El desembarco gallego desborda Valença

Decenas de miles de personas procedentes de todos los puntos de Galicia aprovechan el festivo para ir en masa al país vecino

Si el viernes pasado, coincidiendo con un festivo en Portugal, Vigo vivió una auténtica “invasión” de ciudadanos lusos para ver las luces de Navidad, ayer las tornas se cambiaron. Y es que el país vecino recibió una absoluta tromba de personas procedentes de todos los puntos de Galicia, que aprovechando que ayer era festivo nacional en España, decidieron coger el coche para cruzar la frontera e ir a pasar el día a Valença, municipio que ayer concentraba además una oferta lúdica enorme: la tradicional feria de los miércoles, la Fortaleza de Chocolate, el mercado de Navidad, Duendelandia (un parque de atracciones para los más pequeños) y, obviamente, todas las tiendas de la Fortaleza abiertas.

“Prácticamente todas las personas que hemos atendido hoy eran gallegas. Además consumen, no vienen solo a pasear. Estamos encantados de recibirlos”, aseguraba ayer Catarina Cardoso, al frente de un puesto de dulces en plena Fortaleza.

Atasco en el puente 
internacional para llegar a 
Portugal.   | // M. G. BREA

Atasco en el puente internacional para llegar a Portugal. / Marta G. Brea

Desde aproximadamente las 11 horas el aluvión de gallegos de camino a Valença provocó un importante atasco en la autovía A-55. Las retenciones comenzaron en Guillarei, a cuatro kilómetros de la raia, y el tráfico era muy poco fluido. Los conductores que querían llegar al país vecino tuvieron que armarse de paciencia, pues hubo retrasos que llegaron a ser de una hora. Los hubo sin embargo previsores, como Hortensia y Segundo, un matrimonio pontevedrés que hacía tiempo que tenían marcado el día de ayer en el calendario.

Madrugamos para evitar los atascos. Llegamos aquí a las diez de la mañana. Solemos venir a Valença, pero no lo habíamos hecho nunca un día con tantas cosas que hacer. Lo hemos visto absolutamente todo, aunque reconocemos que nos ha encantado el mercado que se hace los miércoles. Y obviamente no nos marcharemos sin comer el bacalao”, aseguraba Hortensia ayer a media mañana.

En Valença había grupos de todo tipo y de las más distintas procedencias. Por ejemplo un grupo de amigas procedentes de Padrón, entre las que se encontraban Malena y Angélica, que aprovecharon que ayer era festivo en España para viajar al otro lado del río Miño. Su motivo, en este caso, era gastronómico. “Nos gusta venir, lo hacemos siempre que podemos, especialmente por el bacalao”, afirmaban antes de dirigirse al restaurante en el que tenían la reserva.

En Valença también estaban ayer Tatiana y Alberto, una pareja joven procedente de Zas, en plena Costa da Morte. Su caso es algo distinto al del resto. Y es que estos días los están pasando en Vigo para disfrutar del alumbrado navideño y ayer hicieron una escapada al país vecino.

A media mañana de ayer llegó a ser difícil caminar con holgura por las calles de la Fortaleza de Valença. Los comerciantes celebraban el volumen de ventas, mucho mayor que cualquier día habitual. Y, como viene siendo habitual, las toallas y las sábanas fueron los productos estrella. Los gallegos consiguieron a precios de liquidación muchos de ellos, en su mayoría más baratos que en España.

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Lo que sin duda hay que destacar de una jornada tan multitudinaria en Valença, con decenas de miles de personas procedentes de Galicia, es el buen dispositivo de tráfico que el municipio luso montó en la entrada a la Fortaleza. Varios agentes estuvieron toda la mañana dirigiendo la circulación y ayudando a los visitantes a encontrar aparcamiento, con numerosas plazas,y gratuitas, en el entorno.

Uno de los principales atractivos que atrajo a familias con niños para pasar el día fue Duendelandia, en el jardín municipal, donde están ubicados varios circuitos de trenes, hinchables, juegos de escalada, casa de Papá Noel o talleres navideños para los más pequeños de la casa. Y otra de las grandes atracciones, la Fortaleza del Chocolate, también atrajo a numerosos visitantes. Y es que Valença está llena de puestos con productos dulces hasta este domingo, y prácticamente todos ellos tenían ayer cola en el mostrador.