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Javier Cuervo.

Un millón

Javier Cuervo

Crispar y sonreír

Que el Apocalipsis no acabe de terminar no debería dar para tanta sonrisa. Es cosa de la autorrepresentación y de la dictadura del selfi pero no podemos estar todo el día tan indignados y ofendidos y, a la vez, tan alegres.

Ahora no hace falta que un periodista pregunte para que un político responda porque tienen el altavoz sin sonido de Twitter que está a la que salta y salta a la mínima, pero lo que se ve en el telediario es chocante porque el retrato frontal del perfil de Twitter, alegría a todo diente, contradice la frase contra la manifestación madrileña de los jugadores del monopoly nazi que no quieren “maricones” en sus calles. Si no le hace ninguna gracia ¿de qué se ríen, señora portavoz, señor concejal?

No es que este oxímoron comunicativo no se vea en las entrevistas de los periódicos, entre la sonrisa repantingada del entrevistado y las consecuencias pavorosas de la emergencia climática que anuncia, pero casi nunca llega a tanto como la polarizada expresión de alegría hecha para las redes sociales que, en contraste con la sentencia lapidaria que la acompaña, deja al político a la altura moral y mental del Jocker.

No conviene parecer muerto de risa a la vez que se lamentan las pérdidas causadas por una colada de lava de mil grados centígrados que funde el paisaje a doscientos metros por hora

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“No sonría, por favor”, sería la frase del fotógrafo juicioso, un oficio en extinción por el hágalo usted mismo del selfi y porque la foto del DNI se hace en comisaría.

El cine nos ha acostumbrado al psicópata que se troncha en la cara de la rubia gimoteante contándole todo el mal que ha hecho en los 87 minutos que lleva la película y el que la va a hacer a ella en los 30 siguientes pero, piénsenlo señor ministro, señora diputada, no se ganan las elecciones siendo así y no conviene parecer muerto de risa a la vez que se lamentan las pérdidas causadas por una colada de lava de mil grados centígrados que funde el paisaje a doscientos metros por hora.

Se recomienda una expresión neutra y, dada la tendencia de las noticias a ser malas, la situación a ser grave y el tono a ser crispado, un gesto de alivio de luto da un rostro de entretiempo que queda bien en cualquier situación, tío; que te va con todo, chica.

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