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Resucitar también de la pandemia

El Viacrucis de los jóvenes que arranca los actos de la Semana Santa en Ourense reflexionó sobre el impacto del COVID en la sociedad

Lectura de uno de los testimonios de los jóvenes. | // BRAIS LORENZO

Todos los años, el viernes anterior al Domingo de Ramos la delegación de Juventud de la Diócesis de Ourense celebra un Vía Crucis que marca el inicio de los actos litúrgicos de la Semana Santa. La situación sanitaria ha impuesto sus medidas de contención pero no ha impedido que los jóvenes volvieran a reunirse para celebrar esta procesión que este año, además, ha estado fuertemente marcada por el impacto de la pandemia en la sociedad. La iglesia de a Veracruz en O Carballiño fue el lugar elegido para esta celebración que por primera vez se traslada fuera de Ourense.

El delegado de Juventud, David Muñozo, explica que la elección de la villa carballiñesa para esta deslocalización tiene que ver con la fuerte tradición que tienen aquí las cofradías. “Decidimos hacer el Vía Crucis en el interior de la iglesia, cumpliendo los aforos, y en una modalidad semipresencial”, señala. La procesión quiso rendir homenaje a todas las personas que han sufrido el efecto de la pandemia y en cada una de las 14 estaciones en las que se detuvo en su recorrido por el templo, los jóvenes reflexionaron sobre lo sucedido en el último año a partir de testimonios propios y de profesionales que se enfrentaron al COVID en la primera línea. “Participan estudiantes de ESO, universitarios, sanitarios, profesores, catequistas, sacerdotes y otras profesiones que han sido muy importantes durante la pandemia; quisimos que esta realidad estuviese presente en el Vía Crucis”, explica David Muñoz. Los que no pudieron acudir dejaron su testimonio grabado en vídeo y se proyectó durante la celebración en la iglesia.

Tras escuchar los testimonios aportados por los jóvenes, el delegado de Juventud destaca su “entusiasmo y las ganas” de superar la pandemia, así como el “esfuerzo” que ha supuesto para todos esta lucha. “Sorprende el entusiasmo que muestran por salir cuanto antes de esto, su energía y sus ganas de hacerlo bien”. Los jóvenes que participan en este acto, dice, “son jóvenes de iglesia”, por lo que destaca “la relación que hacen de esto que vivimos con el sufrimiento de Jesús; esto supone cargar también con la cruz, y sabemos que la vida de Jesús no acaba ahí, que resucita para darnos lo mejor, y los jóvenes así lo esperan: que después de estas cruces venga lo mejor”, señala Muñoz.

La procesión del Vía Crucis incluye un oficio que estuvo presidido por el sacerdote Francisco Prieto, recientemente nombrado obispo auxiliar de Santiago de Compostela.

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