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Dezcállar azul

Hacer el ridículo

No hay nada peor que el ridículo y me temo que eso es lo que acaba de hacer don José Hila, alcalde de Palma, seguramente animado por gentes deseosas de justificar un cargo y un sueldo que nos podríamos ahorrar, cuando ha decidido eliminar del callejero palmesano por “franquistas” a tres almirantes de la Armada que ganaron fama en el siglo XIX con comportamientos heroicos en gloriosas derrotas, que es una forma particularmente española de pasar a la posteridad. Puede que ahora el señor alcalde considere dedicar calles a los que los derrotaron en las batallas de Trafalgar de 1805 y de Santiago de Cuba en 1898, los almirantes Nelson y Sampson, pues deben ser antifranquistas los que combatieron contra los tres que el alcalde considera franquistas. Gracias a él, Nelson aumenta ahora su leyenda como almirante antifranquista.

Esto es ridículo y me temo que los asesores del sr. alcalde le han llevado a meter una pata por la que será siempre recordado como el alcalde de los almirantes antifranquistas... del siglo XIX. Para empezar yo bajaría el sueldo a esos asesores porque las excusas que han dado no convencen. Cualquiera puede equivocarse y lo malo es insistir en el error cuando se descubre, que es precisamente lo que ha hecho el alcalde al explicar que las calles dedicadas a los almirantes Gravina, Churruca y Cervera se eliminan del callejero porque glorificaban a tres buques de guerra de Franco. No es verdad. Ni los buques eran de Franco sino de la Armada (como ahora no son ni del Rey ni de Pedro Sánchez) y si el crucero se llamó Almirante Cervera, el nombre de los destructores era simplemente Churruca y Gravina, sin ninguna mención al almirantazgo. Aún más, Gravina era capitán general de la Armada y Churruca era brigadier, no almirantes, y un destructor que llevó su nombre combatió en el bando Republicano durante nuestra guerra incivil. Aquí no hay solo ignorancia sino un tufillo nacionalista que ve franquismo en todo lo español. Las calles no homenajeaban a barcos, eso no se le ocurre a nadie, sino a tres marinos ilustres que nunca oyeron hablar de Franco. ¡Esos asesores borrarán el nombre de Baleares el día que caigan en la cuenta de que el archipiélago y la comunidad autónoma se llaman como un crucero que combatió en el bando Nacional y fue hundido durante la Guerra Civil!

"Las calles no homenajeaban a barcos, eso no se le ocurre a nadie, sino a tres marinos ilustres que nunca oyeron hablar de Franco"

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Arturo Pérez-Reverte ha llamado “idiota” al señor alcalde y yo no soy partidario de insultar a quien solo trataba de cumplir con la Ley de Memoria y Reconocimiento Democrático del Govern Balear. Pero hay que explicar a los muchos damnificados por los planes educativos que sufrimos desde hace décadas –y cuyos resultados están a la vista– que las cosas no son así. Y que es mejor rectificar que persistir en el error cuando se descubre, como los asesores del alcalde han hecho ellos mismos al renunciar a quitar del callejero la Vía Roma y las avenidas de Alemania y de Portugal “sobre las que la comisión técnica... dictaminó que ya no tenían connotación fascista”, como leí en la prensa para tranquilidad del presidente Mattarella, de la canciller Merkel y del presidente Rebelo de Sousa, que no debían poder dormir hasta que conocieron el docto dictamen. Menos suerte ha tenido la calle dedicada a Toledo, que como todo el mundo sabe es una ciudad franquista. ¿De verdad nuestros gobernantes no tienen cosas más serias que hacer?, como acelerar la vacunación, que va muy retrasada y de la que depende el verano turístico y el alivio de un sector duramente castigado por la pandemia.

Pero es solo una sugerencia, porque comprendo también la importancia del tema que les ocupa, que en un momento de vacas flacas obliga a destinar 40.000 euros de nuestros bolsillos para que las empresas sitas en las calles afectadas puedan cambiar sus rótulos y papelería. Yo me permito sugerir al sr. alcalde lo que hace años proponía “La Codorniz” (“la revista más audaz para el lector más inteligente”): adjetive los nombres y limítese luego a cambiar el calificativo. Así podríamos pasar de la calle de Bondadoso Almirante Churruca a calle del Malvado Almirante Churruca y los contribuyentes ahorraríamos 40.000 euros.

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