“El humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas” (Camilo José Cela).

Valle o no de lágrimas, pena da ver la escasa cultura, por no decir el analfabetismo funcional, que demuestran líderes de la clase política, cuando abren la boca. Y los hay que perseveran sin atisbo de sonrojo alguno. Siempre acuden a la consabida defensa, descubierto el gazapo, de que sus palabras se han sacado de contexto. Menos mal, que en este país se ha cultivado la ironía, el sarcasmo, de la pluma y las viñetas de excelentes humoristas.

Hoy, el humor se inunda de tuits, que circulan a velocidad de vértigo a través de las redes sociales digitales. Cualquier disparate de un político, recibe puntualmente su réplica en clave de humor. Yo agradezco tal invento. Aflora en mis labios una sonrisa, que da paso a la risa redentora de los males presentes. Y, a mayores, descubro a humoristas amateurs, con mimbres para ser profesionales. Les avalan los miles de seguidores en las redes. Entre estos he descubierto a Jesús Pérez Caballero, con el seudónimo de Anacleto Panceto. Un joven que escribe desde su pueblo, Bercianos de Aliste, en Zamora.

No me extraña que cuente, en la actualidad, con 182.000 seguidores. Su última aparición así lo avala. Lo hace a raíz de las declaraciones de Pablo Casado en la convención de su partido en Castilla La Mancha: “A la izquierda solo le gusta la energía solar. Y a mí. Pero es que antes de ayer, a las 8 de la tarde fue el pico de consumo eléctrico y a esa hora, no sé si estabais por aquí, no había posibilidad de que emitiera porque era de noche”.

El sacapuntas sarcástico de Anacleto no se hace esperar. Aparece la imagen del gran humorista Eugenio, que habla: “Diu el ruso: nosotros vamos enviar gente a Marte. Y diu el americano: pues nosotros iremos a Plutón. Y diu el Pablo Casado: pues nosotros iremos al Sol… pero si a miles de kilómetros os quemaríais Y diu Casado: ¿creéis que somos tontos? Vamos a ir de noche”. Consejo de este aprendiz de escribidor al lector: abandone el mal humor que le producen la palabra y obra de muchos políticos, que habelos hainos, y márquese la rumba de Peret, en la que recomienda que es preferible reír que llorar. Y al ponerse el sol, alúmbrese con el vino nuevo y castañas, que estamos en época de magostos. Remate, con el conjuro ritual de la queimada, que si no le alejan de meigallos, al menos, le harán entrar en calor, más que la energía solar. “E se chove, deixa chover; se orvalla, deixa orvallar; sempre haberá de escampar.”