Portas y Agulla, supervisando ayer los trabajos.

Portas y Agulla, supervisando ayer los trabajos. FdV

Priorizar el movimiento de personas que se desplazan a pie frente a las que lo hacen en vehículos motorizados es el objetivo de un plan de señalización de sendas peatonales promovido por el Concello de Cangas y cuyas obras comenzaron ayer a cargo de operarios de la empresa Sebagasa, adjudicataria del contrato por un importe que ronda los 15.000 euros más IVA. Las actuación municipal se centra en los viales de algunas de las playas más concurridas, como Nerga y Viñó, cuyo entorno ya empieza a cambiar de imagen, así como en otros espacios concurridos del municipio. Es el caso del núcleo de Donón, de Aldea de Arriba o de los institutos Monte Carrasco y María Soliño, que quedarán enlazados a través de un sendero peatonal señalizado sobre el pavimento, o también de los alrededores del colegio de Espiñeira, en Aldán.

En Nerga ya es visible la nueva senda peatonal.

En Nerga ya es visible la nueva senda peatonal. FdV

En la mayoría de los casos las actuaciones responden a las demandas vecinales, pues muchos residentes dicen sentirse hastiados del protagonismo de los coches y del peligro que generan para la circulación, además de cercarlos en sus propias casas cuando llega el buen tiempo y las vacaciones estivales. Así lo entiende la alcaldesa, Victoria Portas, que ayer supervisó la ejecución de los primeros trabajos en Nerga acompañada del jefe de la Policía Local, Alberto Agulla, y de operarios municipales. El Concello, explica, carece de medios humanos suficientes para asumir actuaciones de esta envergadura, con un total de 2.700 metros cuadrados -y lineales- de senderos, de ahí que optaran por contratarla a una empresa. Sebagasa es la adjudicataria de ese contrato menor y cobra unos seis euros por metro.

Atascos veraniegos

Aunque en los núcleos interiores y en el entorno de los centros educativos el tránsito de vehículos es intenso durante todo el año, en los accesos a las playas el mayor volumen se da con la llegada del buen tiempo y, sobre todo, durante las vacaciones de verano. El pasado verano, el Concello de Cangas acordó restringir el tráfico de vehículos a las playas no urbanas a no residentes o sin autorización, aunque dejando el acceso libre a los que iban a pie o en bicicleta y respetando las normas de seguridad, salud y distancia social. Tampoco afectó a las personas empadronadas en el municipio o con vehículo registrado en él, propietarios de viviendas y visitantes hospedados en establecimientos turísticos del pueblo, que pudieron solicitar sus tarjetas a la Policía Local. Aunque criticada por foráneos, las medidas municipales fueron celebradas por la mayoría de los residentes y desde el Concello prevén repetirlas, aunque cualquier decisión está condicionada a la evolución del COVID-19.