El IEO mide por primera vez el aporte de contaminantes a la Ría de Vigo a través de aguas subterráneas

El IIM-CSIC lidera un estudio pionero en el Atlántico sobre la entrada de metales y otros componentes

Los muestreos se realizan a pie y en barco y también se utilizan drones

Juan Santos (3º por la dcha.) y otros investigadores del proyecto durante el muestreo de surgencias de auga dulce en O Vao

Juan Santos (3º por la dcha.) y otros investigadores del proyecto durante el muestreo de surgencias de auga dulce en O Vao / s. penelas

Sandra Penelas

Sandra Penelas

Un estudio pionero iniciado en la ría de Vigo en 2017 reveló que entre el 9 y el 23% de los aportes de agua dulce tenían su origen en las descargas subterráneas, un campo de estudio relativamente reciente. Seis años después, el IIM-CSIC lidera otro novedosa investigación para determinar qué papel juegan en la entrada de diferentes contaminantes y nutrientes. El proyecto Underground, coordinado por el investigador Severino P. Ibánhez, implica también a expertos del IEO, la Universidad de Vigo y el Icman-CSIC de Cádiz. Y es el primero de estas características que se lleva a cabo en toda la fachada atlántica.

La iniciativa está financiada por los planes complementarios de la Xunta con fondos Next Generation y el primer muestreo, que implicó la recogida de muestras de agua en playas, a lo largo de la ría desde una embarcación y en pozos particulares, además de la toma de imágenes con drones, se realizó el pasado mes de julio.

Muestreos en la playa de Cesantes, en Redondela.

Muestreos en la playa de Cesantes, en Redondela.

El Oceanográfico vigués se ocupa de medir la entrada de metales contaminantes en la ría, tanto los clásicos como los emergentes, entre ellos, los incluidos en el grupo del platino relacionados con los catalizadores de los vehículos o las tierras raras que se utilizan para fabricar los dispositivos electrónicos.

“El primer proyecto Subacid estudió el impacto de las aguas subterráneas en la acidificación oceánica [bajada del Ph originada por la absorción de CO2 antropogénico]. Underground supone una continuación y ahora vamos a analizar cómo afecta a la ría la entrada, a través de esos aportes, de diferentes contaminantes orgánicos e inorgánicos, bacterias, nutrientes y otros materiales”, explica Juan Santos, científico del grupo de Contaminación Marina y coordinador de los expertos del Oceanográfico-CSIC en esta investigación.

El agua dulce de las descargas subterráneas emana en las playas de la Ría.

El agua dulce de las descargas subterráneas emana en las playas de la Ría.

Ya se han realizado algunos estudios previos en el Mediterráneo, pero Underground será el primero en el Atlántico. “Por eso creemos que puede tener una importancia alta. A diferencia del Mediterráneo, aquí sí hay mareas y se espera que el intercambio sea mayor. Y una vez que finalice el proyecto, haremos una estimación de la entrada de contaminantes a través de aguas subterráneas para compararla con la de los ríos y determinar qué fuente tiene mayor relevancia”, añade.

Durante el proyecto Subacid, los investigadores rastrearon la presencia de radón, cuyo origen son las rocas en tierra y que se acumula en el agua, de forma que se puede utilizar como “elemento trazador” de las descargas subterráneas. “A partir de su estado de degradación se puede inferir cuánto tiempo hace que está en la ría e incluso calcular flujos de entrada. El estudio nos va a permitir estudiar contaminantes que proceden de cultivos o zonas mineras aledañas a la ría”, apunta Santos.

El IEO mide por primera vez el aporte a la ría de contaminantes por aguas subterráneas

Muestreo en el pozo de una vivienda particular en la costa. / s. penelas

El primer muestreo se realizó en julio, en una época de pocas lluvias, y el segundo, que será idéntico, tendrá lugar el próximo octubre, cuando se espera una mayor descarga de aguas subterráneas. “La mayor entrada se localiza al norte de la isla de San Simón, desde la zona de San Adrián de Cobres hasta casi la desembocadura del Oitavén”, añade el investigador del Oceanográfico.

Por tierra, mar y aire

El trabajo de campo implicó a una veintena de expertos de todas las instituciones participantes que se desplegaron, literalmente, por tierra, mar y aire. Se realizaron muestreos de forma simultánea en las playas donde hay surgencias de agua dulce y por toda la ría a bordo de una embarcación. Además, se tomaron muestras en pozos de casas particulares cercanas a la costa y también en el río Oitavén para obtener información sobre las descargas que están llegando al mar.

El catedrático de la UVigo Emilio Fernández, durante el muestreo a bordo de una embarcación.

El catedrático de la UVigo Emilio Fernández y otros científicos del proyecto, durante el muestreo a bordo de una embarcación.

Y los expertos del Instituto de Ciencias Marinas de Cádiz (Icman) utilizaron drones para tomar imágenes térmicas de la superficie de la ría: “El agua dulce tiene menos densidad y se va hacia la superficie por lo que de las zonas más frías se puede inferir la existencia de una descarga subterránea”.

En el centro, el líder del proyecto, Severino Pino Ibánhez.

En el centro, el líder del proyecto, Severino Pino Ibánhez.

Por parte del IIM-CSIC, además de Severino P. Ibánhez, participan los oceanógrafos Xosé Antón Álvarez Salgado y Mar Nieto, mientras que el grupo de Oceanografía Biológica que lidera Emilio Fernández en la UVigo se centra en estudiar la entrada de nutrientes y bacterias y sus efectos en el fitoplancton.

El IEO mide por primera vez el aporte a la ría de contaminantes por aguas subterráneas

Recogida de agua en el río Oitavén. / s. penelas

“Todos somos expertos en diferentes disciplinas que son complementarias por lo que creemos que el estudio será completo y de interés. No sabemos cuál será la magnitud, pero está claro que hay una exportación de contaminantes a través del agua subterránea y esperamos obtener resultados que tengan interés científico, pero también para la sociedad y las administraciones públicas”, confía Juan Santos.