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El regreso de la Guardia Civil a Bueu

Las instalaciones de la cafetería de la antigua Casa do Mar de Bueu, donde se quiere ubicar el puesto de la Guardia Civil.  | // S.ÁLVAREZ

Las instalaciones de la cafetería de la antigua Casa do Mar de Bueu, donde se quiere ubicar el puesto de la Guardia Civil. | // S.ÁLVAREZ

Casi 40 años después de que la Guardia Civil abandonase Bueu está a punto de regresar a la localidad con un puesto permanente. La Subdelegación del Gobierno y el Concello de Bueu perfilaron ayer un principio de acuerdo para que la Benemérita se instale en las dependencias de la antigua cafetería de la Casa do Mar de Bueu este mismo verano. Para que eso sea posible primero habrá que recabar la autorización de la Xunta de Galicia, que es la titular del inmueble.

La última dotación de la Guardia Civil en la localidad estaba en la calle Pazos Fontenla, frente a la antigua fábrica de Massó, y se cerró definitivamente en octubre de 1984 debido a su deplorable estado de conservación. El Ministerio de Interior había solicitado previamente al Concello la cesión de terrenos para la construcción de una nueva casa cuartel, pero la respuesta municipal fue que no tenía terrenos. Fue durante el primer mandato del nacionalista Xosé Novas –entre 1979 y 1983– y la posición del entonces Bloque Nacional Popular Galego (BNPG) a nivel general era contraria a la presencia de la Guardia Civil.

El coronel Simón Venzal, Maica Larriba y Félix Juncal, ayer en el Concello de Bueu.

Curiosamente el probable regreso de la Benemérita será con otro alcalde nacionalista, Félix Juncal, representante del BNG, heredero de aquel BNPG. “Las competencias de seguridad ciudadana son competencia de la Guardia Civil y lo que se busca es resolver la actual situación, que entre otras cosas, obliga a los vecinos de Bueu a desplazarse a Marín para denuncias y otros trámites”, explica. El regidor se reunió ayer con la subdelegada del Gobierno, Maica Larriba, y el coronel de la Comandancia de Pontevedra, Simón Venzal, que se desplazaron a la localidad para valorar la posibilidad de ubicar un puesto permanente en la planta baja de la Casa do Mar, justo debajo de la Policía Local. Se trata de una propuesta que en su día puso encima de la mesa el propio gobierno local bueués para facilitar la presencia de la Guardia Civil e intentar garantizar el servicio de seguridad ciudadana, que en muchas ocasiones acaba asumiendo la Policía Local.

Vehículos oficiales de la Policía Local y de la Guardia Civil estacionados ante la Casa do Mar de Bueu.

El bajo de la antigua cafetería de la Casa do Mar se encuentra vacío desde octubre de 2016, cuando la Xunta de Galicia obligó a los responsables del negocio a abandonar las instalaciones y dejar el local. En esta misma planta del edificio se encuentran las dependencias de la Asociación Párkinson Provincia de Pontevedra (Apropark) y la base de la ambulancia del 061 en Bueu.

La primera inspección visual efectuada ayer constata que el bajo responde a las necesidades para albergar un puesto de la Guardia Civil y ahora será el Concello de Bueu quien inicie los trámites ante la Xunta de Galicia para conseguir su cesión. “El deseo es que Bueu pueda contar con este nuevo punto de atención a la ciudadanía en el verano porque el municipio registra durante estos meses una importante actividad turística”, afirma Maica Larriba.

Bueu es el único municipio de la comarca que no cuenta con un puesto o cuartel de la Guardia Civil, aunque la subdelegada del Gobierno precisó que en la actualidad este servicio se presta “a través de los puestos de Moaña y Marín, garantizando con éxito la seguridad” en el municipio.

Una imagen antigua de la casa cuartel de la Guardia Civil en Bueu, en la calle Pazos Fontenla, datada en los años 60. Archivo Asociación Santos Reis

Una marcha obligada por una casa cuartel que estaba en condiciones “lamentables”

La antigua casa cuartel de la Guardia Civil en Bueu estaba en la calle Pazos Fontenla, frente a la entrada a los actuales jardines de la Praza Massó y a la chimenea. Las crónicas periodísticas de la época reflejaban que las instalaciones se encontraban en unas “condiciones lamentables”, a lo que se unían las diferencias entre la propia Guardia Civil y los propietarios del inmueble sobre la permanencia de la Benemérita. En el momento en el que consumó el traslado a Marín en Bueu solo quedaba un sargento, un cabo y dos agentes. Entre los vecinos también son recurrentes comentarios y rumores que aseguran que entre finales de los años 70 y principios de los 80 había cierta “vista gorda” o connivencia con las descargas de contrabando de tabaco, que vivía su época de máximo esplendor en buena parte de la costa gallega.

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