Galicia y Castilla y León rindieron homenaje ayer al piloto Maximiliano Plaza, de 38 años, que falleció días después del accidente aéreo que sufrió cuando trabajaba en la extinción de un incendio en la Serra do Xurés, en Lobios, en agosto del pasado año. En el siniestro perdió la vida también su compañero y comandante de la aeronave Jorge Manuel Santana, de nacionalidad portuguesa. Ambos conformaban la tripulación del avión anfibio Canadair del dispositivo de anti incendios de Portugal que colaboraba en la extinción.

El homenaje tuvo lugar en el aeropuerto de Matacán (Salamanca), y asistieron familiares y amigos, además de los delegados del Gobierno en Castilla y León y Galicia, Javier Izquierdo y José Miñones, respectivamente, así como representantes de la empresa Babcock, con la que Maximiliano Plaza volaba cuando se produjo el accidente.

A propuesta de la Delegación del Gobierno en Galicia, el Ministerio del Interior concedió a los dos pilotos la Medalla al Mérito de la Protección Civil en su categoría de oro con distintivo rojo. La condecoración se entregó ayer a sus padres.

En su intervención, José Miñones recordó los incendios forestales quemaron 107.000 hectáreas de monte en Galicia en los últimos cinco años, un período en el que los hidroaviones realizaron 2.200 intervenciones que sumaron 5.700 horas de vuelo. Estos fuegos, incidió, suponen pérdidas irreparables en la naturaleza “y también cuestan vidas”, lamentó, como las de los dos pilotos que sufrieron el accidente en Lobios. Por ello, Miñones hizo extensivo este homenaje a todos los hombres y mujeres que luchan contra el fuego.