Cangas conquista sus calles

El Concello cierra al tráfico el centro urbano para celebrar el Día Mundial del Peatón

Un 17 de agosto de 1897 en Londres se produjo el primer accidente de tráfico que dejó una víctima peatonal. Por eso esta fecha se eligió como el Día Mundial del Peatón, unas celebraciones a las que se sumó ayer Cangas con una serie de actividades que incluyeron el cierre al tráfico del centro urbano.

Los peatones conquistaron ayer el centro urbano de Cangas y desplazaron a los coches. Desde las 21.00 horas y hasta la medianoche las personas fueron las grandes protagonistas, tomando los espacios que habitualmente están reservados a los automóviles. El Concello y la Policía Local quisieron sumarse a las celebraciones del Día Mundial del Peatón con una serie de acciones para dar preferencia a las personas sobre los vehículos a motor.

Las actividades comenzaron a las 20.30 horas, cuando se sacaron los karts de los que dispone la Policía en una de las naves de Ojea para que los más pequeños pudiesen conducirlos por el circuito infantil de tráfico de los jardines de o Señal. A las 21.00 horas llegó el corte de tráfico en la PO-551, desde las inmediaciones del Concello de Cangas hasta la rotonda de acceso a la lonja. Un espacio que durante unas horas quedó para el entero disfrute de vecinos y peatones. A esta fiesta se sumaron los coches policiales y de emergencias con sus luces rotatorias y sirenas.

El cierre se extendió al entorno de la plaza de abastos, Alameda Vella y calle Eduardo Vincenti. En este caso se quiere promover el uso peatonal de todo este entorno y conectarlo con el casco histórico, algo que se relaciona con el proyecto de humanización que se impulsa para este espacio y que está previsto materializar en los próximos años. Se trata de una de las iniciativas subvencionadas por la Diputación de Pontevedra dentro del Plan PON2030 para fomentar la movilidad amable, con una ayuda de 890.000 euros.

Esta actividad se vincula también con la iniciativa “Cangas, cidade da infancia”. El objetivo es que los más jóvenes aprendan a convivir con el tráfico reforzando la educación vial, pero también se trata de que ellos mismos sean un vehículo. Pero un vehículo de concienciación ante sus propias familias para priorizar a las personas y aparcar más el coche. La salud y el planeta seguro que lo agradecen.