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Elecciones en Francia

Los dos modelos ante la ultraderecha en Europa: Alemania y Francia contra Italia y España

Marine Le Pen. Reuters

El principio no escrito de establecer un cordón sanitario contra el acceso al poder de las formaciones de extrema derecha en Europa se va resquebrajando por momentos. Países como Italia y España no han evitado que la Liga y Vox, respectivamente, alcancen el Gobierno ya sea nacional, en el caso italiano, y autonómico, en el caso español. Mantienen a raya a las formaciones ultras países como Alemania y Francia.

Francia

Tras el trauma que supuso en Francia el pase de Jean-Marie Le Pen a la segunda vuelta de las presidenciales de 2002, más de un millón de personas se manifestaron el 1 de mayo de ese año contra la ultraderecha. Una semana después, el conservador Jacques Chirac ganó los comicios con el 82% de los sufragios, mientras que el aspirante de la extrema derecha solo consiguió el 18%.

Veinte años después, un ambiente distinto se respira en Francia. Apenas 25.000 personas se manifestaron el 16 de abril contra la ultraderecha en el país vecino. Por tercera vez en las últimas décadas, los franceses elegirán entre un candidato de centro-derecha y una aspirante ultranacionalista y xenófoba. Una parte de la izquierda está cansada de esta disyuntiva entre "la peste y el cólera". Marine Le Pen se ha concentrado en dejar de dar miedo y así anestesiar el cordón democrático que evita su llegada al poder.

Aunque más desgastado que hace 20 años, el "frente republicano" -expresión utilizada en Francia para designar el cordón sanitario contra la extrema derecha- sigue vivo. Según los últimos sondeos, el presidente Emmanuel Macron se impondría en los comicios del domingo con el 57% de los sufragios frente al 43% de Le Pen. Desde la noche electoral de la primera vuelta el 10 de abril, el dirigente centrista ha aumentado su ventaja en cuatro puntos. Esta dinámica refleja que cada vez más franceses de izquierdas, quizás con una pinza en la nariz, votarán a Macron, a pesar de haberlos decepcionado a lo largo de su mandato.

Desde las presidenciales de 2017 hasta numerosas elecciones locales y legislativas, el cordón sanitario resultó clave para evitar las victorias ultras. El sistema electoral a doble vuelta, sumado al miedo (¿decreciente?) a la extrema derecha, resultó clave para evitar los triunfos del lepenismo. De hecho, la Reagrupación Nacional dispone de un poder institucional inferior al de Vox en España. Solo cuenta con siete diputados en la Asamblea Nacional (con 577 escaños) y el Ayuntamiento de Perpinyà como única vitrina con cierta importancia.

"Ningún voto para la señora Le Pen", dijo en repetidas ocasiones en la noche electoral del 10 de abril el insumiso Jean-Luc Mélenchon, cuyo 22% de votos en la primera vuelta se convirtió en un codiciado trofeo de guerra en esta segunda vuelta. Nueve días después, el dirigente socioecologista también recomendó a sus simpatizantes que no se abstuvieran.

"Creo que debemos coger con pinzas todos aquellos sondeos que dicen que un 20% de los votantes de Mélenchon podría apoyar a Le Pen en la segunda vuelta. Hace cinco años también se evocaba la misma posibilidad y al final solo la votó el 7% del electorado melenchonista", recuerda el politólogo Manuel Cervera-Marzal, profesor de la universidad de Lieja, en declaraciones a El Periódico. "Esta idea de que hay una porosidad entre la extrema izquierda y la extrema derecha tiene una parte de construcción mediática", añade. En Francia, el cordón sanitario a los ultras abarca desde la derecha republicana hasta la izquierda alternativa. ENRIC BONET

Alemania

Desde la entrada de Alternativa para Alemania (AfD) en el Bundestag en las elecciones federales de 2017 con un 12,6% de los votos, el resto de partidos con representación parlamentaria han aplicado el cordón sanitario hacia ese partido de ultraderecha a nivel federal. Han evitado tanto apoyar sus iniciativas como cualquier tipo de foto con sus representantes.

Las últimas elecciones federales del pasado septiembre -y su correspondiente campaña electoral- también estuvieron marcadas por la vigencia de ese cordón sanitario. Los candidatos de los socialdemócratas del SPD, de la unión conservadora de la CDU-CSU, de Los Verdes, de los liberales del FDP y de La Izquierda descartaron expresamente cualquier tipo de colaboración activa o pasiva con AfD. Ese aislamiento parlamentario no ha supuesto, sin embargo, demasiado desgaste para la ultraderecha, que obtuvo el 10,3 % de los votos en los últimos comicios federales.

El cordón sanitario alemán ha tenido una importante excepción en Turingia: en febrero del 2020, la CDU y AfD votaron conjuntamente a un candidato del minoritario FDP como primer ministro de ese estado federado, cuyas elecciones habían ganado los poscomunistas de Die Linke. La federación democristiana de la CDU lo hizo en contra de las órdenes de la presidencia federal del partido, lo que supuso la caída de Anegret Kramp-Karrenbauer, elegida por Angela Merkel como sucesora.

