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Enrique López Veiga

Democracia, valores morales, Churchill y Bildu

La democracia no consiste en que la mayoría aplaste los derechos de la minoría, ni mucho menos, sino que consiste fundamentalmente en el respeto a las libertades individuales, que no las libertades de los “pueblos”. Si hay libertades individuales, sin duda esos pueblos ya son libres. Hablar de los “derechos de los pueblos” y del concepto subyacente de Volksgeist, ha traído en la historia consecuencias trágicas. La libertad pertenece al individuo siempre. Las libertades se basan además en el espíritu de la tolerancia hacia los que tienen una opinión diferente y todo esto se encaja dentro de las normas básicas que contemplan las Constituciones. La democracia española es generosa y permite que personajes para mí tan repugnantes como los que representan a Bildu en las Cortes, estén presentes en las instituciones, pero esto no puede blanquear un pasado repugnante y escrito en sangre de inocentes. Por eso es inmoral, a mi juicio naturalmente, lo que está haciendo el gobierno socialista en estos momentos tratando de “trileros” a los partidos constitucionalistas y de “responsables” a los partidos separatistas y que “quieren tumbar el Régimen”. Dicho sea con todo el respeto: ¡eso sí que es inmoral!

Hieren los comentarios de Adriana Lastra diciendo que es poco menos que maravilloso que los representantes de Bildu estén en las instituciones. Pues no, y menos en connivencia con el Gobierno de España, que maltrata a partidos constitucionalistas y democráticos que no admitan el trágala de unos presupuestos sin posibilidad de negociación. ¿Qué busca el gobierno de Pedro Sánchez e Iglesias? ¿Tratan de apaciguar a partidos de dudosa reputación democrática como son Bildu o la propia ERC? ¿Creen de verdad que van a convertirlos por esta vía a la fe constitucional? Pues les conviene aprender de la historia. Cuando Neville Chamberlain volvió de su entrevista con Hitler, donde aceptó la invasión de Checoslovaquia y la anexión de los Sudetes a la Alemania nazi en aras de la “realpolitik”, dijo que aquel era el momento de la “paz en nuestro tiempo” y mantuvo ante el parlamento británico que “deberíamos buscar por todos los medios a nuestra disposición evitar la guerra, mediante el análisis de las posibles causas tratando de removerlas, mediante la discusión en un espíritu de colaboración y buena voluntad. No puedo creer que tal programa fuera a ser rechazado por la gente de este país incluso aunque ello comporte el establecimiento de contacto personal con los dictadores”. A esto Winston Churchill, que probablemente algunos “progresistas” de este gobierno considerarían parte del “trifachito” contestó: “Se le presentó a usted la posibilidad de elegir entre guerra y deshonor. Ha escogido usted el deshonor y tendrá la guerra”.

No me diga nadie que los pactos del gobierno actual no se asemejan a esto. Es cierto que en la negociación presupuestaria el gobierno de Sánchez e Iglesias ha elegido el deshonor, veremos cuáles son las consecuencias; guerra obviamente no habrá, pero con toda seguridad habrá muchas menos estabilidad y garantías democráticas en el país. Bildu no es una asociación democrática y me temo que los nacionalistas catalanes tampoco. Dice el refrán popular “dime con quien andas y te diré quién eres”, “por sus obras los conoceréis” dice el evangelio. Está claro que el NO es NO de este gobierno solo se dirige hacia los partidos que defienden la constitución, las libertades individuales y la democracia y el SÍ es SÍ lo reservan para los totalitarios; ya dice el otro refrán popular un poco más escatológico: “El que con niño se acuesta ...” Así terminará el PSOE de Pedro Sánchez.

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