Westley Eckhardt | Psicólogo experto en las creencias de Buda

Psicólogo experto en budismo: “Si creemos que la felicidad es innata, fallaremos”

En un mundo en conflicto y en cambio, el psicólogo reflexiona sobre la “epidemia” de mala salud mental y los falsos mitos

El psicólogo, en una imagen de archivo

El psicólogo, en una imagen de archivo

Solo tenía 14 años cuando su padrino le inició en el yoga, algo tan excéntrico como novedoso en el Toronto (Canadá) de su infancia. Pero es que, ese hombre “humilde y culto” tan admirado por él y que tanto le dio, había formado parte de la legación de la Embajada de Polonia en la India. Porque Westley Eckhardt, un enamorado de Madrid, es de origen polaco. Sus padres emigraron a Canadá durante la II Guerra Mundial. Ha viajado por todo el mundo y se ha cultivado en el budismo. Dice que no puede definirse porque “como Buda, no tengo una identidad esencial, es fluida”. Algo que entiende como “una gran adaptación a la vida, porque si no nos adaptamos, estaremos en estado de trauma, pero si lo hacemos, seguiremos adelante”. Este fin de semana participa en el seminario organizado por el Centro de Yoga Sananda, dedicado al yoga, la meditación y la cultura de Oriente (Hotel Ciudad de Vigo), junto a una docena de expertos, donde hablará sobre “Mindfulness y el mito de la felicidad”.

–En su charla hablará del mito de la felicidad, pero ¿qué es la felicidad?

–La clave está en la palabra mito. Hoy en día parece que avanzamos, culturalmente, políticamente, hasta en salud. Sobrevivimos más tiempo. En Galicia, por ejemplo, hay mucha población mayor que llega a los 100 años, eso es positivo. Pero ¿por qué hay tantos trastornos psicológicos? Son muchas las razones y no quiero generalizar, pero hay ideas que calan que influyen mucho en el estado psicológico. Por ejemplo, a través de la publicidad. En los últimos veinte años se ha inculcado mediante ella un pensamiento positivo mal entendido: ‘cree que eres feliz, sonríe y lo sentirás’. Son creencias falsas que provocan por condición psicológica que antes, como la frustración. Si me dicen que si hago esto consigo ser feliz, pero yo no consigo sentirme así, entonces yo lo hago mal. No se puede entender la felicidad como un objeto, una condición o estado constante.

–¿Es ahí donde interviene el “mindfulness”, qué aporta su práctica?

–No se trata de lo que aporta, sino de entender lo que es. El mindfulness es una enseñanza milenaria que parte del budismo. Y una de las enseñanzas de Buda es que la vida es sufrimiento. Es decir, hay emociones, como la tristeza o el miedo, que provocan cierta incomodidad, pero pasarán. Sentir pena porque un padre ha muerto, ese dolor es normal. Hay que sentirlo para despedirse y entender que el dolor forma parte de la vida. El miedo no es malo, sin él moriríamos. Es una alarma que hace su trabajo y nos ayuda a sobrevivir. Nadie duda que, si suena la alarma de incendios en una oficina, es molesta, pero te avisa del peligro para que puedas actuar. Yo hablo mucho de la amígdala (núcleo donde residen las emociones en el cerebro). Por eso, el miedo, igual que el resto de emociones negativas, hay que aceptarlo y sentirlo para poder responder.

–Entonces, la felicidad, no es un estado, pero tampoco es una actitud.

–La vida no es una fiesta constante y estamos hechos para sentir todo eso. No se puede evitar el arcoíris emocional. Muchas personas sufren por entender que la felicidad implica no sentir nada negativo. Esta propaganda distorsionada les provoca mucho estrés, ansiedad, terror y depresión. Es una epidemia de salud mental. Si pensamos que la felicidad es innata, fallaremos. Se trata de ir en la otra dirección, la de aceptar la vida como es, esto es lo que nos enseña el budismo, pero la psicología moderna también da cuenta de ello. Si nos imponemos la expectativa de ser siempre feliz entonces, la pregunta que más nos repetiremos es: ¿por qué no lo somos?

–Un cuerpo y un cerebro entrenado en el yoga y la meditación, ¿puede controlarlo?

–Cuando llegué a España hace veinte años los anuncios de cursos de meditación decían: ‘Aprende control mental’, cuando es todo lo contrario. Al principio, con la intención de ganarse el mercado, se vendieron ‘píldoras’ de yoga y meditación, pero es algo muy profundo (se refiere a para esquivar el dolor y la depresión y lo compara con la venta y consumo de ansiolíticos y la relación que establecen muchas personas viéndolos como la solución. Parte de las enseñanzas de ambas tradiciones es la flexibilidad. Todo está en constante cambio, solo tendrán éxito los que se adapten. Si intentas controlarte a ti mismo, perderás oportunidades constantemente. El entorno y nosotros mismos estamos en cambio continuo, eso exige flexibilidad. Con el control se pierde la creatividad, la adaptabilidad... Todos esos aspectos naturales que se tienen cuando somos niños. Hazte una pregunta, cuándo le das vueltas a un problema que debes resolver, ¿cuándo surgen las ideas?

–En la ducha.

–Jaja, efectivamente. Cuando dejas que el cerebro descanse y fluya.