El asesino de Judith se llevó su teléfono móvil y su bolso tras abandonar el cadáver

La Guardia Civil intentará reconstruir los últimos pasos de la víctima, a la que sus conocidos le perdieron la pista hace una semana, a través de las antenas de telefonía

Los investigadores inspeccionando el contenido del contenedor tras el que apareció el cadáver. En el recuadro, Judith Muñoz González.

Los investigadores inspeccionando el contenido del contenedor tras el que apareció el cadáver. En el recuadro, Judith Muñoz González. / Anxo Gutiérrez/Cedida

El asesino de Judith, la vecina de Vigo de 37 años hallada muerta el jueves en el polígono de las Gándaras de Porriño, se llevó su teléfono móvil y su bolso. Nada de esto apareció pese a los exhaustivos rastreos realizados por la Guardia Civil tanto en el lugar donde apareció el cadáver –entre la maleza detrás de un contenedor y de un cierre de postes de granito– como en los alrededores, incluido el propio depósito de basura, cuya inspección no arrojó ninguna pista. Pese a la ausencia del terminal telefónico, un elemento clave en cualquier investigación criminal, los agentes podrán pedir a la operadora previa autorización judicial los datos para conocer cuáles fueron las últimas llamadas entrantes y salientes y para tratar de reconstruir los últimos pasos de la víctima a través de los datos de las torres de telefonía, algo que es posible siempre que el móvil estuviese encendido. Judith residía en una de las casas okupa de Camiño Redomeira, cerca de la calle Aragón de Vigo, y sus conocidos de esa zona le perdieron la pista hace una semana, la madrugada del sábado al domingo 19 de noviembre, cinco días antes de que se hallase su cuerpo. Desde entonces no la volvieron a ver y sus intentos de contactar con ella por teléfono fueron en vano: el terminal daba apagado.

¿Dónde la mataron? ¿Cuándo? ¿Quién? La investigación mantiene todas las hipótesis abiertas. La Guardia Civil activó el viernes una alerta de búsqueda de una expareja brasileña con la que Judith, que fue víctima de violencia de género, convivió en una casa abandonada de Redomeira que el viernes, un día después del hallazgo del cadáver, fue precintada por la Policía Local, sin que se haya proporcionado ninguna información oficial al respecto. Pero indaga también en otras líneas de investigación, como la de que la mujer ejercía la prostitución. Junto a las datos que pueda aportar su desaparecido teléfono móvil y las pruebas de ADN que se realizarán tras haberse recabados muestras en la propia víctima y su ropa y en el lugar donde apareció, durante los últimos días los agentes al frente del caso tomaron declaración en el cuartel de la calle Sevilla de Vigo a personas de su entorno de la ciudad olívica, algunas de las cuales estuvieron o hablaron por teléfono con ella durante la noche o la madrugada de su desaparición.

La víctima vivía en una vivienda abandonada de Redomeira que el viernes precintó la Policía. |   // J. TENIENTE

La víctima vivía en una vivienda abandonada de Redomeira que el viernes precintó la Policía. / J. Teniente

FARO contactó con varios de estos testigos. Una de ellas es una mujer que conocía a Judith desde hacía varias semanas. “Estuve todo el sábado con ella, en la casa de un amigo en la avenida del Aeropuerto y después en Redomeira, cerca de la vivienda abandonada en la que ella vivió con el brasileño. Yo le dejé ropa aquella noche, me dijo que iba a ir al Berbés a hacer la calle. Cuando me fui se estaba terminando de vestir, la iba a venir a buscar para llevarla un amigo”, relata. Ya no volvió a verla. “No supe nada de ella a lo largo del domingo y a última hora de la tarde la llamé, el teléfono daba apagado”, afirma, lamentando no haberla acompañado aquella madrugada. “Seguramente si estuviese con ella no le habría pasado nada”, lamenta.

Ropa

Otro conocido a cuya casa iba Judith a lavar su ropa también estuvo con ella el sábado por la noche. “Vino a mi casa con una mochila a coger la ropa seca, la otra amiga le dejó también ropa, y sobre las diez de la noche dijo que la estaban esperando y se fue; después de madrugada me llamó por teléfono y me dijo que estaba con un cliente que no le quería pagar; yo le dije que saliese del coche, que se largase”, cuenta este hombre. Otra persona de esa misma zona a la que también citó la Guardia Civil para tomarle declaración habría contado que esa madrugada vio a la víctima en Redomeira y que en la zona había una furgoneta rotulada, al parecer de color blanco, que parecía que estaba esperando por ella.

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Dos de esos conocidos de la zona de Redomeira que estuvieron con Judith en las horas previas a su desaparición fueron también los que dieron la alerta que permitió la pronta identificación de la víctima. Al no tener ni su bolso, ni su teléfono móvil ni documentación personal, conocer el nombre y los apellidos de la mujer fue una de las prioridades de la Guardia Civil en las primeras horas tras el hallazgo del cadáver. La llamada telefónica recibida desde Vigo de estas dos personas facilitó una identificación que después fue confirmada con las huellas dactilares.

La noticia del hallazgo del cuerpo saltó a media tarde del jueves. “Sobre las nueve o las diez de la noche estaba navegando por Google y vi la noticia de que había aparecido un cadáver en Porriño. Leí que era una mujer vestida con ropa negra y como llevábamos días sin saber de Judith ya me temí que fuese ella, porque yo el sábado, la última vez que estuve con ella, le presté ropa”, cuenta esta conocida.

De inmediato avisó a un amigo. “Recibí la llamada cuando estaba en una cafetería”, confirma este hombre. “Me dijo que había aparecido una chica muerta, que creía que era Judith y que viniese rápido, porque ella no tenía saldo en el teléfono móvil para avisar a la Policía”, relata. “Llamé a la Policía de Porriño y hablé con un agente”, dice. Le contó que en la noche de su desaparición Judith llevaba cazadora negra y falda y medias del mismo color. El policía le preguntó si sabía si su amiga tenía algún tatuaje y éste contestó que sí, uno con el nombre de su hija. Ese detalle fue clave, revelador. “Cuando después fuimos a declarar ante la Guardia Civil nos agradecieron que avisásemos tan rápido”, concluye este hombre.