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El pulpo cierra un año negro con augurios aún peores para la próxima campaña

Se cierra con casi un 30% menos de capturas pese a que la temporada fue más larga - El impacto de la crisis del Covid-19 pone la guinda a un año que roza lo "catastrófico"

Nasas apiladas ayer en la explanada del puerto de Bueu.

Nasas apiladas ayer en la explanada del puerto de Bueu. // Gonzalo Núñez

El sector del pulpo es de los pocos que ha podido trabajar con una relativa normalidad desde que se decretó el estado de alarma. Eso sí, haciendo frente al descenso en la demanda y a unos meses "delicados" para el cefalópodo. "Las hembras están ya ovadas y apenas salen de sus madrigueras en las rocas", explican. En el momento del cierre de la campaña en Bueu solo estaban trabajando apenas unos 25 barcos, que según José Manuel Rosas no llegaron a cubrir los topes de capturas autorizados. En los últimos días muchas tripulaciones comenzaron a traer a tierra las nasas, que durante la veda no pueden quedar caladas en el mar.

Cuando se reanude la actividad la cuota máxima será de 30 kilos por barco y día y otros 30 por cada tripulante enrolado a bordo, hasta un máximo de 210. A partir del 1 de septiembre esos límites se aumentan hasta los 50 kilos, con un tope máximo de 350 kilos.

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