El coliseo celeste completa su ‘lifting’

Después de 12 años de obras, el estadio culmina la reforma que acercó a los aficionados al campo tras una inversión de 58 millones

La capacidad caerá a los 27.000 asientos

Montaje con imágenes del antes y el después superpuesto de la grada de Río de Balaídos

Montaje con imágenes del antes y el después superpuesto de la grada de Río de Balaídos

Está siendo sido un parto lento y doloroso, desde la fase de planificación a las obras. Incluso los sucesivos avances han tenido polémicas y victorias simbólicas, como no podía ser de otra forma en el celtismo. Pero la reforma del estadio municipal de Balaídos encara su fin. Serán necesarios –al menos– doce años de obras y una inversión conjunta entre Celta, Concello y Diputación de Pontevedra de 58,1 millones de euros. El proyecto de construcción de la grada de Gol por 25 millones y 24 meses de ejecución es la principal muestra de los efectos de la inflación o la falta de detalle en las primeras cifras y plazos; ya que será la más cara de todas. Curiosamente, este primer presupuesto de licitación –posiblemente no sea el final– es casi idéntico al que hace nueve años se estimaba para la totalidad del estadio: 25 millones de euros y dos años y medio de plazo; finalizando en 2017.

“Prometimos un gran estadio para el Celta y lo estamos construyendo”, asegura Caballero

Atrás queda aquel 23 de enero de 2015 en el que Carlos Mouriño y Abel Caballero escenificaban el arranque de obras en Río escoltados por cuatro cargos de su máxima confianza en Celta y Concello. Casi nueve años después, en el club solamente el vicepresidente Ricardo Barros cuenta con opciones de seguir tras el próximo Consejo de Administración tras las salidas este año de Julio Vargas, Pedro Posada y el presidente; además del consejero Antonio Rosendo en 2018. Por parte del gobierno municipal se mantienen el regidor, la teniente de alcalde Carmela Silva y los concejales Manel Fernández y Ángel Rivas; mientras que David Regades sobrevive ahora como diputado. De esta forma, la junta directiva celeste presidida por Marián Mouriño abrirá un nuevo tiempo que también podría afectar a las relaciones con el consistorio. “Prometimos un gran estadio para el Celta y lo estamos construyendo” ratifica Caballero sobre esta recta final.

Firma del convenio de las obras de reforma de Balaídos en 2015

Firma del convenio de las obras de reforma de Balaídos en 2015 / JOSÉ LORES

Según los datos oficiales del club el aforo actual es de 24.791 espectadores, por lo que la capacidad final del estadio será de alrededor de 27.000 asientos. Esto representa una reducción del 15,1% desde que se iniciaron las obras de mejora hace más de una década debido a la eliminación de filas de visibilidad reducida o ampliación de espacio entre las butacas.

Aunque la primera piedra se ubicó en el lateral de la Avenida de Citroën, en febrero de 2015 se cerraba la vieja grada de Preferencia para su demolición y construcción de la futura Tribuna Baja. La obra de 5,6 millones ejecutada por el Celta incluyó la renovación de los vestuarios, cafeterías, zona de prensa, accesos y palcos VIP de la grada ubicada frente a Manuel de Castro. Al mismo tiempo, se sustituyeron las “bañeras” de cemento de 85 toneladas cada una por la nueva cubierta con forma de visera.

Poco después arrancaban los trabajos en Río Alto y Río Bajo con un coste de 6,2 millones financiados por el Concello. Además de la sustitución de asientos (hasta en dos ocasiones por problemas de espacio) se mejoraron los corredores interiores, aseos y se instaló la nueva fachada y techo. Para la historia, los efectos del temporal en 2017 que obligaron a aplazar el partido contra el Real Madrid que provocaron la ira de diversos medios.

Los problemas llegarían con la pandemia y los dos fondos que debían ser levantados de nuevo. La demolición de Marcador se demoró durante varios meses, resistiendo la “Excalibur celeste” en su último tramo en pie donde estaban los generadores eléctricos. La guerra de Ucrania disparó los costes de materiales y energía hasta los 21,3 millones y no fue estrenada, pese a estar lista para ello, hasta la agónica salvación de la última jornada de Liga ante el Barcelona este año. Ahora, la grada de Gol inicia un vía crucis similar en el que también influirá la colaboración del gobierno provincial tras el cambio de signo de mayo.

En un contexto global en el que los estadios han perdido casi toda su personalidad al asemejarse unos a otros, Pedro de la Puente reivindica que se ha convertido a Balaídos en “un edificio singular, con una imagen de marca reconocible”. Las “Ondas do mar de Vigo” de Martín Códax que C.Tangana reivindicó en la Oliveira dos Cen Anos se erigen en un azul metálico junto al Lagares dejando imágenes espectaculares desde el aire. Si durante años los vigueses sufrieron el complejo de vivir en una ciudad “fea”, ahora aspiran junto al celtismo a despojarse de las grúas para que su estadio sea un icono del fútbol español en Primera o Segunda. Quizás, en siete años, como sede de un Mundial por segunda vez, poco después de cumplir un siglo de vida. Pero esa será otra historia.