una para personas con movilidad reducida.

En Laza, otro municipio ourensano con albergue de la red pública –9 plazas en esta situación–, en la primera semana han alojado a unos 15 peregrinos, de lugares como Granada y Murcia, pero también de Países Bajos. En este avance de la desescalada, el Camino suma y reactiva villas y pueblos.

Ourense acogió ayer la presentación de “Lo mejor del Camino de Santiago. Vía de la Plata” (Hércules de Ediciones), una recopilación de textos sobre la historia y la actualidad de las ciudades y paisajes por los que transcurre esta calzada milenaria, desde Sevilla y Córdoba hasta Santiago de Compostela. La obra se completa con una selección de fotografías de José M. Salgado.


Imágenes, historias y paisajes de la Vía de la Plata en un libro | FDV

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