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Javier Sánchez de Dios.

Crónica Política

Javier Sánchez de Dios

Las prisas

A juzgar por lo que le ha dicho el presidente Rueda Valenzuela a su partido, no solo queda confirmado el pronóstico ya expuesto en este periódico acerca de que se batirá el récord de duración de las “pre” y las campañas electorales. Oficiosamente, para la primera el banderazo de salida no lo dio tanto don Alfonso, cuando urgió a la ejecutiva del PP de Galicia a que “se ponga a prepararla cuanto antes”, como la izquierda, que lleva en ello una temporada. Todos a la vez olvidan un par de refranes que recomiendan más sosiego: uno avisa de que “no por mucho madrugar amanece más temprano”, y el otro que “las prisas son malas consejeras”. Y el refranero no solo aconseja: avisa.

Es muy cierto que su señoría el jefe del Ejecutivo no hace sino recortar la ventaja que le llevan sus adversarios, que ya están en la carrera. Con el BNG anunciando que las municipales serán la primera etapa de sus estrategias para llegar a la Xunta y el PSOE, con más modestia, recordando que su poder real está ahí y que piensa revalidarlo, parecía obvio que el PP tenía que espabilar. El caso es que, con ese panorama, hay algunos datos seguros, como que el personal de a pie terminará por aburrirse, los protagonistas agotarán su imaginación para ofrecer salidas y, en fin, que es de temer que en la vorágine alguien se acuerde más de mañana que de hoy y que el día a día pase a ser un estorbo. Malo para todos.

Lo peor es el riesgo –desde un punto de vista particular– que suponen esas prisas para la paciencia de los electores. Y no solo por lo expuesto hace ya tiempo acerca de la acumulación de citas con las urnas en relativamente poco tiempo, sino porque, expuesto con toda franqueza, el mercado de ofertas para conseguir el voto no anda sobrado de recursos, más allá de la habitual monserga del que está en el poder, que todo lo ve estupendo, y los que aspiran a relevarlo, para quienes el color más alegre del panorama es el gris, y eso siendo generosos. Más allá de cuanto queda dicho, no es preciso ser profeta para adivinar que el aburrimiento, cuando no el hastío invitará al censo a afiliarse en la cofradía del santo Job.

En este punto, quizá proceda una reflexión añadida, no tanto sobre las prisas cuanto acerca de los mensajes. Y también referente a las posturas del actual trío parlamentario, que podría ampliarse algo más, pero no mucho, en lo consistorial allá por mayo de 2023. Para lograr lo que quiere, el nacionalismo gallego no convencerá demasiado dando cartas a la moderación con una mano e invitando al personal de aquí a acercarse a los separatistas catalanes con la otra, y menos aún insinuando que lo de la radicalidad del Bloque es un cuento de la derecha para infundir el miedo al BNG. En este país quedan ya pocos despistados, y menos aún ingenuos, y por tanto ya no sirven los lemas de otro tiempo.

Por lo que al PSOE galaico respecta, parece un error grave olvidar que el “peligro” auténtico para su futuro no es tanto el PP como un BNG crecido porque, aunque es seguro que habrá pactos, en esto el orden de factores sí que altera el producto. En fin, por lo que respecta al toque de corneta de su presidente, ha de afinar un poco más el mensaje: para lograr las cuatro mayorías absolutas anteriores, los resultados municipales influyeron poco, entre otras razones porque son diferentes las ocasiones, como lo son las del voto. Y no conviene marcarse metas demasiado lejanas al principio para no llegar agotado al final. Lo que se afirma desde una opinión –que no un consejo– del todo leal a las instituciones.

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