Un fascinante viaje al Laxeiro más joven

La Casa das Artes acoge una exposición con obras de los inicios del artista, cuando empezaba a encontrar su estilo personal

Carmela Silva y Abel Caballero, en la inauguración de la exposición.

Carmela Silva y Abel Caballero, en la inauguración de la exposición. / Marta G. Brea

C.P.

La Casa das Artes inauguró una de las exposiciones más especiales que se podrán ver en Vigo este año. Se trata de Laxeiro, paisaxes de adolescencia, un conjunto de obras recopiladas por la Fundación Laxeiro y que permite acercar al público piezas de casi cien años de antigüedad, localizadas en colecciones privadas que, por primera vez, se muestran abiertamente. Para Abel Caballero, que estuvo en la inauguración, la Fundación realiza un trabajo “excepcional” para dar a conocer al artista al mundo.

La razón por la que el título de esta muestra hace hincapié en la adolescencia, es que las obras que la conforman están fechadas a finales de los años veinte y principios de los treinta, cuando el pintor tenía entre 19 y 20 años. Esa fue una época de aprendizaje para él, no solo técnica, sino también de la mirada como elemento constitutivo de la personalidad, a partir de la que irá surgiendo lo que el artista tiene que contar, el argumento que conformará su personalidad narrativa.

Ese aprendizaje precisamente está presente en estos hermosos paisajes, en los bocetos en los que el joven Laxeiro jugaba a capturar lo visible en su entorno inmediato. El interés de estas obras no reside tanto en su originalidad o su calidad, como en la búsqueda de una mirada propia que en estos dibujos, seguramente, aún no encontrara.

Parte de la nueva muestra de Laxeiro en la Casa das Artes.

Parte de la nueva muestra de Laxeiro en la Casa das Artes. / C.P.

Se trata de bocetos tempranos, de sus años cuando, recién llegado de Cuba, decidió ser artista, aunque sin tener desarrollado todavía ese proyecto narrativo que, con el paso de los años, sería tan extraordinaraio y personal.

En la Casa das Artes se puede encontrar, por tanto, ensayos de línea, color y composición. Son ejercicios de selección del encuadre en los que el tema todavía no era una preocupación y su futuro como artista aún era una incógnita, un deseo incierto que el joven pintor alimentaba de forma autodidáctica, con una voluntad inquebrantable.

En 1928 comienza a publicar sus viñetas en la prensa y es posible que fuera en ese primer trabajo profesional como artista donde Laxeiro comenzó a vislumbrar su interés narrativo, centrado principalmente en el factor humano, plasmado desde esa imaginación tan arraigada en la cultura popular y en el pensamiento mágico.

Laxeiro, paisaxes de adolescencia, quiere mostrar una mirada virgen de un joven aprendiz de artista que, a lo largo del siglo XX, cambiaría la pintura para siempre.