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Apuntes sobre el retablo de San Sebastián de la catedral

Razón importante para explicar el culto de San Sebastián en la catedral de Ourense, puede ser, dada la importancia que se daba a las reliquias, la existencia de una del santo que llegaría en época medieval y cuya existencia se recoge en varios momentos, así en 1539 en la visita del obispo Antonio Ramírez de Haro. Reliquias “La caja de marfil labrada a la morisca con muchos trapillos de dentro de reliquias con ciertos títulos, uno de san cornelio, otro de san Verisimo, otro de San Leo, otro de moctumiº?, otro de san Elali, otro de San Martini, otro de sepulcro cristi?, santi petrum otro de primi et feliciano, otro de san adrian, otro de s leocadia, otro de san Jorge, otro de san cucufate, otro de san felice, otro de san adrian, otro de san vicencio martir, otro de san Sebastian, otro de san benedicto, otro de san pelagio, otro de lino dominit.” (ACO 73/1)

Y en la Visita del obispo Don Juan de Velasco y Acevedo el 20 octubre de 1637: “Más una cajita de cobre pequeña en que está una reliquia pequeña con su rótulo de San Sebastián y otros pañitos blancos con su rótulo que dicen de Santa Eulalia. Y otra reliquia que dice con su rótulo Sanctorum trium puerorum.” (ACO 619/5)

Es decir, se conservaba un pequeño fragmento óseo, con otras reliquias, primero en la caja de marfil y luego en una de las de esmalte de Limoges que tuvimos la fortuna de encontrar en 1998 y que ahora se conservan en el Museo.

También se documentan reliquias del Santo en relicarios múltiples de Xunqueira de Ambía y de Castro Caldelas.

Altar

Y quizá por la reliquia debió de haber pronto un altar dedicado al Santo. En 1490, el 29 de junio, el pintor Pedro Alonso de Mayorga lo pintaba. Añado a esta noticia que una data de estos años también señala pagarse a este pintor “Por el retablo pequeño que está en el coro con sus manos. También un retablo de San Sebastián y el retablo de los mártires San Facundo y San Primitivo” .

En 1592 García de Espinosa en su testamento manda enterrarse en la catedral delante del altar de San Sebastián en sepultura de su propiedad. Y en 6 de junio de 1694 por un recibo sabemos se pagaron 15 reales y 20 mrs a Juan Vidal por cuatro días y medio de trabajo por engijerrar (Por enguijarrar, empedrar con guijarros) la entrada a la sala Capitular y componer los ladrillos que sirven de frontales a los altares de San Miguel, San Sebastián y Santiago.

El retablo del coro

El coro lo contrató el Cabildo en 1580 a los escultores leoneses Diego de Solís y Juan de Angés, claramente dentro de la órbita de Juni y del manierismo jordanesco. Ayudados por un amplio taller la obra se prolongó hasta 1590. La iconografía incluye una secuencia de santos con apóstoles, padres de la Iglesia, mártires y santos locales. La inclusión de San Sebastián pienso está motivada, como el tablero de Santa Constanza, por tener la catedral reliquias suyas. Se trata de un tablero elegante de un joven desnudo, San Sebastián era uno de los pocos pretextos para la representación del cuerpo masculino desnudo en el arte, jugando la composición con el contraposto de brazos y piernas con la voluntad de dar movimiento a la figura que se presenta frontal atada a un árbol como pide la iconografía del martirio de nuestro Santo. Figura de belleza idealizada, marcando la anatomía y dulces facciones, que Angés ha podido buscar en algún grabado de efebos o dioses de la antigüedad.

Un cuadro perdido

Entre los cuadros de pintura e imágenes donadas por el Obispo de Ourense Miguel Ares de Canabal que, el 29 de mayo de 1613, el deán y cabildo de la catedral de Ourense confiesan haber recibido por su testamento, de sus cumplidores se citan los 12 apóstoles en cuatro cuadros, una imagen de Cristo atado a la columna, un lienzo guarnecido de guadamecí con la figura de Santa Gertrudis, otro de San Antonio Abad otro de Santa Bárbara, otro de San Pedro, otro de San Sebastián, otro de San Pablo, otro de Santiago, otro de Santa Catalina de Sena, otro de Cristo tomando la ropa después de azotado, un cuadro de Nuestra Señora llorando, otro con Cristo llevando la cruz, un cuadro de San Antón, otro de Nuestra Señora del Rosario, un cuadro de la transfiguración y otro del Salvador, otro de Santo Domingo, otro de Nuestra Señora del Pópulo con su tafetán colorado y el cuadro dorado. Cuadros que poco después el Cabildo ya constata no estaban en la catedral: “Este día se trató en cabildo como habiendo dejado a la Iglesia el señor Obispo don Miguel Ares de Canabal muchos cuadros no estaba ninguna pieza de dichos cuadros en la Iglesia y que los han llevado de ella a personas particulares y licencia del cabildo tratose del remedio y salió resuelto que el señor tesorero Deza a quien se habían entregado los dichos cuadros en toda esta semana los haga juntar y traer a la Iglesia con apercibimiento” .

