La competitividad del Puerto, elemento esencial para potenciar su desarrollo, es una cuestión que surge y resurge de forma recurrente, y recientemente lo ha vuelto a hacer otra vez con motivo del pronunciamiento de distintos agentes económicos y sociales locales sobre la competencia que para el de Vigo supone el de Leixões. A ello no son ajenas, claro, las declaraciones del presidente de este último, Nuno Araújo, al comentar sus planes de expansión, ya sea la ampliación del rompeolas de Matosinhos o de la terminal de contenedores, la extensión de su área de influencia con puertos secos en Guarda y Medina del Campo, o la conversión de la terminal ferroviaria en red ferromarítima.

En su día, Logidigal, sensible a esta competencia, planteó diversas propuestas relacionadas con la competitividad del Puerto, y así, en 2018, propuso “la creación de un comité de empresas logístico-portuarias para la competitividad”; en 2019, “un estudio de competitividad sobre el puerto de Vigo”; en 2020, “un programa de medidas para un desarrollo competitivo y sostenible del sector marítimo-portuario”; y, en este mismo año, la puesta en marcha de un comité logístico para la competitividad portuaria, que el anterior presidente hizo suyo, y el actual lo confirmó, a la espera de integrarlo en un grupo de trabajo.

A la vista de la presión competitiva existente, que no hace sino aumentar la necesidad y urgencia de tomar decisiones en este ámbito, Logidigal cree necesario volver a manifestar su preocupación a este respecto, con el fin de que se mejoren las condiciones en las que se desenvuelven las actividades portuarias, agilizando la gestión y suprimiendo trabas (ventanilla única); se faciliten al máximo las operaciones de almacenaje, logística, distribución y reparación; se proyecte una política comercial de atracción de nuevos tráficos mucho más proactiva que la actual; y, entre otras cosas, se reivindique de manera más firme el desarrollo del transporte intermodal, con la conectividad por ferrocarril.

*Secretario general de Logidigal