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Joaquín Rábago.

360 grados

Joaquín Rábago

Responsabilidad de los medios

Escuché el otro día, al final de una de las pocas tertulias serenas que ofrece nuestra radio, un breve debate en torno al papel de los medios de comunicación en la actual crispación política.

Mientras que un tertuliano politólogo atribuyó a los medios buena parte de responsabilidad en la creación de ese clima, los periodistas que le acompañaban parecían culpar de ello solo a los políticos. Los medios se limitaban, según ellos, a hacerse eco de lo que dicen los políticos, y eran solo estos quienes, dedicados al insulto sistemático del contrario, emponzoñaban el ambiente.

No estoy de acuerdo. Se da también entre los periodistas, como ocurre con otras profesiones -jueces, médicos, por ejemplo- un malsano corporativismo que les impide muchas veces criticar a sus colegas. ¿Por qué no reconocer abiertamente que hay medios, y no solo audiovisuales, sino también prensa escrita, empeñados en manipular la información en el sentido que les interesa? Algunos diarios lo hacen no solo en sus editoriales, sino hasta en los pies de foto.

Para esos medios, como para los políticos a los que tan ciegamente apoyan, cualquier llamamiento al diálogo, a la negociación con el rival político, sobre todo si es catalán, equivale a "ceder", "humillarse", "traicionar a la nación", "romper el país".

Por no hablar de unos tertulianos que continuamente vociferan, se niegan a escuchar al otro, al que interrumpen una y otra vez sin la menor consideración, incapaces como son de reconocen otra verdad que no sea la suya.

A veces cree uno asistir a uno de aquellos espectáculos de circo romano, en el que los gladiadores salían a eliminar físicamente sobre la arena a sus rivales para sola diversión de un público sediento de sangre.

Calificar de "okupa" en los platós de televisión al presidente del Gobierno, llamar desde la calle a los ciudadanos a "echarle" de la Moncloa por considerarle ilegítimo, es hacer burla de nuestro sistema democrático. Comentaba uno de los tertulianos del programa al que me referí al principio de esta columna que los medios son imprescindibles para la "construcción del relato" y ayudan a los ciudadanos a conocer e interpretar la realidad.

Ojalá fuera siempre así, pero uno tiene la impresión de que, lejos de contribuir a aclarar el panorama y a serenar los ánimos, hay medios que sacan solo partido del enfrentamiento. Al parecer, ello ayuda a aumentar los índices de audiencia y los ingresos por publicidad, que es de lo que se trata.

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