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Antonio Touriño

mirador de lobeira

Antonio Touriño

Buscaban más que una tapa de arroz

El marisco es a O Grove lo que la Feria de Abril a Sevilla. El pueblo ha perdido una espléndida oportunidad de salvar algunos muebles de este horribilis annus porque evitó buscar alternativas con tiempo para paliar en la medida de lo posible la recomendable suspensión de la Feria.

Son muchos los sectores que han sucumbido a los efectos de la anulación, desde el marisqueo propiamente dicho, al sector hostelero y de restauración sin olvidar el comercio, el ocio y turismo, también los servicios básicos, pero sobre todo el empleo que se nutría de este evento durante 15 días.

El retorno económico de la Festa era millonario, unos ingresos que redondeaban las cuentas todos los veranos desde hace la nada desdeñable cifra de 57 años, pero en esta ocasión todos quedan a dos velas, con tal cara de póker que ahora buscan alternativas al desaguisado.

Quedó demostrado este verano que las aglomeraciones pueden ser ordenadas, que se podía estar en la playa, en las terrazas y en los paseos. De hecho, el turismo fue un motor para O Salnés que alivió las heridas arcas del sector como consecuencia del confinamiento decretado durante el largo estado de alarma.

Había por tanto margen y también experiencia pues ni un solo caso se conoce de contagio por disfrutar del veraneo en la comarca, pese a los buenos datos.

El Ayuntamiento, el alcalde Cacabelos, tendría que haber espabilado y obviamente suspender la programación de actos multitudinarios, es decir aquellos que no garantizasen el distanciamiento entre personas.

Pero tendría que ver alternativas para que la Festa do Marisco arrastrara cierta presencia en la localidad, apoyar a los hosteleros que aún estaban esperanzados con la quincena del Pilar.

Y no pudo ser porque no se han puesto los medios, lo que se puede pagar caro en próximas ediciones ya que a lo largo y ancho de la piel de toro se siguen celebrando citas gastronómicas que pueden convencer al respetable que siempre fue fiel a la cita del marisco.

Nadie contaba con avalanchas. Los ciudadanos son muy sensatos y saben hasta donde pueden arriesgar. Por eso O Grove y todo O Salnés han perdido una gran oportunidad con la precipitada y radical suspensión de la fiesta pues no siempre la mejor solución es cortar por lo sano. La salud es preferente pero el miedo no puede ser argumento que justifique siempre una mala decisión. Con la Festa do Marisco se han cometido muchos errores a lo largo de la historia, pero este es el más garrafal.

El gobierno ha errado al no ponerse del lado de los hosteleros y los empresarios también al reaccionar tan tarde con iniciativas que apenas van a llegar a un puñado de clientes. La Festa do Marisco fracasó y ahora queda resarcir a los afectados como mínimo con una disculpa que aunque no alimenta el cuerpo si puede satisfacer al espíritu.

La anticipación es clave política y en esta ocasión se echó en falta un gesto con uno de los sectores más castigados por la pandemia. Cacabelos debió regalar la posibilidad a los restaurantes de que fueran ellos quienes organizaran las grandes mariscadas que cada año atraen a miles de turistas. Se salvaría la fiesta, pero sobre todo, se daría oxígeno a un amplísimo colectivo que es el verdadero artífice, el reclamo real de la cita gastronómica ¿O se creen ustedes que la gente venía solo a tomarse unas tapas de arroz bajo una oscura y desangelada carpa?

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