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Ceferino de Blas.

La tarea de crear certezas

Nunca se ha publicado tanto ni de tanta calidad y variedad como ahora en Vigo. Tenía razón Cao Cordido cuando escribió en el mítico Catálogo de Vigo de 1922 que era la ciudad más deseada por los artistas. Su alegato desmentía la tesis de quienes argüían que el Vigo industrial y marítimo carecía de ambiciones culturales. Tuvieron que ser los hechos –libros publicados, incontables exposiciones, grandes conciertos y las mejores compañías teatrales–, los que demostraron que en los años veinte era una falacia acusar a Vigo de flaqueza cultural.

Aunque siempre quedan parcelas de todos los ámbitos por investigar, que originan confusiones e incertezas, el incremento de publicaciones está tejiendo una red de conocimientos que las aminora.

El último libro que ha venido a aclarar dudas y a aportar datos sobre un acontecimiento capital para la ciudad, y fundamental en las telecomunicaciones continentales, porque fue el primero que hubo en España, es “Vía Vigo. Historia del Cable Inglés y el Cable Alemán”. Su autor, José Ramón Cabanelas, es miembro del Instituto de Estudios Vigueses, que ha editado la obra.

Con el volumen de Jaime Garrido “La ciudad que se perdió”, el relato del Cable Inglés de Cabanelas es uno de los libros más leídos de Vigo, pues se trata de una reedición, en la que incluye el otro aporte de la ciudad a las conexiones continentales, el Cable Alemán.

Si el libro de Jaime Garrido interesa vivamente a los vigueses por el recuerdo de aquellos edificios de enorme belleza que se perdieron, el de Cabanelas entusiasma por rememorar lo que el marchamo británico aportó a la ciudad.

Si el libro de Garrido interesa por los edificios que se perdieron, el de Cabanelas entusiasma por lo que el marchamo británico aportó

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Nadie podrá negar que el interés que suscita se debe a que aún no se ha borrado la huella inglesa en Vigo, pese a que hace años que se cerró la oficina del Cable (en 1969) y después desapareció el histórico consulado. Solo permanece una representación honoraria.

El Cable Inglés trajo a Vigo un buen bagaje, y no hay duda de que aportó elementos que contribuyeron a la modernidad de la ciudad. Cabanelas recordaba en la presentación del libro que una de las aportaciones primordiales que se deben al Cable Inglés fue la introducción del deporte. Vigo es una ciudad que destaca en múltiples especialidades deportivas, y dos muy importantes vinieron con el Cable: el fútbol y el tenis. En el fútbol, Vigo tiene una prevalencia histórica dentro del ámbito español. Se dice que fue en Huelva, otro sitio de ingleses, donde se introdujo el fútbol, pero hay constancia periodística de que fue en Vigo donde por primera vez se disputaron partidos en España, desde que la Eastern Telegraph Company llegó a la ciudad, en 1873.

Tan implantados estaban los británicos en la sociedad viguesa que hubo en la ciudad equipos ingleses que compitieron con los gallegos hasta la segunda década del siglo XX. Además de los numerosos británicos que jugaban en los clubes vigueses. Bueno es recordarlo en un año espléndido del fútbol para el Celta en todas las categorías.

Para ser rigurosos, es de justicia recordar la huella británica en el cosmopolitismo de la ciudad, lo mismo que los manuales de historia no olvidan los desmanes por los asaltos de Drake y otras invasiones de sus flotas. Para lo bueno y lo malo los británicos siempre han estado en la ría.

La obra de Cabanelas supone un avance en las investigaciones que despeja las incógnitas que puedan existir sobre lo que supuso el Cable Inglés para la vida del Vigo de la época. Un acontecimiento de una enorme relevancia, en el que la ciudad es pionera.

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