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La fiscal pide 7 años para los acusados del homicidio imprudente de su bebé

Lo dejaron acostado en un portabebés frente a un calefactor | El hermano que sobrevivió tenía cuatro costillas rotas

El caso fue investigado por la Policía Nacional de Ourense.

El caso fue investigado por la Policía Nacional de Ourense. // C. Peteiro

A principios del mes de marzo de 2019, un bebé de dos meses murió en casa, en Ourense, después de que su mellizo hubiera ingresado en el hospital pocos días antes, con lesiones graves, con cuatro costillas rotas. A. S. M. y D. V. L., los padres de ambos menores nacidos en enero de 2019, se enfrentan a una petición de condena de siete años de cárcel. La Fiscalía ya ha presentado el escrito de calificación de los hechos. Los progenitores se sentarán en el banquillo, en los próximos meses, en uno de los dos juzgados de lo Penal. Están acusados de los presuntos delitos de lesiones -la fiscal solicita cuatro años de prisión- y homicidio por imprudencia grave (pide otros tres), sin circunstancias agravantes. Propone, además, que se prohíba a los progenitores aproximarse a menos de 300 metros del menor que resultó lesionado -está con una familia de acogida gracias al plan de la Cruz Roja- así como de comunicarse con él durante un periodo de tiempo de 8 años. La condena que pretende el ministerio público conllevaría, asimismo, la privación de la patria potestad. En concepto de responsabilidad civil, la Fiscalía considera que los padres deben indemnizar al hijo al que presuntamente lesionaron con 5.400 euros.

La versión de los padres es que ambos mellizos sufrieron un síncope, en días distintos, y que al que resultó herido el progenitor acusado consiguió reanimarlo. Explican las fracturas como consecuencia de la maniobra cardiopulmonar. Al que falleció, según declararon, ya no consiguieron recuperarlo. En libertad y sin ninguna medida cautelar, tras declarar en mayo de 2019 negaron culpa, desatención o negligencia y lamentaron que todo fue una tragedia.

El juez de Instrucción 1, Leonardo Álvarez, rectificó y cambió su criterio inicial, apreciando indicios de posible homicidio imprudente tras una primera resolución en la que no atribuía responsabilidad penal a los progenitores por la muerte del bebé. El magistrado acogía el recurso de la fiscal, que en su escrito de calificación señala culpa negligente de los progenitores en el fallecimiento del niño de dos meses. Ella carece de antecedentes penales. Él sí los tiene, pero no computan en esta causa a efectos de agravante de reincidencia. La fiscal no aclara quién de los dos fue el responsable de las lesiones del bebé que tuvo que ser hospitalizado.

Según su escrito de calificación, entre los días 1 y 3 de marzo de 2019, en el domicilio en el que vivían padres y bebés en Ourense, "uno de los dos progenitores asió y presionó fuertemente" a uno de los bebés por los costados, "todo ello con el conocimiento del otro progenitor, que no trató de evitarlo", subraya la acusación pública. Según el juez Álvarez, lo zarandearon "con brusquedad y con una fuerza desproporcionada", aplicando "presión" o "agitación con bastante fuerza".

"Obviaron el cuidado"

Como consecuencia de la agresión, el pequeño sufrió fracturas de cuatro arcos costales izquierdos, del sexto al noveno. Tuvo que recibir varias asistencias facultativas y tratamiento médico quirúrgico. Estuvo en la UCI pediátrica. La muerte en casa de su hermano ocurrió la madrugada del 4 de marzo de 2019. La autopsia forense no pudo concluir más que la causa fue indeterminada.

La Fiscalía de Ourense sostiene que ambos padres encausados, "obviando las normas esenciales de cuidado", acostaron al otro niño en un portabebés, en una habitación separada de la suya, "encendiendo y orientando hacia el bebé un calefactor de aire caliente que situaron en otro cuco [una cuna portátil, tipo moisés], lo que provocó un calor excesivo, ocasionado la muerte del mismo, probablemente por deshidratación", expone la fiscal del caso. El juez razonaba lo siguiente en el auto con el que cerró la instrucción: "Es perfectamente posible que los padres lo acostasen al lado de un calefactor para que no tuviese frío, pero al quedarse dormidos no repararon en el excesivo calor que esto le provocó al bebé (...) La muerte no fue debida a causas fisiológicas, sino a la negligente actuación de sus progenitores".

El magistrado subrayó que tanto el portabebés como la ropa del niño estaban "empapados". Los dos acusados, "y en especial la madre", afirmaron que el pequeño durmió en el interior de la silla y que esta estaba sobre la cama contigua a la de la pareja. "Sin embargo" -anotó el magistrado- el portabebés "fue encontrado en el dormitorio contiguo, no existiendo una razón medianamente lógica para que los progenitores cambiasen la ubicación mientras intentaban reanimar a su hijo, siendo también difícilmente de explicar por qué un calefactor se encuentra orientado justo hacia el maxicosi en el que dormía". Estas cuestiones, dijo el instructor, deben aclararse en el juicio.

Su versión

El 4 de marzo, sobre las 4 horas de la madrugada, los encausados alertaron al 061 para pedir asistencia médica porque el bebé con el que se encontraban en casa ya no respiraba ni reaccionaba. "La mamá se quedó dormida porque estaba agotada. Le dio el biberón y se quedó dormida por espacio de una hora o una hora y media. Se levantó para ver cómo estaba el niño y ya pegó un grito. Cuando fui a ver al niño tenía los ojos negros y ya no respiraba, no había forma. No hubo tiempo, no sabemos qué pasó", manifestó el padre a los periodistas en el mes de marzo de 2019.

"No le deseo a nadie que se le atragante un niño y no sepan qué hacer". Sobre el pequeño lesionado, el progenitor dijo a la prensa: "Vino su madre con él pálido, el niño no respiraba e hice la reanimación cardiopulmonar. Gracias a Dios sabía hacerla y conseguí que respirara. Le rompí las costillas porque lo noté, aunque no soy médico ni experto". Según el forense, las lesiones del mellizo que ingresó días antes, tras llevarlo los padres al hospital de Ourense, eran compatibles con malos tratos. Según un radiólogo, el resultado no encaja con la reanimación que alegó el padre como la supuesta causa de las cuatro fracturas costales.

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