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Las taperías celebran la ampliación del horario pero ven difícil la reserva previa

La zona de vinos del casco histórico recupera el ambiente con el cierre de los bares a la 1.00 | Los hosteleros ven poco práctico pedir mesa con antelación para el tapeo

Ambiente en la zona de vinos de Ourense, ayer. | // FERNANDO CASANOVA

La ampliación del horario de apertura para los bares, mesones y taperías que ofrecen servicio de cenas ha devuelto el ambiente a la zona de vinos de Ourense. Desde el viernes, estos establecimientos que antes debían bajar la persiana a las 23.00 horas pueden abrir hasta la 1.00, como los restaurantes, pero los requisitos que establece el Diario Oficial de Galicia no acaban de convencer a los hosteleros. Todos celebran las dos horas más, pero ven poco práctica la condición de realizar reserva o cita previa cuando se sale a cenar de tapeo.

“Nosotros nunca reservamos por cuestiones de aforo y porque las mesas rotan mucho, suelen quedar libres en 40 o 45 minutos”, explica Andrés Domínguez, de A saia da Carolina, en la calle Lepanto. Son bares pequeños en espacio y con pocas mesas que normalmente abren a partir de las 18.00 horas para el servicio de pinchos, por lo que ven complicado reservar una mesa con antelación y tenerla bloqueada mientras no llegan los clientes. “Estamos contentos con la ampliación del horario porque nos iguala al de los restaurantes, pero el tema de la reserva es un poco delicado, lo normal es hacerla al momento”, añade Domínguez. Si viene el cliente y hay mesa libre, se queda. Es lo más práctico, coinciden varios hosteleros. “El registro de clientes se hace sin problemas, aunque es sumar un trabajo más al que ya tenemos con el personal muy justo”, apunta Andrés.

Francisco Ovejero, del Bar Orellas, no le ve mucho sentido a la reserva previa para la costumbre tan arraigada en vinos de cenar a base de pinchos. “No tiene mucho sentido, son medidas puestas por gente que no es del sector porque no está claro en qué se basan”, apunta. Ni el viernes ni el sábado por la mañana había recibido ninguna llamada para reservar.

María López, del bar Xes, tampoco ve muy claro lo de la reserva previa. “Es difícil, no sabemos como va a responder la clientela, si tiene que ser telefónica, si puede ser al momento...”. En todo caso, se muestra satisfecha por la ampliación de horario que permite una mayor flexibilidad. “Somos local pinchos y tapas, de primera hora, este viernes cerramos a las 23.30 horas. Estamos muy agradecidos porque los clientes entienden las normas y son muy respetuosos”. Este establecimiento ya disponía del medidor de CO2 y los niveles, asegura, están siempre por debajo de los marcados por la Xunta.

Otros locales tienen que esperar para instalarlos ya que esta exigencia no se conoció hasta el jueves y han tenido que pedirlo.

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