Opinión | Mira Vigo

¿Quién esconde su figura tras Papa Noel del Barco de Nadal?

Retratos augustos: Nemesio Barxa. Ahí le veis como ensotanado, enfundado en la capa y sombrero de la vieja pero floreciente Irmandade dos Vinhos Galegos de la que es preboste y hace jurar a sus miembros que amen, hablen, quieran, honren, respeten, difundan, defiendan pero sobre todo beban los “bós e xenerosos vinhos galegos”. Este ourensano de 1935 que vive también en Vigo tiene una historia tan rica que ni la intentamos reseñar en tan poco espacio. Abogado de larga trayectoria con casos dignos de ser contados, entre ellos la defensa del feminismo allá por la Transición, presidente de Esculca Xustiza, lusófono comprometido con el nacionalismo desde diversas instancias culturales, amigo de viejo de notabilísimos gallegos, sus no pocos años no le impiden mantener una actividad sorprendente en el orden cultural, asociativo y digestivo.   Foto: Augusto Rodríguez

Retratos augustos: Nemesio Barxa. Ahí le veis como ensotanado, enfundado en la capa y sombrero de la vieja pero floreciente Irmandade dos Vinhos Galegos de la que es preboste y hace jurar a sus miembros que amen, hablen, quieran, honren, respeten, difundan, defiendan pero sobre todo beban los “bós e xenerosos vinhos galegos”. Este ourensano de 1935 que vive también en Vigo tiene una historia tan rica que ni la intentamos reseñar en tan poco espacio. Abogado de larga trayectoria con casos dignos de ser contados, entre ellos la defensa del feminismo allá por la Transición, presidente de Esculca Xustiza, lusófono comprometido con el nacionalismo desde diversas instancias culturales, amigo de viejo de notabilísimos gallegos, sus no pocos años no le impiden mantener una actividad sorprendente en el orden cultural, asociativo y digestivo. Foto: Augusto Rodríguez / Fernando Franco

¿Quién está detrás del Papa Noel del Barco do Nadal? Le preguntaré a Alejandra Alonso, que anda liada con el asunto del barco. Vengo de un rodeo de 65000 luces y un recorrido por la ría en el Barco do Nadal. ¡Qué curiosa experiencia ir con guiris en tu propia ciudad! Ahí navegamos, en el catamarán Mar de Vigo con gentes de los más diversos orígenes, edades y medidas corporales. Yo me fui con mis guiris a la planta de más marcha, que es la que incluye Papa Noel, y a fe mía que debe ser el mismo del año pasado por la resistencia que manifiesta y capacidad danzarina. ¿No sería el que vi hace años en New York ante el MOMA y en verano, danzando sin parar y agitando una campanilla aunque fuera a destiempo? ¡Es capaz de bailar y hacer bailar a su alrededor a pequeños y mayores la hora y media del recorrido enfundado en su barba y calorífero traje provisto de rellenos para hacerle más gordo!

De memoria con Barreiro

Paso del recorrido navideño al arte para hablar de otro recorrido, que os propongo: el de la exposición que estos días muestra la obra del pintor José María Barreiro en la Ciudad de la Cultura de Santiago. Estoy seguro de que, tal como es, en recursos ceremoniales mi amigo Fernando Bartolomé Benito, profesor y escritor aposentado en el Val Miñor, hubiera propuesto los sones alados del motete Canticorum iubilo de Orlando di Lassus para ilustrar musicalmente la visita a sus obras en la Ciudad del Apóstol. Tengo a mi derecha en mi casa una pieza pictórica suya de la que parecen salir las notas de una gaita pero para mí es antes de nada memoria en mi casa de un amigo con todos entrañable al que conozco hace decenas de años, una parte importante de los 83 que exhibe. Hablé ayer con él y recordamos ese rico pasado que acumula, aquella etapa inicial como escaparatista, su paso por París, la vida artística que comienza en los años 60 en Vigo, el enorme arsenal de sus amistades como la de Lugrís y Laxeiro, los encuentros casi diarios en el Eligio en esos años dorados de nuestra ciudad con Mario Granell, Castroviejo, Pousa, Lodeiro, Oliveira, Silverio Rivas… Su exposición en Santiago tiene la huella comisarial de Pilar Corredoira y Antón Castro, que lo conocen bien y han trazado un recorrido por su obra de los últimos años. “Cada obra, cada pincelada ha sido una aventura”, me dice Barreiro, pintor de Vigo nacido en Forcarei que tiene un balcón sobre las aguas de Bueu, en Santa María de Cela.