Picoteando por ahí descubrí una carta implacable y sorprendente. Escrita en octubre de 1878 por Don Antón Chéjov a un dramaturgo de la época que se llamaba Alekséi.

Comienza así: “Lo más sagrado para mi es el ser humano, su salud, su talento, su amor y su independencia ante cualquier poder”. Este maestro del relato corto dice mucho en pocas palabras. De momento me quedo con su defensa de la centralidad del ser humano.

“Odio la mentira y la violencia y me gustaría ser un artista libre y punto”. Me parece una carta con vehemente actualidad: la violencia, porque estamos a bombazos, y las mentiras ya ni te cuento. ¡Qué bien sabes amigo lector!

Continúa la carta hablando del fariseísmo, la arbitrariedad y la estrechez de miras; comenta que no solo se dan en los comercios y comisarías sino también en la literatura y en el seno de la misma juventud.

“Quiero tener la libertad de no estar sometido a la mentira bajo ninguna de ser formas”. La carta expresa arrebato por la verdad y pavor por la mentira. Me parece como escrita expresamente para nuestra época; quizás los grandes son grandes por su permanencia y actualidad.

Y acaba así: “Este es el programa que seguiría si fuera un gran artista”, definiendo así el arte y la cultura como algo libre ajeno a la mentira, no arbitrario y con amplitud de miras.

¡Chapó Don Antón!