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Los vecinos de Quintela se suman a los del centro en el rechazo a los elevadores urbanos de Moaña

Asamblea, este fin de semana, de los vecinos de Quintela en el exterior del centro cultural Daniel Castelao. | GONZALO NÚÑEZ

El proyecto del Concello de Moaña para mejorar la movilidad entre la Moaña Alta y la Moaña Baixa uniendo con dos elevadores al aire libre dos puntos distintos de la céntrica calle Ramón Cabanillas con el barrio de Quintela no cuenta con el respaldo de las asociaciones de vecinos. Si en un primer momento se opusieron los miembros de la Asociación A Praia-A Seara, del centro urbano, este fin de semana fueron los integrantes del colectivo A Bouza-Quintela, a donde llegarían los ascensores, los que decidieron en una asamblea su postura contraria a esta propuesta. Los vecinos que se reunieron en el centro cultural Daniel Castelao votaron en contra de los dos elevadores proyectados al entender que “no solucionan para nada el problema de la movilidad”. Argumentan que el situado en el entorno del lavadero de A Martinga acabaría en una rampa en la mitad de las escaleras de A Canexa de Cándida Lago, “por lo que una persona con movilidad reducida seguirá teniendo los mismos problemas”. Y a mayores se suma que la estructura de los ascensores “perjudicaría a vecinos que quedarían afectados por los mismos y por las pasarelas”. Desde la Asociación A Bouza-Quintela proponen al Concello una alternativa a los elevadores, que pasaría por la instalación de unas escaleras mecánicas en la zona central de los peldaños de A Canexa, dejando un pasillo a ambos lados para entrar y salir de las casas de la zona.

Recreación de la humanización y el ascensor propuesto a la altura de A Martinga. | GONZALO NÚÑEZ

En cuanto a la propuesta de humanizar un tramo de 200 metros de la calle Ramón Cabanillas, los vecinos de Quintela “entienden” que los residentes en esa céntrica calle apuesten por una medida de ese tipo, pero se posicionan en contra al alertar que esta obra conllevaría una disminución del tráfico en la calle Ramón Cabanillas debido a la plataforma única prevista con la velocidad muy limitada, “pero ello provocaría que ese tráfico lo absorbamos otros barrios”. Entienden que eso no puede ocurrir sin realizarse antes un estudio en profundidad sobre las consecuencias en el tráfico. Recuerdan que Quintela ya pasó a asumir todo el tráfico pesado y el que circula hacia la Autovía “y ahora pasaríamos, junto a otros barrios, a asumir el tráfico interurbano”. Argumentan que, si se pone en marcha el proyecto, un conductor que se encuentre en la rotonda del Portal do Almacén y quiera ir a la parroquia de Meira optará por bajar por Concepción Arenal o subir por Quintela para bajar por O Pedroso, “cuando muchos de estos viales no están preparados para ese tráfico. Concluyen que esa actuación no sería “movilidad sostenible”, sino que se trataría de “mejorar a unos perjudicando a otros, y todos somos vecinos de Moaña”. Sobre esta humanización alertan que, según los planos, no se ensancharían las aceras de Ramón Cabanillas, porque disminuyen los carriles y ese espacio lo ocuparían los árboles previstos como mediana de la calle.

Como propuesta alternativa a la humanización parcial de Ramón Cabanillas, desde A Bouza-Quintela plantean invertir en crear una red de transporte público que conecte en condiciones óptimas y con suficientes frecuencias horarias la zona alta de Moaña con la baja. “Eso sería sostenible y reduciría el uso de los vehículos particulares”. Alertan que no es de recibo que, actualmente, desde San Martiño, Quintela o Berducedo solo cuenten con dos autobuses cada mañana para bajar al casco urbano y el resto del día no tengan más frecuencias.

Plaza tras la biblioteca

En cuanto a la plaza pública prevista en el anteproyecto para la parte trasera de la biblioteca de Quintela, los vecinos de la zona también la rechazan. Reconocen que sería una buena idea, pero argumentan que en el entorno hay un gran problema de aparcamiento. Por el mismo argumento, los vecinos de Quintela rechazan también el proyecto de senda peatonal paralela a la PO-313 entre O Portal do Almacén y Broullón. Alegan que en el Plan de Mobilidade Urbana Sostible (PMUS) se trata como una “obra a largo plazo” y los residentes en la zona se vieron sorprendidos “con las prisas por parte del Concello para solicitárselo a la Xunta sin reunirse con los vecinos y explicarles las consecuencias que tendría”. Recuerdan que en el PMUS se plantean aceras de 1,80 metros de ancho y a mayores un carril bici de 1 metro como mínimo “por lo que desaparecerían todas las plazas de aparcamiento de la Avenida de Marín”. Además, las posibles cesiones de terreno de vecinos les dejaría sin poder aparcar ni en la calle ni en sus parcelas. “Si quitan las plazas de la parte trasera de la biblioteca y las de la Avenida de Marín ¿a dónde llevamos entonces los coches?”, alertan. En este sentido, reclaman que el Concello proponga primero una solución a esa falta de espacio para estacionar para después hablar de carriles bici y sendas. “Esta asociación vuelve a apostar por la red de transporte público que comunique el aparcamiento disuasorio de Broullón con el centro urbano. La idea de aparcar allí y bajar al centro en bicicleta o andando tiene el problema de la dificultad para subir de nuevo en pendiente hacia el aparcamiento”, concluyen.

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