Sanitarios en el apagón: “Volvimos a trabajar como antes, en papel”

Lo más complicado, en Urgencias del Chuvi: “Es el estrés de atender a ciegas"

Se tradujo en retrasos y citas demorables aplazadas

Acceso a Urgencias del Cunqueiro.

Acceso a Urgencias del Cunqueiro. / FdV

No es la primera vez que los trabajadores del Sergas se enfrentan a caídas del sistema informático. Pero nadie recuerda ninguna de tanta duración como la de alrededor de seis horas con la que tuvieron que lidiar hasta la medianoche del martes. Inicialmente fue “caótico y desesperante” para los servicios afectados, sobre todo los de urgencias, pero se resolvió con la “buena actitud” y el “trabajo a destajo” de los profesionales, que regresaron a la época en la que no disponían de historia clínica electrónica ni contaban con un sistema digital de gestión administrativa de pacientes: retomaron el papel. La jornada se resolvió así con pocas repercusiones asistenciales reseñables, según aseguran desde la Consellería de Sanidade. Solo esperas algo más largas y consultas demorables pospuestas, aunque no ofrecen datos de ello.

El apagón informático –que afectó a toda la red autonómica del Sergas– se produjo a partir de las 18 horas, cuando ya había pocas consultas de especialistas activas. Así es que los servicios más afectados fueron los de los centros de salud que abren de tarde –que aplazaron las consultas en las que necesitaban consultar el resultado de alguna prueba u otro aspecto de la historia clínica– y las urgencias, tanto las de Atención Primaria como las del hospital.

Quizá el punto más afectado por la caída del sistema en el Área Sanitaria de Vigo fueron las Urgencias del Álvaro Cunqueiro. Uno de los médicos a los que les coincidió atender ese turno –entró a las 16 horas–, fue el doctor Raúl González Novoa. Cuenta que, en una situación de “incertidumbre”, aguardaron algo menos de una hora con la actividad al ralentí a la espera de que se recuperara el sistema. Al ver que no sucedía, se organizaron para seguir viendo a los pacientes. “Fue brutal la labor de todos los compañeros que, trabajando a destajo y buena actitud, nos organizamos”, aplaude.

Urgencias del Cunqueiro

“Haces tu práctica médica igual, como en cualquier otra circunstancia, pero con más limitación”, describe. ¿Por qué? “Porque los pacientes no vienen con la historia clínica entre los dientes”, señala. En su análisis, a los facultativos les faltaba información sobre interacciones de patologías, medicamentos o alergias. Porque no todos los usuarios recuerdan con precisión esta información propia.

El doctor González Novoa considera que en la guardia del martes se sumó también “la buena suerte” de que no llegara ningún paciente grave al que le afectaran las circunstancias del apagón. Coincide con él otro profesional del servicio, que solo recuerda el caso de un paciente “muy malito”, al que le costaba respirar y que estuvo sin acompañante que pudiera contar su historia durante los 10 minutos que tardó en aparcar. Todo salió bien. “No es que pases miedo, es el estrés de trabajar a ciegas”, describe.

Al laboratorio, al principio, se remitieron solo las muestras de los casos prioritarios. Luego se organizaron para mandarlas todas. Celadores entregaban los resultados en mano siguiendo instrucciones precisas de dónde estaba el enfermo.

El personal de Enfermería padeció más el aumento del flujo de pacientes. En estos días con alta frecuentación del servicio –el martes hubo 444 y eso que sospechan que hubo gente que se fue y otra que se quedó en casa al ver las informaciones del apagón–, se sumó que no podían dar altas ni enviar pacientes a planta en el Cunqueiro –sí al Meixoeiro–. Denuncian que no les enviaron refuerzos.

[object Object]

En el Punto de Atención Continuada (PAC) de Vigo, la doctora Ana Paula Reboreda, cuenta que en menos de media hora les avisaron que iba para largo y se organizaron: “De un plan A hay que hacer un plan B para sacar a la gente adelante”. Explicaron la situación a los pacientes, les dijeron que les llamarían por orden de llegada y se pusieron a “trabajar a la forma antigua”. Apuntando todo en papel para pasarlo a la historia clínica cuando se recuperara el sistema. Cuando ella inició su carrera, tampoco tenían acceso al Ianus en los PAC, así que destaca que está “acostumbrada”. Hicieron las recetas en papel usando los talonarios para desplazados. Podían pedir radiografías, pero tenían que bajar de planta a verlas. Lo que no pudieron dar fueron justificantes. “Lo llevamos bien”, resume.

González Novoa ve en esta experiencia una oportunidad para buscar alternativas por si se repite y dura más. “Si aquí nos volvimos locos en seis horas, no sé como harían con el ciberataque en el Clinic, que estuvieron días”, plantea.