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“El fuego rodeó la casa por los cuatro lados”

Inglesa afincada en Meira, las llamas quemaron gran parte del jardín de su vivienda en Moureira

Diana Lovell-Pank, con su perra, bajo los kiwis y plantas quemadas por el incendio en su casa del barrio de Moureira. | // SANTOS ÁLVAREZ

Vecinos de la parroquia de Meira, en Moaña, se van recuperando del pánico que vivieron el lunes a causa del incendio forestal que arrasó, como una bola de fuego, más de 20 hectáreas de monte al pie de las casas de Quintáns, Moureira, Fanequeira y Lourido y cuya proximidad obligó a la Xunta a decretar la situación 2. Tras el humo, se van viendo los daños. En A Moureira, la casa de la inglesa Diana Lovell-Pank estuvo rodeada por el fuego y perdió gran parte del jardín. En Lourido, el depósito de la traída de agua fue utilizado para sofocar el fuego y los vecinos se han tenido que abastecer de Vigo

Perdió su plantación de kiwis, sus coníferas, una palmera, un gran laurel, hortensias y los jazmines del jardín, pero Diana Lovell-Pank asegura que “todo esto no es comparable con la suerte de tener la casa salvada”. Esta inglesa que reside en el barrio de Moureira, en Meira, desde el pasado mes de marzo señala que su casa estuvo rodeada de fuego por los cuatro lados, por eso que quiere trasladar su agradecimiento a todos los efectivos que lucharon contra el incendio forestal del pasado lunes, gracias a los cuales y a la colaboración “fantástica” de los vecinos su casa sigue en pie: “Los ingleses no tienen nada que ver con lo que han demostrado los vecinos aquí”, señala la británica que decidió abandonar su país, como ella dice escapando de Boris Johnson y de un Brexit que era una “cárcel” para ella y venirse a vivir a la casa de Meira que había comprado en 2007. En Moaña encontró un lugar maravilloso para vivir y tras el incendio y por cómo se volcó la gente en ayudar, mucho más todavía: “Estoy felicísima” de haber elegido esta localidad viendo cómo se ha portado toda la gente en este incendio.

Zona quemada junto a una casa, en donde ayer seguían cubos. Santos Álvarez

Recuerda que el lunes estaba comiendo con dos invitadas cuando una de ellas le preguntó si se había dejado algo en el horno porque le olía a quemado. Ella presintió que aquello era un incendio y efectivamente al salir al jardín vieron la gran columna de humo que avanzaba de forma muy rápida hacia su casa. Al poco tiempo llegaba la Policía local y les mandó desalojar la casa, sin llevarnos nada, más que la documentación. Salieron con lo puesto y con su perra también.

Zona calcinada en Meira. Santos Álvarez

Desde el pueblo de Moaña veían un ir y venir constante de helicópteros, aviones, sirenas. En ese momento pensó que la casa iba a acabar pasto de las llamas, aunque Diana Lovell, que derrocha optimismo ante la adversidad, solo podía pensar que “éramos muy ricos, porque estábamos con vida y teníamos el DNI”.

Ya por la noche regresó a su casa, aunque de forma no oficial porque no se lo permitían. Quería saber lo que había ocurrido: “Y menos mal que subí porque el fuego había vuelto a prender debajo de un árbol y con unos vecinos logramos controlarlo”. La casa, gracias a la ayuda de todos los efectivos, se había salvado. No pasó lo mismo con una antigua construcción de piedra y de madera de una vecina, muy cerca de su finca, en la que el fuego prendió en el tejado.

Diana mostraba ayer las heridas que sufrió en este incendio. Cuando subió por la noche no había luz y tuvo la mala suerte de sufrir una caída por la que se llevó un gran golpe en la nariz: “Pero no puedo más que estar contenta de estar aquí y tener lo que tengo”.

Asegura que el lunes durmió en la casa, aunque con una alarma cada dos horas para controlar si volvía el fuego, si bien reconoce que las autoridades estuvieron muy atentas “con controles continuos, lo que agradezco”.

Zona arrasada por el fuego en Meira. SANTOS ALVAREZ

Esta mujer quiere trasladar su agradecimiento a todos los efectivos que participaron en la extinción “que han sido muy valientes”. Reconoce que el problema de que el fuego se propagara tan rápido fue debido a los eucaliptos y no entiende que sigan en los montes junto a las casas como estaban en Meira. El oficial al frente de la Policía de Moaña, Manuel García, asegura que el viento ayudó a que el fuego no fuera contra las casas y se propagara más por el monte en sentido hacia Domaio.

Lourido tiene que abastecerse con el agua de Vigo

El incendio del lunes dejó a la Comunidad de Aguas de Lourido con su depósito, de más de 300 toneladas, prácticamente vacío. Las 350 casas que se abastecen de esta traída tuvieron que conectarse a la red municipal procedente de Vigo para poder recibir agua, mientras el depósito volvía a llenarse con el caudal de los manantiales. Desde el pasado día 9 y debido a la sequía de este verano, los usuarios ya estaban con restricciones de 400 litros diarios.

Vecinos colaborando en las labores de extinción el lunes pasado. MARTA G. BREA

“Este incendio nos ha hecho mucho daño, nos ha perjudicado”, asegura Pepe Pastoriza, encargado del mantenimiento de la red. Pero señala que lo importante el lunes era poder dar agua a las tanquetas que se iban llenando para hacer frente a las llamas y evitar que afectara a casas. Había una vivienda en Lourido que corría mucho peligro, asegura este vecino que agradece emocionado la ayuda de todos los vecinos, entre ellos muchos jóvenes: “Estamos todos muy contentos de la actuación vecinal. Una cosa es comentarlo y otra verlo”.

La Comunidad de Aguas de Lourido tendrá que abonar a Aqualia el agua consumida de la traída municipal, por lo que van a informarse en el Concello por si hay algún tipo de ayuda como zona afectada por un incendio.

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