Opinión | El pataleo

Gündogan marca el camino

Más enfado en el vestuario, más rebeldía, más rabia. Eso quería ver Gündogan en las caras de sus compañeros tras la dura derrota en el Clásico. ¿Qué debió contemplar en sus compañeros para salir y decir algo así en público? No lo sabremos nunca con exactitud, seguramente, pero lo podemos imaginar. Lo del ex del City es la denuncia de un ganador, de quien no se resigna a perder, de quien huye del victimismo y recurre a la autocrítica para mejorar, de quien no quiere perder el tiempo, del que quiere estar en un equipo con mentalidad ganadora, del que necesita sentir un vestuario que grita de rabia tras una derrota, un grupo en el que los jugadores levantan la voz para decir que esto es el Barça, que este golpe debe servir para reaccionar, para levantarse con más ganas que nunca. Todo eso quería ver el veterano futbolista alemán, pero se encontró algo que no esperaba y tuvo que salir a dar un toque de atención mientras Xavi decía que habían merecido ganar y que la derrota era una desgracia. Es para reflexionar, sin duda.

El mensaje es claro: si te conformas, pierdes dos veces. La derrota tiene que servir siempre como punto de inflexión, como aprendizaje y como revulsivo. Gündogan huye del conformismo. Normal, viene de ganarlo todo con el City, de la máxima exigencia de Guardiola. Cree que esta rajada es el camino para crecer y reaccionar. El Barça empezó muy bien el partido, dominando, pasando por encima del Madrid en muchos momentos, pero con el empate empezaron los nervios, las dudas y las piernas temblorosas. Enfrente estaba el equipo de las grandes remontadas, el que nunca se rinde, el que nunca tiene bastante. Y también el del mejor jugador del mundo ahora mismo, Bellingham. Con el 1-1 había un equipo que sabía que podía ganar y otro que temía perder. Y así es muy difícil. El Madrid tiene mentalidad de equipo ganador, es su ADN. El Barça, que tiene grandes jugadores y jóvenes con mucho futuro, falla precisamente en eso, en la forma de afrontar las dificultades. Queda mucho por hacer, pero Gündogan, que acaba de llegar, ha marcado el camino.

Los árbitros y el Celta. La gestión de Benítez es muy discutible, pero el Celta de Vigo tiene un grave problema con los arbitrajes. Lo del gol anulado ante el Girona es una broma de mal gusto. Y no es la primera vez esta temporada.

Jorge Martín, todo o nada. El piloto español se la jugó y ganó en Tailandia para recortar puntos al líder Bagnaia. No le vale ser segundo y lo demuestra en cada curva. Faltan solo tres carreras, el sueño del Mundial aún es posible.

Athletic y Valencia, objetivo Europa. Locura de goles en San Mamés entre dos equipos que lo dejan todo en el campo. El gol de Berenguer hizo justicia en el marcador.

Isco, imparable. Está al nivel de sus mejores días en el Real Madrid. Ante Osasuna, asistencia y gol para liderar la victoria de su equipo. Merece volver a la selección española.