17 de julio de 2008
17.07.2008

El líder de Hezbolá reaparece para celebrar el canje de presos con Israel

17.07.2008 | 02:00
Nasralá hace la señal de la victoria, acompañado por los libaneses liberados, ayer en Beirut.

Nasralá recibe a los cinco presos liberados por Tel Aviv, tratados como héroes en Líbano

El primer paso del acuerdo entre Hezbolá y el Gobierno israelí se materializó ayer. La milicia de Líbano entregó los cuerpos sin vida de dos soldados israelíes a través del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y, en respuesta, el Gobierno de Tel Aviv comenzó la repatriación de los restos de alrededor de dos centenares de guerrilleros, antes de excarcelar a cinco presos libaneses que, horas después, fueron recibidos como héroes en Beirut. Este macabro intercambio de cadáveres y prisoneros supone la puesta en práctica de un acuerdo histórico que se rubricó el lunes. El líder de Hezbolá, Hasán Nasralá, reapareció tras dos años de ausencia -desde el fin de la guerra con Israel- para recibir a los presos.
Los cadáveres de dos soldados israelíes cuya captura provocó hace dos años la guerra entre Líbano e Israel fueron entregados ayer en la frontera, en ataúdes negros, después de que el miembro de Hezbollah Wafik Safa revelara que Ehud Goldwasser y Eldad Regev estaban muertos. La Cruz Roja se hizo cargo de estos restos, cuya identidad fue horas después verificada y confirmada por las autoridades hebreas, y de esta forma se hizo realidad un intercambio de prisioneros aprobado definitivamente el lunes.
Los familiares y los amigos de los dos soldados aún tenían esperanza de recuperarlos con vida, pero finalmente la realidad terminó arrebatándosela. El padre de Regev, Zvi, declaró que "un capítulo de dos años ha concluido". "Queremos recordar a nuestro hijo como lo que era, no como un cuerpo", relató, por su parte el padre de Goldwasser. Entre las lágrimas también se escucharon gritos de venganza contra Hasan Nasrallah, líder supremo de Hezbolá. "Nasrallah, pagarás", se gritó en casa de Regev.
A cambio de los restos de los dos soldados, Israel se había comprometido a entregar a cinco presos libaneses, entre ellos el terrorista Samir Kuntar, junto a Maher Kourani, Khodor Zaidan, Mohammed Srour y Hussein Suleiman. La liberación de Kuntar, el preso de mayor perfil en Israel y condenado a cadena perpetua por la muerte de un policía, despertó una expectación máxima. Esperaba junto a la frontera libano-israelí que los análisis de ADN confirmasen la identidad de los detenidos, pero antes de esta repatriación, el Gobierno de Tel Aviv ya había comenzado a remitir a Líbano los cadáveres de alrededor de dos centenares de guerrilleros.
Asimismo, se prevé que Hezbolá devuelva los restos de soldados israelíes muertos en el sur de Líbano en el verano de 2006, y el pacto también apunta a la liberación de cientos de prisioneros palestinos en una fecha próxima como guiño a la ONU.
"No sé a qué mundo voy a salir", afirmó Kuntar, poco antes de salir de prisión. La duda quedó aclarada poco después, ya que apenas cruzó la frontera fue recibido junto a sus compañeros como auténticos héroes. Lo que se ve como una victoria de la resistencia en Beirut, tuvo su reflejo en unas calles con ambiente de fiesta. "Vuestro regreso es una nueva victoria", declaró el presidente, Michel Suleiman, quien recibió a los reos en el aeropuerto de la capital, antes de que compareciesen en un acto masivo que contó también con la presencia, inédita en este tipo de eventos por falta de seguridad, de Nasralla. El líder de Hezbolá aplaudió las liberaciones ante miles de personas.
En la región, el acuerdo inédito alcanzado entre Israel y Hezbolá ha sido recibido con aplausos generalizados y llegados especialmente de la parte palestina.

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