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Los bateeiros de la ría de Vigo salvan la Navidad y trabajan a destajo para abastecer el mercado nacional

Este año perdieron bastante producto y el cierre prolongado hasta las fechas navideñas disparó la demanda | Derivan sacos que se habían elaborado para Italia y los destinan a la venta en fresco en España para afrontar los encargos

Dos trabajadores de un balandro descargando mejillón, ayer en el muelle de bateeiros de A Mosqueira.   | // GONZALO NÚÑEZ

Dos trabajadores de un balandro descargando mejillón, ayer en el muelle de bateeiros de A Mosqueira. | // GONZALO NÚÑEZ

Los palés de bivalvo en el muelle. | // GONZALO NÚÑEZ

Intenso movimiento de camiones en la dársena de Moaña. | // G.N.

La toxina remitió en los polígonos de bateas de la ría de Vigo desde el 10 de diciembre, aunque los biólogos del Intecmar han permitido la reapertura de la mayor parte de los polígonos el pasado día 17, lo que salvó la Navidad al sector con su base en los muelles de Moaña y Domaio. Desde entonces los bateeiros trabajan a destajo, con la constante descarga de palés de mejillón y la salida de camiones desde los muelles. El destino de los mismos es el mercado nacional, en donde la demanda es muy alta “tanto por el tiempo que estuvimos cerrados como por la pérdida de producto este año. Fue un mal año porque hubo temperaturas altas en el mar y se desprendió más bivalvo del previsto”, explican bateeiros.

En los primeros días de reapertura agotaron todo el mejillón listo para la venta en los polígonos ubicados frente a Domaio. Ahora retiran, para su venta en fresco, los que extraen de las bateas frente a Barra y Liméns. La demanda para venta en fresco dentro de España es tan alta que incluso están derivando para él los sacos que habían hecho durante el cierre y cuyo destino previsto era la exportación al sur de Italia, a Cerdeña y a Francia. Bateeiros de Domaio explican que hasta el día 31 no volverán a salir camiones hacia el extranjero “y ahora vendemos sobre todo a España”.

El trabajo es tan intenso que la descarga de producto y la salida de camiones fue una constante incluso los sábados y domingos desde el pasado 17 de diciembre. “Trabajamos también el 24. Solo descansamos el día de Navidad”, desvela el personal que esta semana llegaba al puerto de A Mosqueira.

La reapertura de dos polígonos en O Grove el día 24 ha aliviado un poco esta alta demanda en la ría de Vigo. Sin embargo, el sector aguarda que los biólogos permitan extraer y comercializar también el producto del polígono Cangas G, ubicado en la boca de la ría y que es el único que permanece cerrado. De hecho, no se permite su extracción de bivalvo desde el pasado 29 de octubre.

Aunque sea a marchas forzadas, los bateeiros de la ría de Vigo salvan una campaña navideña que hace apenas dos semanas pintaba muy negra.

Sin abrigo

Con un nuevo dique flotante de abrigo en el muelle de A Mosqueira, la demanda se mantiene en Domaio. La inmensa mayoría de los 12 balandros con su base en esta dársena vuelven a refugiarse estos días en San Adrián (Vilaboa), ante la falta de abrigo. Se quejan de que incluso tardaron días “en que nos repusiesen la iluminación artificial”.

La otra cara de la moneda está en la ría de Pontevedra, con los polígonos de Bueu y Aldán cerrados

Los peores augurios de los bateeiros de Bueu se han confirmado y el sector puede dar por perdida la campaña de Navidad. Todos los polígonos de la ría de Pontevedra, entre los que se incluyen los tres de Bueu y dos en Aldán permanecen cerrados. A principios de mes desde el sector mejillonero ya asumían que haría falta un milagro para revertir una situación que sabían que era muy difícil, con los niveles de toxina disparados y con grandes oscilaciones con pocos días de diferencia. Las bateas de Bueu permanecen cerradas desde el pasado 18 de agosto, mientras que las de Aldán solo aguantaron un poco más. Uno de los polígonos cerró el día 24 de ese mismo mes y el segundo el 4 de septiembre. Este ha sido un año completamente atípico para el sector bateeiro debido a las consecuencias de la pandemia y del confinamiento del primer estado de alarma. Durante aquellos meses se disparó el consumo de conservas y ahora las fábricas, que suelen cerrar desde mediados de diciembre hasta después de Reyes, estaban dispuestas a permanecer abiertas y absorber toda la producción posible para abastecer el mercado. Las últimas analíticas del Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar) apuntan a una mejoría en el caso del polígono Bueu B, situado frente a la parroquia de Beluso, y que en la última analítica ha dado un resultado dentro de los parámetros autorizados. No obstante, aún es necesario otro muestreo y, en todo caso, esta zona de producción es la más pequeña de las que hay en Bueu, con menos de una treintena de viveros flotantes.

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