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Faro de Vigo

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El drama del ocio nocturno: "Si cierran Nochevieja tendríamos pérdidas de hasta 20.000 euros"

La hostelera Sheila Pereira, en la Sala Dreams, en donde hoy recibe la mercancía para Fin de Año.

El comité clínico de la Xunta se reunió ayer hasta altas horas mientras los hosteleros de toda Galicia contenían la respiración. “Tememos que nos cierren en Nochevieja, una fiesta en la que se factura bien y que nos ayuda a mantener gran parte del año”, explicaba ayer la hostelera Sheila Pereira, responsable de la Sala Dreams en Bueu y de la Sala Embassy en Cangas. Como ella, muchos propietarios de discotecas de la comarca lleva meses vendiendo entradas para la última noche del año.

“Ya tuvimos la precaución de vender solo para el 50% del aforo, que son unas 200 personas en Cangas y 120 en Bueu, pero también tenemos un compromiso con gente contratada para esta noche y mañana nos llega la mercancía. Si finalmente nos cierran podríamos hablar de pérdidas de entre 15.000 y 20.000 euros”, lamentan desde estas dos discotecas.

Sheila Pereira reconoce que el sector está muy molesto y espera que las medidas no se ceben de nuevo con ellos. “Hacemos todo bien. Casi todo el mundo se vacuna. Nosotros pedimos el certificado COVID, anotamos los datos de todos los que entran, cumplimos con todo lo que nos exigen al 100% y cuando se toman medidas siempre somos los que sufrimos”, lamenta.

Y es que los hosteleros de la noche señalan que “al final, si nos cierran o nos reducen el horario en Nochevieja, no van a bajar los contagios. La gente hará botellón o se reunirá en casas y en bajos. Lo único que van a conseguir es fastidiarnos a nosotros”.

Desde la Sala Buddha reconocen que “un cierre en Nochevieja sería un palo. Después de todo lo que pasamos y ahora que la cosa comenzaba a ir bien. No entendemos tantas exigencias a nuestro sector cuando después los centros comerciales o los transportes públicos están llenos”, explican con tristeza.

En la Discoteca Clip, por su parte, señalan que han vendido ya casi todas las entradas. “Somos pesimistas. Creo que nos cerrarán casi seguro. Si nos reducen el aforo también es un fastidio, porque tenemos que devolver entradas y muchas se cogieron por parejas o grupos de amigos”.

Desde el Embassy reconocen que hay reparo en muchos clientes. “Llaman pero prefieren esperar al último día para reservar las entradas por si acaso se cierran los locales”.

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