Doce trans de Vigo congelan sus óvulos para poder tener hijos en un futuro

El objetivo es preservar su fertilidad ante el posible deseo de paternidad | El proceso cuesta 2.500 euros y permite generar un embrión para inseminar a su pareja cisgénero

Banco de ovocitos congelados de la clínica de reproducción asistida IVI Vigo.

Banco de ovocitos congelados de la clínica de reproducción asistida IVI Vigo. / Marta G. Brea

La medicina se ha adaptado para cubrir las necesidades y los deseos de las personas transgénero. Las clínicas de reproducción asistida ofrecen distintas alternativas a las mujeres que quieren iniciar el proceso de transición para ser hombres en caso de que en un futuro quieran vivir la paternidad. En Vigo, de momento, son doce las personas trans que han acudido en concreto a la clínica IVI, donde, específicamente, lo que han hecho es proceder a congelar sus óvulos. En el momento que quieran, podrán solicitar utilizarlos para generar un embrión mediante una donación de semen e inseminar a su pareja cisgénero (el conocido como método ROPA) o bien, tal y como explica el doctor especialista en medicina reproductiva Elkin Muñoz, en algunos casos hay hombres trans que deciden mantener el útero porque quieren ellos mismos quedarse embarazados.

“De momento, ninguna de las personas que han vitrificado sus ovocitos ha requerido su utilización aquí en Vigo. Pero las tasas de éxito en estos casos a nivel nacional son buenas, los gametos que se obtienen son de buena calidad”, explica el facultativo, al frente de la clínica IVI.

Cuando llegan a la clínica, los pacientes son informados del proceso en la fase de tratamiento inicial se procede a la estimulación de los ovarios, antes de proceder a la congelación de los óvulos, un procedimiento que tiene un coste de 2.500 euros. Si finalmente deciden utilizar el método ROPA, tienen la oportunidad de ser padre y madre biológicos, pues uno de ellos aportará el ovocito y la otra es la que se quedará embarazada. Según apuntan desde IVI, se procede a su fecundación in vitro, que se realiza con semen de un donante. Para ello, existen dos métodos. Uno de ellos consiste en inyectar un espermatozoide en cada uno de los óvulos, método conocido como ICSI. El otro consiste en colocar en una placa de cultivo los óvulos y la muestra de semen para que la fecundación se produzca de forma natural.

Una vez fecundan los óvulos, se obtienen los embriones, que se cultivan en el laboratorio entre 3 y 5 días. Durante ese tiempo se realiza un seguimiento de su desarrollo para clasificarlos en función de su morfología y capacidad de división, para así determinar cuál es el mejor embrión. Una vez el útero de la mujer gestante está receptivo, se transfiere el mejor embrión al interior de la cavidad uterina mediante una cánula. Se trata de un proceso rápido e indoloro que no requiere anestesia ni cuidados posteriores, por lo que las pacientes pueden regresar a su casa en poco tiempo.

Hasta hace aproximadamente trece años, la congelación de óvulos era una técnica muy poco desarrollada y eficiente. A las mujeres no les compensaba apostar por ello porque solo uno de cada diez ovocitos sobrevivían y por tanto no podían utilizarlos en un futuro para ser madres. Afortunadamente, la técnica se ha ido desarrollando en la última década hasta llegar a lo que se conoce como vitrificación, un procedimiento realizado en el laboratorio que permite conservar en el tiempo los ovocitos de la paciente. Para ello se someten a bajas temperaturas, que mantienen sus propiedades intactas hasta el momento de su descongelación.

Este procedimiento es muy superior a los antiguos procesos de congelación, ya que evita la formación de cristales de hielo, que podrían dañar las células. La clínica de fertilidad y reproducción asistida IVI, presente en la ciudad olívica, fue pionera en utilizar esta técnica en Europa, que permite la congelación ultrarrápida de los óvulos y aumenta su supervivencia hasta el 90%. “Tenemos que cubrir las necesidades reproductivas de las personas trans. Por eso les ofrecemos también todas nuestras técnicas de reproducción asistida y, sino lo tienen claro, la vitrificación de sus ovocitos”, explica Elkin Muñoz.

Estudios señalan que alrededor del 50% de la población transgénero quiere tener hijos en algún momento de sus vidas. Ello ha llevado a que la demanda de tratamientos de medicina reproductiva en este grupo de población sea, en los últimos 5 años, 6 veces mayor que en el periodo anterior.

“Las personas trans que pasan por estos tratamientos sabemos que atraviesan una situación compleja, por eso tiene que ser un proceso multidisciplinar, donde participen especialistas de todos los ámbitos”, apunta el doctor Elkin Muñoz.

Además de la vitrificación de óvulos, otra de las técnicas que se están utilizando para salvaguardar la fertilidad de las personas transgénero, es la criopreservación de la corteza ovárica, un procedimiento más experimental que consiste en extraer un fragmento de la superficie del ovario mediante una cirugía mínimamente invasiva.