Cuadro del que no podemos precisar nada porque no se conserva y ya vemos que había desaparecido pronto.

Referencias bibliográficas

Veamos lo que sobre el retablo de San Roque y San Sebastián se ha publicado a modo de un discreto estado de la cuestión sobre este asunto.

Arteaga en su obra de la catedral se limita a decir: “Se halla a la izquierda entrando por la puerta sur de la catedral en la cabecera del crucero es de estilo churrigueresco”. Y una nota del editor don Cándido Cid añade: “en este altar, Ana López de su marido Pascual Sánchez notario de poyo y escribano de número que fue de esta ciudad fundaron las capellanías del espíritu Santo, Santa Ana y San Roque por su testamento y codicilo de 24 y 26 de noviembre de 1687 ante el escribano Antonio Soutullo”

En la edición de Ourense, 2005, con nuevas anotaciones de Cándido Cid preparada por Juan Luis Saco Cid se añadieron en la página 244-245 otras notas sobre este altar.

Nota 141. “En 1487 había ya en esta catedral la Cofradía de San Sebastián (protocolo Rodríguez Vázquez folio 227- Archivo catedral). Cofradía de San Sebastián. En el protocolo de Juan Soto de 1569 a su folio 157 consta que pertenecían a esta cofradía la Justicia y Regimiento de la ciudad, los escribanos de número y reales, procuradores, abogados, ministros y oficiales de justicia y tenían por constituciones la obligación de asistir a la procesión del Corpus con hachas, llevar la imagen cuatro regidores desde el ayuntamiento a la catedral y cuatro escribanos de número durante la procesión.”

Nota 142: “La imagen de San Roque que en este altar se venera es obra del genial artista gallego Francisco de Moure y su pintura y estofado del orensano Manuel Davelar como todo ello consta en la escritura de 8 de noviembre de 1598 otorgada ante el notario Francisco Fernández de Orense entre Davelar y Pedro Rodríguez de Tarrío mayordomo de la Cofradía de San Roque (ver Boletín de la Comisión de Monumentos nº 162 tomo VII año de 1925). Es esta estatua una de las primeras obras de Moure, acaso antes de haber obtenido su título de maestro, que parece debió de serle otorgado en últimos del año 1598 (nota nueva del editor)”.

La imagen de San Roque es objeto de muchas referencias bibliográficas y fichas de exposiciones, pero no es de ella de la que voy a ofrecer algo nuevo, remitiendo para saber más a los artículos que sobre la figura de Moure, la estudian, especialmente el libro de la profesora María Dolores Vila Jato. Decir solo que en virtud de un voto que hizo la ciudad, la fiesta de San Roque se sigue celebrando en la catedral sacando en procesión su estatua en un recorrido que hace estación en la parroquia de Santa Eufemia, y por la plaza mayor regresa a la catedral donde se tiene la misa, asistiendo la ciudad en forma de tal, y ese día se le coloca a la imagen de talla una capa con su esclavina y sombrero de fieltro y se suele colocar en una de sus manos el primer racimo de uvas pidiendo la protección del Santo para una buena cosecha.

Los demás, incluido yo mismo, cuando hemos tratado del retablo lo hemos hecho con sumariedad y desde luego desconociendo la autoría de la imagen de San Sebastián. Así Chamoso Lamas en su Guía de la catedral de Orense dice: “El retablo del lado occidental está dedicado a San Roque y se enriquece con una imagen del titular en madera policromada debida a las de las gubias de Francisco de Moure, siglo XVII”, sin ni siquiera mencionar las otras tallas del mismo retablo. Tampoco se ha prodigado la publicación de fotografía, fuera de la talla de Moure.

Nuevos datos

Hemos localizado y catalogado en el Archivo Diocesano un Libro de la Cofradía de San Sebastián que prácticamente es desconocido.

La Cofradía ha tenido particular importancia en la celebración de la fiesta Corpus de tantísimo relieve en la Historia de Ourense. La cofradía nacida por un voto por haber librado a la ciudad de la peste tenía obligación de enriquecer la celebración con un Auto Sacramental. Los regidores y los oficiales de la pluma como son los escribanos, eran miembros de la misma, lo que significa que socialmente era prestigioso pertenecer a ella.

(*) Director del archivo diocesano

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