Entrevista | Yurihito Otsuki Artista japonés

“Oroza me asombró; no pensé que coincidiría con un poeta vivo que me emocionaría tanto”

El pintor expone en la sede de la ascociación cultural Évame obras inspiradas en la poesía de Carlos Oroza

El artista Yurihito Otsuki con los cuadros de la exposición que se inaugura en la sede de Évame Oroza.

El artista Yurihito Otsuki con los cuadros de la exposición que se inaugura en la sede de Évame Oroza. / José Lores

Carolina Sertal

Carolina Sertal

Comisariada por Tomás Paredes, la sede de la asociación cultural Évame Oroza acogerá mañana, a las 20.00 horas, la inauguración de la exposición En los límites la lucidez-Oroza, del artista japonés Yurihito Otsuki, quien tras conocerlo en Madrid se enamoró de los versos del poeta natural de Viveiro.

A raíz de la edición de Editorial Elvira de Évame, el artista japonés tomó contacto de lleno con la obra de Carlos Oroza y Tomás Paredes le pidió que transformara sus versos en poemas plásticos para hacerle un regalo al autor. Otsuki se adentró así en el universo del poeta y no solo seleccionó un poema concretro, sino que escogió buena parte de América para plasmar en los lienzos.

–¿Por qué le conquistó Carlos Oroza?

–Makoto Ooka fue mi maestro, es uno de los poetas más destacados de Japón y él me acompañó desde mi adolescencia, por lo que me considero su discípulo. Gracias a su influencia, mi tendencia artística siempre ha sido poética y, personalmente, tengo mucha fe en la poesía, es un arma, no es una mera expresión de un sentimiento. Fuera de eso, hay algo que es eterno. Por otra parte, pienso que un poeta no aprende a crear, sino que nace. Cuando se pasa el colador de la barrera lingüística, porque el japonés es otro universo, ocurre que solo permanecen quienes tienen voz poética, como sucede con Lorca, por ejemplo. A mí me pasó lo mismo con Carlos Oroza, su voz me asombró cuando lo vi en el Reina Sofía. Él no necesitaba andar con nadie porque su propio universo le arropa, lo cubre y lo llena de felicidad. Creo que en cada nación solo aparecen dos o tres buenos poetas cada medio siglo y nunca pensé que coincidiría con un poeta vivo que me emocionaría tanto como lo hizo Carlos. Sus poemas se le quedan a uno porque realmente hay voz poética.

–¿Y cómo llega a plasmar en la pintura su obra?

–Soy cazador de poetas, me gusta pintar aquellos que me interesan y me enseñan. De la poesía española, por ejemplo, me encantaron Góngora o Dámaso Alonso, y yo no esperaba conocer en vida a un gran poeta, cuando Tomás Paredes me invitó a un congreso que se celebraba en el Reina Sofía, en donde en un folleto se explicaba quién era Carlos Oroza. Me provocó gran curiosidad y, aunque no soy habitual en ese tipo de evento, pensé que no podía perdérmelo. Cuando apareció -ya fue en sus últimos años y estaba mayor- y empezó a decir aquellos poemas, me quedé tan impresionado que fui consciente de que estaba descubriendo algo importante para mí: "¡Anda, un poeta!", me dije. Fue un acontecimiento memorable, porque amo la literatura española y nunca imaginé que viviría un momento como aquel. Tomás Paredes me lo presentó y me pidió que tradujera a mi lenguaje alguna frase de Oroza, pero más que una frase quise representar algunos fragmentos de América.

–Lleva más de un año trabajando para esta exposición, ¿cómo fue el proceso de trasladar los poemas a los lienzos?

–Lo primero, respetando la poesía, hice la traducción y, en segundo lugar, tuve la tarea de interpretar las imágenes. A ningún poeta le gusta que intervengan en su obra, pero cuando ilustré la edición de América y presenté los bocetos, Carlos los acariciaba diciendo: “¡Qué maravilla!”. Para mí es un honor y es lógico que le gustara porque mi admiración por él era completa. Me dio mucha pena la noticia de su fallecimiento, porque nos quedaron pendientes promesas como la de organizar alguna exposición y un recital en japonés y castellano, que yo le había propuesto.

Con respecto a la exposición, con un cuadro con su retrato inspirado en fragmentos de América, se completa un proyecto para mí que dio comienzo después de su fallecimiento y en una época en la que yo quise profundizar en la literatura. Aparecen referencias a Poe, por ejemplo, Poe dentro de un barco con la bandera estadounidense por el verso "Poe estaba americando", que es un término creado por él y es como si estuviera dentro de un útero. El año pasado, en noviembre, hice un retrato de Carlos que me llevó unos tres meses de trabajo y me comentaron desde la asociación que estaban programando una serie de actos para rendirle homenaje. Finalmente, incluyendo varios retratos completé una serie de anteriores trabajos que también están relacionados con Oroza. La mayor parte de las obras de esta exposición están realizadas después del fallecimiento de Carlos, en un momento en el que yo quise profundizar en la literatura universal. Con su retrato, de alguna manera, acabó por completarse mi proyecto. La poesía de Carlos me despertó una gran pasión y todos los cuadros mantienen un vínculo, existe una armonía al estar dedicados a escritores y referencias a su poesía.