Qué placer leer cada columna de Javier Cuervo en la contraportada de FARO.

Es escaso encontrar un espíritu crítico en este país tan temeroso de la equidistancia. Hace lo que le da la gana con el lenguaje, siempre con ese humor audaz que no usa para cortar cabezas, una forma de comunicación tan escasa en estos tiempos. Como diría González, sin acritud. Terminada la columna, te sientes más listo. Y seguro que si aquí hay alguien listo, no eres tú.

Hoy escribo tras leer la columna del 27 de abril, particularmente brillante. Titulada “Pantalones del bipartidismo”. A todo lo ya dicho, añade continuos juegos de palabras que convierten el análisis político nacional en algo divertido. Un privilegio.