La crisis de Turingia, sumada a colaboraciones activas entre la CDU y AFD en algunos ayuntamientos, deja en evidencia una verdad incómoda: ciertos sectores más derechistas de la CDU no tendrían inconveniente en pactar con la ultraderecha de AfD a nivel regional o incluso federal. La pregunta que queda en el aire es cómo evolucionará el conservadurismo alemán ahora que la CDU tiene un nuevo presidente: el derechista Friedrich Merz, enemigo histórico del centrismo de Angela Merkel. ANDREU JEREZ

Italia

En Italia existen partidos políticos de la extrema derecha tradicional que no siempre han sido mantenidos bajo control por las autoridades. El Derecho Penal italiano penaliza la apología al fascismo, pero la aplicación de esta legislación no se ha podido llevar a cabo de forma sistemática y, en más de una ocasión, personas acusadas de estos delitos no han sido finalmente condenadas en los tribunales. Esta impunidad ha sido objeto de polémicas en reiteradas ocasiones, en particular después de agitaciones callejeras alimentadas por estas formaciones; tanto que incluso se ha llegado a discutir de la disolución de algunas de estos grupos -por ejemplo, la polémica formación Forza Nuova-, sin que se llegase a un resultado.

A ello se suma que en Italia existe la Liga -anteriormente llamada Liga Norte-, un partido nacionalista que nació con el objetivo de que las regiones del norte italiano se separaran del resto de Italia y que hoy amalgama proclamas populistas con retórica de la extrema derecha. En este caso, a diferencia de los anteriores partidos, esta formación ha logrado una significativa presencia parlamentaria en los últimos años e incluso ha llegado a gobernar, con varios ministros en carteras claves. Por último, en el país transalpino, también existe otro partido, Hermanos de Italia, que también pertenece a la esfera de la derecha radical y que en los últimos años ha crecido en los sondeos, sobre todo por el desgaste sufrido por la Liga. No obstante, de momento, la relevancia de esta formación no es llamativa en el Parlamento italiano. IRENE SAVIO

Bélgica

Bélgica es uno de los países europeos con el cordón sanitario más estricto contra la extrema derecha. El concepto nació en 1989 cuando las principales formaciones políticas del país llegaron a un pacto político informal por el que se comprometieron a no apoyarse en la formación flamenca Vlaams Blok para formar Gobierno. Fue a raíz del éxito de la formación ultraderechista flamenca, que existía desde 1978, en las elecciones de 1991 cuando multiplicaron por seis sus escaños al pasar de 2 a 12 escaños.

Desde entonces, este acuerdo tácito se ha mantenido y ha permitido mantener alejado del poder al Vlaams Belang (VB), rebautizado con este nombre en 2004 tras la disolución de la formación anterior, con el objetivo de limitar su influencia política en la esfera legislativa, impidiendo que sus propuestas prosperaran. Este aislamiento institucional no le ha pasado, sin embargo, factura en cuanto al apoyo ciudadano. Un sondeo de diciembre pasado colocaba al partido como primera fuerza política en Flandes con casi un 25% de intención de voto, por delante del partido nacionalista flamenco N-VA que nunca ha aprobado el cordón sanitario y ha mantenido la ambigüedad.

Aunque reciben poca atención de los medios de comunicación tradicionales, particularmente de los medios francófonos donde han estado sometidos a una especie de cordón sanitario "mediático” para evitar la propagación de sus consignas antiinmigración, racistas o discriminatorias, la formación ultraderechista ha sabido canalizar su mensaje a través de las redes sociales y dominar la campaña digital para atraer a los electores e impulsar en ese ámbito su visibilidad. De hecho, de los 800.000 euros gastados en 2019 en redes sociales por los partidos flamencos en la campaña de aquel año, la mitad corresponden al desembolso realizado por el VB. Una táctica que han sabido rentabilizar para mantener una omnipresencia que le ha resultado muy provechosa. SILVIA MARTÍNEZ

España

El PP es la excepción entre los grandes partidos de centroderecha europeos en lo que se refiere cordones sanitarios para aislar a los ultras. Los votos de Vox han investido a 4 presidentes autonómicos (Madrid, Murcia, Andalucía y Castilla y León) y 5 alcaldes de capitales del PP (Madrid, Córdoba, Oviedo, Zaragoza y Teruel). Desde esta misma semana, el poder institucional de Vox ha crecido con la vicepresidencia y las tres consejerías que le han brindado los populares en Castilla y León, en una alianza que podría repetirse tras las elecciones andaluzas de este año y las autonómicas y municipales de 2023. A nivel municipal, Vox ostenta 5 alcaldías, todas de municipios muy pequeños.

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